Enel instalará una batería de flujo en España como alternativa de respaldo económica, sostenible y duradera a las de litio

La combinación de baterías más energías renovables es una de las soluciones para lograr la completa integración de las fuentes limpias en el sistema. Pero el elevado precio de las baterías, agravado por el incremento de los costes de los componentes, hacen urgente la búsqueda de alternativas para aplicaciones como el respaldo de la red. Ahora el grupo Enel España ha confirmado el primer pedido de un conjunto de baterías que optan por una química de flujo en ver de las tradicionales de litio.

Enel ha firmado un acuerdo de compra con la norteamericana ESS, que permitirá instalar en España un parque de baterías de flujo que contará con una capacidad de 8.5 MWh, lo que le permitirá multiplicar por cinco el mayor proyecto en marcha en España hasta el momento de 1.7 MWh en la ciudad autónoma de Melilla.

Cada batería esta está instalado dentro de un contenedor marítimo, lo que facilita su transporte, y podrá contar con capacidades de entre 400 y 600 kWh cada uno, con una potencia de entre 50 y 90 kW por unidad. Estos se diferencian de las baterías de litio por diferentes factores, comenzado por su fabricación donde se usan materiales baratos y abundantes como el hierro, sal y agua, y ofrecen un almacenamiento de energía seguro, económico y sostenible.

Además la duración es otro de sus puntos más importantes. Según el fabricante, las baterías de flujo de ESS no se degradan con el paso de los ciclos, lo que junto con los materiales que le dan forma las convierte en una opción de almacenamiento de energía de larga duración altamente rentable capaz de abordar una amplia gama de casos de uso.

La empresa ha indicado que cada batería contará con una garantía propia de 25 años o un mínimo de 20.000 ciclos de carga y descarga. Además han añadido que con un buen mantenimiento, componentes individuales como los módulos de batería, el electrolito y las conexiones, pueden durar décadas.

Su aplicación será la de dar soporte a un parque fotovoltaico que enviará sus excedentes a este conjunto de baterías, que será capaz de ofrecer respaldos de hasta 12 horas. Una tecnología que no destaca por su elevada capacidad energética, pero si por sus menores costes y menor impacto en su producción y posterior reciclado.

Una alternativa que sobre el papel parece perfecta como complemento de las energías renovables que podrán aprovechar al máximo sus capacidades y contar con la estabilidad de este tipo de baterías de respaldo.

Fuente | ESS

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