Las energías renovables romperán otro récord en 2022 a pesar de los costes más altos y los cuellos de botella en la cadena de suministro

Las nuevas instalaciones de energías renovables se preparan para un 2022 de récord. Eso a pesar de que el pasado año ya han vivido un crecimiento sin precedentes y a los retos de los elevados costes de materiales y logísticos. Tod impulsado por la búsqueda de los gobiernos de reducir su dependencia de los combustibles fósiles.

Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en 2021 se han añadido en todo el mundo un total de 295 GW de nueva capacidad de energía renovable, superando los desafíos de la cadena de suministro, los retrasos en la construcción, y los altos precios de las materias primas.

Se espera que este número crezca en 2022 hasta los 320 GW. Algo que sería equivalente a la potencia necesaria para satisfacer toda la demanda de electricidad de países como Alemania o igualar la generación total de electricidad de la Unión Europea a partir de gas natural.

La energía solar fotovoltaica es la que más fuerte está creciendo, y según el informe va camino de representar el 60% del crecimiento mundial de energía renovable en 2022, y contando con una estimación de llegar a los 200 GW  de nueva instalación para 2023. Una tecnología que será seguida por la energía eólica e hidroeléctrica.

Una eólica que a pesar de su potencial de ser un motor, se ha visto lastrada por las incertidumbres políticas, así como las regulaciones de permisos largos y complejos, que están impidiendo un crecimiento mucho más rápido para la industria. Y es que frente al crecimiento del resto de tecnologías, en 2021 la eólica ha caído un 32% a nivel mundial frente a 2020. Pero se espera que este año el sector se recupere con las nuevas instalaciones terrestres y marinas.

Europa apuesta por las renovables

En la Unión Europea, las nuevas instalaciones han permitido un crecimiento anual del 30%, con otros 36 GW en 2021, superando por poco el anterior récord del bloque de 35 GW establecido hace una década.

Unas cifras que se quedarán pequeñas con las nuevas instalaciones previstas para los próximos años que según la AIE solo teniendo en cuenta los proyectos previstos para 2022 y 2023, tienen el potencial de reducir significativamente la dependencia de la Unión Europea del gas ruso en el sector eléctrico. Sin embargo, la contribución real dependerá del éxito de las medidas paralelas de eficiencia energética para mantener bajo control la demanda energética de la región.

Según el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol: “La evolución del mercado de la energía en los últimos meses, especialmente en Europa, ha demostrado una vez más el papel esencial de las energías renovables en la mejora de la seguridad energética, además de su eficacia bien establecida para reducir las emisiones. Reducir los trámites burocráticos, acelerar los permisos y brindar los incentivos adecuados para un despliegue más rápido de las energías renovables son algunas de las acciones más importantes que los gobiernos pueden tomar para abordar los desafíos actuales del mercado y la seguridad energética, al tiempo que mantienen viva la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos climáticos internacionales”.

El crecimiento de las energías renovables en lo que va del año es mucho más rápido de lo esperado inicialmente, impulsado por un fuerte apoyo político en China, la Unión Europea y América Latina, que compensan con creces el crecimiento más lento de lo previsto en los Estados Unidos.

Entre los retos están los elevados costes de producción y logísticos, que según el informe provocará que los precios de las instalaciones en 2022 y 2023 sigan siendo más elevados que antes de la pandemia. Un impacto que supondrá revertir toda una década de reducción de costes.

Fuente | AIE

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