Europa certifica el final de los coches diésel y gasolina para 2035, pero no endurecerá las medidas de emisiones

Muchas veces una noticia puede parecer muy buena por su titular, pero ser regular o mala al analizarla en profundidad. Es el caso de gran anuncio producido ayer en la euro cámara donde la Comisión Europea (CE) ha confirmado por un lado que a partir de 2035 no se podrán vender coches de combustión interna, y no se permitirán los combustibles sintéticos. Pero al mismo tiempo no se ha avanzado apenas en un endurecimiento de los límites de emisiones hasta ese momento.

La medida propuesta por la Comisión Europea supone una prohibición que incluye a los coches híbridos, híbridos enchufables, eléctricos con extensor de autonomía, e incluso los combustibles sintéticos donde algunas marcas están invirtiendo como alternativa de un futuro que como vemos, no parece muy prometedor. Algo que ya hemos avisado desde aquí en varias ocasiones.

Este anuncio tendrá que ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde posiblemente no tenga mayores problemas, a no ser que los parlamentarios tomen las recomendaciones de algunos parlamentarios que pedían además unas cifras más exigentes de reducción de emisiones para antes de la entrada en vigor de la prohibición.

Mientras que la Comisión Europea aspira a que de cara al año 2030 el nivel de emisiones se reduzca en un 55% respecto a los niveles de 2021, algunos políticos quieren que dicho porcentaje aumente al 75%. Además, también se añadirían nuevos objetivos intermedios (un 25% para 2025, un 45% para 2027…).

Esto no solo afectaría a los turismos. Los vehículos industriales y comerciales podrían seguir un camino similar (40% en 2027, 70% en 2030, 100% en 2035).

Nuevos límites de emisiones 2025-2030

En el texto de la CE se ha añadido que la reducción de emisiones para 2025 sea finalmente del 20%, por el 15% que había en el documento inicial. En cambio, las furgonetas y vehículos comerciales ligeros mantendrán el 15% inicialmente previsto.

Como recordamos, los límites actuales de emisiones de los turismos están en 95 gramos de CO₂ por kilómetro,  y en 147 g/km para las furgonetas. Cifras que han obligado a los fabricantes a adoptar tecnologías como el AdBlue y que incluso han hecho desaparecer modelos comercialmente exitosos para evitar sanciones de la Unión Europea.

El segundo paso intermedio se producirá en 2030, cuando entrará en vigor la prohibición de comercializar vehículos que excedan los 123 g/km de CO₂.

Opinión

Como vemos, se trata de un texto que cumple con la norma no escrita de avanzar lo más despacio posible para alargar la vida de los motores de combustión interna en Europa. Un movimiento muy arriesgado por motivos que se van amontonando a las puertas de nuestro mercado.

Por un lado está la amenaza latente de China. Y es que con una industria europea más evolucionada permitirá a Europa afrontar con algo de seguridad el envite que llegará desde el gigante asiático con sus coches eléctricos. Unos coches con un elevado nivel de diseño, calidad y tecnología, que además se expandirán por todos los segmentos, incluyendo aquellos abandonados por comodidad o por rentabilidad por los europeos.

Por el otro lado está la cuestión energética, y es que la guerra de Ucrania ha sacudido todo el mercado energético, disparando los precios de los carburantes por culpa ya no sólo del precio del petróleo, sino por culpa de los costes del refinado del mismo y que lleva camino de cronificarse. Algo que sería una catástrofe económica para una Europa irresponsablemente dependiente energéticamente. Una dependencia que se quiere perpetuar unos añitos más por el bien de la industria.

La cuestión es que la electrificación no sólo supondrá reducir el coste energético de los que se compren un coche, sino que permitirá extender todo el ecosistema que permitirá abarcar también el transporte de mercancías. Algo que nos afecta a absolutamente todos ya que en un punto u otro, todo tiene que moverse por carretera. Y esos costes no pararán de aumentar. Algo para lo que tenemos una solución, pero que para algunos es demasiado pronto.

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