La gravedad como nueva fuente de energía ilimitada y gratuita para los vehículos eléctricos

A diferencia de los vehículos con motor de combustión, los eléctricos pueden sacar provecho a una fuente de energía gratuita e ilimitada. La gravedad. Y es que mediante la frenada regenerativa estos pueden recuperar parte e incluso en algunos casos la totalidad de la energía necesaria para remontar la diferencia orográfica. Algo que abre un mundo de posibilidades en la reducción de costes y emisiones.

En las condiciones adecuadas, yendo lo suficientemente lejos cuesta abajo en un ángulo suficiente con una carga pesada, los vehículos eléctricos pueden regenerar lo suficiente como para volver a reiniciar su viaje sin tener que cargar de forma externa.

Así lo indica el director ejecutivo de la empresa de vehículos mineros eMining, Roger Minauton: “Cuando tienes un descenso del 10% donde el vehículo baja con carga en su remolque y sube de nuevo descargado, nunca necesitas recargar. Generas suficiente energía yendo cuesta abajo como la que necesitas para volver a subir».

Esta compañía fabrica el eDumper. Un volquete minero de 65 toneladas que se dice que es el vehículo eléctrico terrestre más grande del mundo, y en su actual aplicación también uno de los más eficientes. Su motor diésel ha sido reemplaza por motores eléctricos, baterías y un potente sistema de refrigeración. Un modelo que en la actualidad está trabajando en una cantera cerca de Biel en Suiza, transportando cargas de cal y rocas de 70 toneladas por la ladera de una montaña.

El resultado es un vehículo que tiene un coste el doble de un modelo diésel, pero que ofrece un ahorro de hasta 83.000 litros de diésel cada año, además de otros ahorros como el casi inexistente gasto en pastillas de freno y otros gastos operativos que terminan por hacer que el coste total de propiedad a falta de pruebas de larga duración que determinen con más precisión las cifras, sea mucho menor.

Tren eléctrico a batería que no necesita recarga

Otro concepto interesante es el denominado como “tren infinito” presentado hace unos meses por Williams Advanced Engineering, ahora propiedad de la empresa australiana Fortescue. Un tren eléctrico que no necesitará cargarse nunca con fuentes externas.

Este tren eléctrico a batería, sin apoyo de catenaria, servirá para transportar materiales desde las minas en las montañas australianas hasta la costa. Allí dejará su carga y regresará vacío de nuevo al inicio de la línea en lo alto de las montañas, donde volverá a ser cargado con más materiales en un recorrido de más de 600 kilómetros en total. Gracias a esto, el tren aprovechará la frenada regenerativa de la bajada para cargar sus baterías, y de esa forma poder repetir el proceso una y otra vez durante años con un coste operativo prácticamente cero.

¿Hidroeléctrica de bombeo con camiones eléctricos?

La última idea llega desde Brasil donde un investigador ha diseñado un sistema que supone aplicar la idea de la producción eléctrica con sistemas de bombeo hidráulico. Pero en vez de grandes presas y costosas infraestructuras, esta solo usará camiones, agua y frenada regenerativa.

La idea es tan sencilla que parece demasiado buena. Por un lado solo necesitas una flota de camiones eléctricos dotados de una batería de determinada capacidad. En su parte trasera llevarán un depósito de agua que llenarán en la parte alta de la carretera. Al bajar, la frenada regenerativa generará energía gracias a la gravedad, que se almacenará en unas baterías que descargará en la red eléctrica al llegar al final de su recorrido. Luego, con la carga suficiente para remontar la pendiente, regresará a la cumbre para volver a cargar agua.

Según su diseñador, Julian Hunt: “Solo necesitamos comprar camiones eléctricos y poder conectarlos a la red, ese es el coste total. En las plantas hidroeléctricas se necesitan enormes represas, túneles, turbinas y muchos otros componentes diferentes que tienen costos de inversión muy altos”.

Por supuesto todo esto sobre el papel ya que el coste del sistema puede variar en función de aspectos como el salario de los conductores y el precio de la electricidad en la zona donde se vaya a comercializar. Pero el potencial es como para tenerlo en cuenta incluso transformando los viajes también en medios de transporte añadiendo a los camiones espacio para pasajeros o carga, e incluso aplicando la tecnología de conducción autónoma.

Un ejemplo de lo rápido que está evolucionando la tecnología y de las casi infinitas posibilidades que los motores eléctricos y las baterías nos pueden ofrecer para reducir nuestras emisiones, y también los costes del transporte.

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