Japón se arriesga a una caída del 14% del PIB y la pérdida de 1.7 millones de puestos de trabajo, por su lenta apuesta por el coche eléctrico

La lenta implantación del coche eléctrico en la industria japonesa va camino de convertirse en una catástrofe económica para un país fuertemente dependiente de las exportaciones de vehículos desde el punto de vista económico. Así lo indica un estudio realizado por la iniciativa Climate Group, que pone sobre la mesa los riesgos para el trabajo y la economía de esta estrategia.

Y es que mientras que todos los principales mercados se han propuesto mínimos para lograr terminar con el motor de combustión, 2035 en Europa, 2030 en el Reino Unido, e incluso otros como China o Estados Unidos quieren que al menos el 50% de las ventas sean eléctricos para 2035, Japón se ha movido en un terreno mucho más etéreo.

El gobierno ha puesto en marcha un débil proyecto que indica que quieren «electrificar» la mitad de su flota para mediados de la década del 2030. Algo que se traduce en que se mantendrán los híbridos como principal forma de reducción del consumo y emisiones incluso a largo plazo. Hasta han rechazado participar en un acuerdo de mínimos para terminar con las ventas de coches con motor de combustión para 2040 que si han firmado Alemania o Estados Unidos. Un plazo muy conservador pero que tampoco convence a los nipones.

Pero esta estrategia tiene sus riesgos. Así lo ha expuesto la organización Climate Group, que en colaboración con importantes figuras de la industria automovilística japonesa, como Kenichiro Wada, quien dirigió el proyecto i-MiEV de Mitubishi y fundó el Instituto de Electrificación de Japón, y el profesor Masato Inoue, director de diseño del Nissan LEAF y profesor en el Instituto de Diseño de Turín, que han redactado un estudio del impacto en la industria japonesa de esta actitud.

Este estudio expone las débiles ventas de coches eléctricos en Japón, no llegan al 1%, se han quedado muy por detrás de las de Europa, China o Estados Unidos. Algo que pone en riesgo la consecución de los objetivos de reducción de emisiones a los que si se ha comprometido el gobierno.

Si Japón no cumple con estos objetivos, el informe señala que sectores como la exportación de vehículos sufrirá un duro golpe. Un sector que supone casi una quinta parte de las ventas al exterior del país y que se encaminarían a una pérdida de la mitad de estas exportaciones de coches.

Aproximadamente la mitad de los vehículos japoneses de producción nacional se exportan (el 82 % si se incluyen los modelos fabricados en el extranjero por marcas japonesas) y las empresas japonesas suministran el 13 % de los coches del mundo. Unos datos que nos indican la enorme exposición de la industria y economía japonesa a un sector que está viviendo un cambio profundo donde incluso con gigantescas inversiones no se tiene garantizado el éxito.

De mantenerse la negativa de la industria al coche eléctrico, el informe indica que esto se traduciría en una pérdida estimada de 1,72 millones de puestos de trabajo, 6.000 millones de dólares para la industria automovilística hasta 2040, lo que resultaría en una caída del 14 % en el PIB de Japón.

Ventas de coches eléctricos y cuota de mercado mundial 2010-2021

El principal problema para Japón ha sido la tradicional reticencia de sus principales grupos, que han sido de los últimos en incorporarse al sector. Algo que tiene que ver con una cultura de adoptar los cambios que llegan de fuera de una forma más conservadora. Una estrategia que choca frontalmente con la gran apuesta realizada por sus vecinos coreanos, y sobre todo los chinos.

Otros grupos, como Honda, han seguido esta dinámica. Pero los resultados están mostrando como esta no es una buena idea ya que las cifras de ventas de la marca a nivel mundial han comenzado a descender incluso antes del estallido de la pandemia y el ascenso de ventas del coche eléctrico. Algo que les ha llevado a reaccionar y anunciar grandes planes e inversiones marcándose como objetivo vender 2 millones de eléctricos al año para 2030.

Ahora queda por ver si Toyota también pisa el acelerador, ya que su influencia en el sector automovilístico japonés es absoluto. Un espacio que principalmente en las ventas fuera de Japón, podrán cubrir tanto coreanos, chinos, como europeos o americanos.

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