Más de la mitad de los compradores de coches nuevos querrían un eléctrico o híbrido

Los hábitos de compra están cambiando no solo por las posibilidades tecnológicas, también pensando un poco más a futuro. Es una de las conclusiones a las que llega la consultora Ernst & Young (EY), que ha publicado su último Índice de Movilidad del Consumidor (MCI), el tercero desde que comenzó la pandemia. Y las tendencias van claramente a favor de los vehículos eléctricos o híbridos.

A raíz de la pandemia algunos cambios se han acelerado, como el auge del teletrabajo, y otros se han frenado, como la preferencia por utilizar el transporte público. Globalmente los desplazamientos se han reducido desde 2019, tanto los habituales por trabajo como los que se hacen por ocio. Se han tenido en cuenta las respuestas de 13.000 consumidores de 18 países, por lo que son conclusiones representativas.

Tantos mensajes de distanciamiento social e higiene han impactado negativamente al transporte público, el un punto intermedio han quedado las opciones compartidas, y el más beneficiado ha sido el coche particular. Y teniendo en cuenta que han aumentado los consumidores dispuestos a comprarse un coche a corto plazo, los coches eléctricos e híbridos están ganando terreno como opción favorita.

Los coches eléctricos que más se venden no son para el corazón de mercado, dadas las restricciones de producción

Los españoles encabezan a los europeos con más intención de comprar un coche próximamente, el 51% de los encuestados. Para 2022 la preferencia fundamental es comprar eléctrico o híbrido (52%) a nivel global, respecto al 41% de 2021 y el 30% desde 2020. Los 100% eléctricos son los que más han subido, pues el 7% de los consumidores los elegiría en 2020, el 12% en 2021 y el 20% en 2022. La apetencia por híbridos se mantiene más plana.

Los datos de España solo se han considerado en 2022 separadamente. El 17% se decantaría por un eléctrico puro, y el 29% lo haría por un híbrido. Sumando todas las opciones electrificadas (HEV, PHEV y BEV), el 62% de los españoles las prefieren, por encima de gasolina y diésel convencionales. Contextualicemos esto con un 12% de reducción de viajes en transporte público en nuestro país respecto a los niveles de 2019, y a un aumento del 16% de trayectos en opciones compartidas (la más alta de los países analizados).

En cuanto a los motivos por preferir coches eléctricos, va siendo menos importancia la ecología y la percepción exteriore de hacer algo bueno por el medio ambiente, y gana terreno el razonamiento económico: el combustible es cada vez más caro y hay amenazas en el horizonte de peajes urbanos y restricciones a la movilidad. De ahí nos vamos a otro problema.

Las autoridades de las ciudades buscan que se haga un mayor uso del transporte público por ser un medio más sostenible -menos vehículos llevan a más personas-, pero la reducción de viajeros y el aumento de los combustibles hace peligrar sus cuentas. Por lo tanto, se barajan incentivos coercitivos (gravar el vehículo privado) como económicos (use el transporte público gratuitamente o con condiciones más ventajosas).

Sin embargo, sigue habiendo una percepción negativa del transporte público en cuando a seguridad sanitaria, porque han pesado más los mensajes de distanciamiento social que de medidas de higiene que se han tomado para que sean medios seguros. En definitiva, el que pueda comprarse un coche eléctrico para sortear restricciones lo hará, valorando menos el transporte público. El que no pueda, tendrá que pasar por el aro.

De Noruega podemos tomar lecciones para el futuro: el auge de los coches eléctricos está reduciendo la sostenibilidad del transporte público, por lo que hay que reducir privilegios a estos vehículos para reincentivar el uso del transporte colectivo y poner más tasas a vehículos privados. Es un delicadísimo equilibrio a mantener. Además, hay dudas de qué cambios traídos por la pandemia llegaron para quedarse y cuáles se desharán con el tiempo como un azucarillo en el café.

Enlace | Why consumers are changing toward electric vehicles (EY – Global)

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