Un estudio concluye que los coches clásicos contaminan menos que los eléctricos

De acuerdo con un informe elaborado por la aseguradora Footman James, los automóviles clásicos contaminan menos que los coches eléctricos. ¿Cómo se ha llegado a la conclusión de que un vehículo fabricado hace décadas es menos perjudicial para el medio ambiente que uno sujeto a las más modernas normativas antipolución?

Como probablemente estéis imaginando, estos resultados tienen trampa, pues el informe tiene en cuenta los pocos kilómetros que suelen realizar de media los coches clásicos. Un automóvil de este tipo emite 563 kg de dióxido de carbono al año, pues apenas recorre un promedio 1.931 km en dicho periodo. Esto le beneficia frente a un vehículo más moderno, que suele cubrir distancias mucho más largas.

El estudio también tiene en cuenta las emisiones asociadas a la producción de un coche nuevo. Así, fabricar un Volkswagen Golf térmico conlleva la emisión de 6,8 toneladas de dióxido de carbono, mientras que un Polestar 2 eléctrico se va a la friolera de 26 toneladas. Dicho de otra forma, se necesitan más de 46 años de uso para que un coche clásico contamine lo mismo que un Polestar 2 durante su fabricación.

Con todo, no debemos perder de vista que la mayoría de fabricantes están tratando de reducir al máximo la contaminación producida durante el proceso de fabricación de sus automóviles; de hecho, la propia Polestar espera lanzar su primer vehículo climáticamente neutro al mercado a lo largo del año 2030.

SEAT 600 y SEAT Mii electric

Los coches clásicos se utilizan muy poco

El informe señala que dos tercios de los propietarios de un vehículo clásico están preocupados por el cambio climático; además, más de la mitad ven con buenos ojos los esquemas de compensación de emisiones.

«Es fácil suponer que los automóviles clásicos son más dañinos simplemente por sus motores viejos y menos eficientes; sin embargo, los datos de este informe refutan esa teoría. Realmente se trata de cómo se mantienen y utilizan estos vehículos; está claro que, si bien los coches nuevos, modernos y eléctricos pueden parecer mejores para el planeta en el día a día, el problema es el impacto que causa su producción», explica David Bond, director gerente de Footman James.

Lo cierto es que son varios los países europeos que en los últimos tiempos han aprobado exenciones para los automóviles antiguos por ser patrimonio industrial; sin ir más lejos, los vehículos históricos no se verán afectados por las restricciones de Madrid Central. Además, las autoridades competentes ya están trabajando en una normativa de ámbito estatal.

Fuente | Footman James

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