Europa da el penúltimo paso a la ley que prohibirá las ventas de coches con motor de combustión en 2035

Ayer la Comisión Europea aprobó una de las normas que busca acelerar la consecución de los objetivos de reducción de emisiones de la UE para el periodo 2030 y 2050, y que persigue terminar con las ventas de coches con motor de combustión interna en 2035, y el de la circulación de estos en 2050.

Esto supondrá el principio del fin de los coches dotados de un motor diésel o gasolina, tanto de forma independiente como en la de híbridos e híbridos enchufables, quedando como únicas alternativas las opciones de coches eléctricos a batería o a hidrógeno, quedando fuera finalmente los biocombustibles y carburantes sintéticos.

No obstante, y aunque ayer por la tarde se haya aprobado, la medida todavía no es definitiva. Ahora lo siguiente es que se apruebe por todas las partes involucradas: Parlamento, la Comisión y el Consejo. Algo que parece no será un problema y que supondrá la puesta en marcha de una de las medidas más ambiciosas de la UE en materia de reducción de emisiones, y de dependencia energética.

Pero, ¿Por qué 2035?

La explicación de Europa para dar este paso en esta fecha concreta responde al objetivo de neutralidad de emisiones del espacio común para 2050. Eso supone 15 años de margen para que los últimos coches comprados antes de la prohibición, o al menos buena parte de ellos, hayan dejado de dar servicio y hayan sido sustituidos de forma natural por sus propietarios.

La medida no supone una prohibición de la circulación de coches dotados de un motor de combustión, sino que solo afecta a sus ventas como nuevos. Estos podrán seguir siendo comercializados en el mercado de ocasión y podrán ser ser usados por los que así lo deseen.

Reducción de emisiones tibia

Por el otro lado la UE se ha plegado un poco a las exigencias de la industria en materia de reducción de las emisiones a corto plazo. Apenas se ha avanzado en un endurecimiento de los límites de emisiones hasta la fecha de la prohibición del motor de combustión.

En el texto aprobado se ha añadido que la reducción de emisiones para 2025 sea finalmente del 20%, por el 15% que había en el documento inicial. En cambio, las furgonetas y vehículos comerciales ligeros mantendrán el 15% inicialmente previsto.

Como recordamos, los límites actuales de emisiones de los turismos están en 95 gramos de CO₂ por kilómetro,  y en 147 g/km para las furgonetas. Cifras que han obligado a los fabricantes a adoptar tecnologías como el AdBlue y que incluso han hecho desaparecer modelos comercialmente exitosos para evitar sanciones de la Unión Europea.

El siguiente tramo entrará en marcha en 2030 cuando se exigirá una reducción del 55% para los turismos y del 50% para las furgonetas, lo que supondrá que para esa fecha solo se podrán vender híbridos enchufables y eléctricos. Los híbridos no enchufables no lograrán cumplir esos requisitos.

Un aspecto que favorecerá a la industria del automóvil española, muy retrasada en cuanto a movilidad eléctrica y que verá como se extiende la vida útil de sus actuales líneas de producción.

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