Los expertos sentencian. Usar hidrógeno para calefacción es como tirar el dinero a la basura, y puede ser peligroso para la salud

En los últimos meses estamos viendo como Europa se aferra a la esperanza de que el hidrógeno verde se convierta en la tabla de salvación a una mala planificación energética. Pero cada vez más voces alertan de que su uso en sectores como el transporte o la climatización de viviendas es una solución absurda desde el punto de vista económico, y además puede ser peligroso para las personas.

Por un lado los responsables de la iniciativa Octopus Energy, un grupo británico de energía renovable especializado en energía sostenible, han indicado en declaraciones al Financial Times, que usar hidrógeno para calentar las viviendas será como hacerlo quemando billetes de 10 libras.

Y es que calentar con hidrógeno necesitará hasta seis veces más energía que hacerlo con una bomba de calor eléctrica.

Según Richard Lowes, asociado principal del Proyecto de Asistencia Normativa, una organización no gubernamental multinacional independiente centrada en la energía: «La calefacción con hidrógeno duplicará el coste de la factura anual de combustible en comparación con una bomba de calor. Esto quiere decir que para la calefacción el gas está muerto, y también lo está el hidrógeno. El coste del hidrógeno nunca va a compensar a los consumidores, que también son votantes, y los políticos lo saben. El gobierno tiene miedo de enfrentarse a la industria, y están tratando de ser educados. Si puede calentar su casa con una bomba de calor y cuesta lo mismo o menos que usar una caldera de gas ahora, los beneficios son ​​bastante obvios”.

Desde la industria de los combustibles fósiles se ha intentado desacreditar la opción de climatizar con bombas de calor con mentiras o medidas verdades sobre su funcionamiento. Pero la realidad es que esta tecnología ofrece un rendimiento elevado incluso en situaciones extremas, y además puede combinarse con paneles solares y baterías para reducir todavía más la factura energética.

Además, desde Octopus Energy se añade la cuestión de la astronómica cifra que será necesaria para adaptar la red de distribución de gas y las calderas para usar hidrógeno. Un aspecto que los lobbies del gas han estado escondiendo para lograr introducir su tecnología. Una inversión que se detraerá de la necesaria para expandir las fuentes de energía renovable que según los expertos, puede hacer descarrilar los objetivo de implantación de las mismas, y con ello los objetivos de reducción de la dependencia energética y de emisiones.

También un problema de salud, y de seguridad

Además del coste económico, el uso de hidrógeno en calefacción se enfrenta a riesgos para la salud. Así lo han indicado dos grupos de médicos de Estados Unidos, que han denunciado que la quema de mezclas de hidrógeno y metano en espacios interiores para la climatización de las viviendas puede aumentar los síntomas del asma y la demencia, e incrementa los riesgos de explosiones de gas.

Estos grupos son el potente sindicato de médicos American Medical Association (AMA) y el Physicians for Social Responsibility (PSR) que en dos informes paralelos han advertido que el bajo punto de ignición del hidrógeno aumenta la probabilidad de explosiones, lo que presenta un riesgo significativo para la seguridad dentro de los edificios.

Además, ambos grupos advierten que las mezclas de hidrógeno y metano aumentan la emisión de óxidos de nitrógeno (NOx) en comparación con la quema de metano solo, lo que aumentará el riesgo de enfermedades asociadas al NOx, incluido el asma.

Un impacto que además tendrá mayor incidencia según el informe en los grupos de población de menores ingresos, más propensos a vivir en espacios alquilados con sistemas con un mal mantenimiento y con mayores riesgos de fugas del gas.

Fuente | FT

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