Joe Biden pide bajar el precio de los coches eléctricos e invertir en renovables para no depender de dictadores al otro lado del mundo

Al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la actual crisis energética le tiene que recordar a la de 1973, cuando ya era senador. En aquel entonces las naciones árabes castigaron a los aliados de Israel por la paliza que se llevaron en el conflicto del Yom Kippur. En la actualidad, el sector energético está en jaque por una guerra iniciada por un dictador. El denominador común es la dependencia energética exterior.

Estados Unidos superó la media nacional de 5 dólares por galón de gasolina, un precio psicológico como lo es en Europa pasar de 2 euros por litro. El presidente culpa a Vladímir Putin del aumento de los precios, cuyos efectos asociados en forma de inflación récord en 40 años le están haciendo crecientemente impopular -aunque sea un problema planetario y no exclusivo de EEUU-. Su deseo es que la gasolina cueste menos en dos aspectos: la parte de las petroleras y la parte de los impuestos.

En lo que ál respecta, pidió en un discurso al Congreso la supresión por tres meses del impuesto federal a la gasolina y gasóleo, que se paga en todo el país. No solo eso, pidió que cada Estado haga lo propio con la parte de tributos que son de su competencia. Esas medidas tendrían un efecto paliativo, porque la solución definitiva a la dependencia exterior ya es conocida: generar energía en casa y vehículos eléctricos que la consuman.

Producción del Ford F-150 Lightning

El sector privado recibió varios mensajes por parte del inquilino de la Casa Blanca. Los coches eléctricos tienen que bajar de precio para ser más asequibles. Con muy pocas excepciones, véase el Chevrolet Bolt, los fabricantes de EEUU están enfocados a vehículos de precios elevados como pick-up, berlinas y SUV cuyas prestaciones están muy por encima de lo que necesita el estadounidense medio. Y si no pensamos en Tesla, los volúmenes son muy bajos.

El desarrollo de energías renovables es fundamental para «que nunca tengamos que vernos obligados a pagar el precio impuesto por un dictador al otro lado del mundo». Las energías renovables son un medio al alcance de cualquier nación -unas lo tienen más fácil que otras, como Costa Rica– y permiten la independencia energética de aquellas naciones con abundantes recursos energéticos fósiles. Y hablando del tema…

Joe Biden también tuvo palabras para los CEO de las compañías petroquímicas, dado que en los últimos días la reducción de 10 dólares en el barril de petróleo no ha tenido el efecto esperado de 25 centavos menos en el galón, solo ha bajado un poco. A esto se le llama efecto cohete/pluma: las subidas en el barril se notan en el acto, pero las bajadas se toman con calma.

«Mi mensaje para las compañías que llevan gasolineras y establecen los precios en el surtidor es muy sencillo: estamos en tiempo de guerra. Un peligro global. Ucrania. No son tiempos normales», dijo Biden. «Reduzcan el precio que están poniendo en el surtidor para reflejar el coste por el que pagan el producto. Hánganlo ahora. Háganlo hoy», añadió.

Haciendo de abogado del diablo, no existe una correlación total entre el precio del barril de petróleo (la materia prima) y lo que paga el consumidor cuando va a repostar (productos refinados). El quid de la cuestión está en la capacidad de refino, las inversiones que se hacen en mantenerla y en que a largo plazo esté garantizada. Si las refinerías se convierten en cuellos de botella, ya puede estar el barril gratis, que los precios no van a bajar rápidamente.

Estados Unidos va maniobrando lentamente hacia los vehículos eléctricos y las energías limpias principalmente por el sector privado, aunque el sector público está colaborando. Pero son cambios que no pueden hacerse rápidamente por mucho que lo pida Mr. President, y eso tiene relación con lo que hizo el anterior Mr. President, Donald Trump, cuyas políticas no tenían en cuenta que algo así pudiese pasar. No digo nada si nos remontamos a la era de de George W. Bush y la oportunidad perdida de entonces. Y de aquellos barros, estos lodos.

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