Los coches eléctricos chinos de bajo coste empiezan a sufrir el alza de precios de los materiales

Las materias primas con las que se hacen los coches eléctricos están subiendo últimamente. En el momento de renovar los contratos de suministro los proveedores inflan los precios, por lo cual hay que trasladar el incremento a los clientes o perder dinero. Es lo que le está pasando a algunos fabricantes de China, el último ha sido Changan EV.

El modelo Benben E-Star es uno de los rivales del Hongguang Mini EV -líder indiscutible-, y dado su bajísimo precio, es uno de los más vendidos. Entre enero y mayo se han vendido 41.240 unidades, un 81,1% más que en el mismo periodo del año pasado (22.770 uds), por lo que va en el sexto puesto de sedanes de nueva energía. En otras palabras, es el sexto turismo enchufable no-SUV más vendido, por delante del Model 3 de Tesla (38.121 unidades).

A partir del 1 de julio Changan EV no va a aceptar más pedidos de este modelo, con efecto inmediato, tal y como han anunciado en la red social Weibo. El abanico de precios de este urbano eléctrico va desde 29.900 hasta 74.800 yuanes, que al cambio son 4.265 a 10.707 euros. Es más, ya no se aceptan reservas de las cinco versiones más económicas, por lo que solo se pueden pillar los más caros, de 69.800 y 74.800 yuanes.

El fabricante ha justificado esta decisión en términos de lista de espera, que como hay dificultades de suministro no quieren seguir engordando la lista y atender a los pedidos anteriores al 1 de julio. Entre líneas podemos leer que están perdiendo dinero con este modelo, y que es mejor dedicar las materias primas a modelos con un mayor margen comercial.

Este cochecillo va impulsado por un motor síncrono de imanes permanentes con 75 CV de potencia, pudiendo recorrer hasta 301 kilómetros en el irrealista ciclo NEDC, pero desde luego llega más lejos que lo más parecido que se puede comprar en Europa por cantidades similares, un cuadriciclo ligero con baterías de menor capacidad.

Otro fabricante con el mismo problema fue Great Wall Motor a través de su marca ORA, se dejaron de anotar pedidos para White Cat y Black Cat por «encontrar dificultades». El consejero delegado de ORA explicó que estaban palmando 10.000 yuanes por cada Black Cat, 1.430 euros, una cifra inasumible para el segmento A. Trasladar ese incremento a los clientes decididamente estaría mal visto en un segmento de precios tan ajustados.

El renovado ORA Black Cat a la izquierda, y el ORA White Cat a la derecha

Una tormenta perfecta contra los coches eléctricos de bajo precio

Los esfuerzos de los fabricantes por crear economías de escala, simplicidad en los diseños y optimización de plataformas y baterías se están viendo totalmente sobrepasados por el alza de las materias primas. Se ha llegado a esta situación por una mezcla de factores concurrentes: anteriores caídas de precio que lastraron la inversión en minería, el parón industrial por el COVID, alza de demanda de coches eléctricos y una inflación generalizada a nivel global.

Los fabricantes que aún no han subido los precios a sus clientes o limitado los pedidos de modelos económicos todavía no han renovado contratos de suministro y las pérdidas se las están zampando los proveedores. En el momento de la renovación cambian los precios, y las pérdidas cambian de campo. Con razón los fabricantes dan prioridad a los modelos más caros, donde amortiguar el impacto es más fácil y la clientela acepta de mejor grado las subidas de precio.

Por supuesto, hay que recordar que los bajos precios de los fabricantes chinos no se deben a milagros, y hay que preguntarse todo lo que hay detrás en términos de calidades, ajustes, seguridad pasiva, equipamiento, etc. En ocasiones hablamos de modelos que se ven muy bien en fotos y renders de ordenador, pero a la hora de tocarlos y conducirlos se entiende perfectamente en qué se fue la diferencia.

Vía | CnEVPost

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