Stellantis invierte 33 millones de euros en modernizar sus instalaciones de i+D

Los objetivos a largo plazo de Stellantis y su crisol de marcas exigen hacer algunas mejoras en su red mundial de centros de investigación, desarrollo y pruebas. El fabricante ha anunciado una inversión de 33 millones de euros a repartir en Italia y Estados Unidos.

Por un lado, el Centro de Seguridad de Orbasano (Turín, Italia) ha ampliado su capacidad para realizar muchas pruebas de choque al año por 5 millones de euros. Las instalaciones contarán con cuatro pistas, cada una con cuatro puntos de impacto, para probar todo tipo de vehículos electrificados. Vamos, para destrozarlos.

Actualmente se están haciendo dos pruebas de choque al día, pretendiendo llegar a 275 pruebas este año. Los vehículos se dirigen de forma autónoma a las pruebas de choque y cámaras y sensores registran con todo detalle los datos que serán analizados por los ingenieros de Stellantis en todo el mundo. Las pruebas se hacen de acuerdo a lo que exige Euro NCAP, el IIHS americano, etc.

Por otro lado, el túnel de viento de Auburn Hills (Michigan, EEUU) recibe la mayor parte de la inversión para poder reproducir con mayor precisión todo aquello que va consumiendo energía en marcha, simulando recorridos por carreteras reales en una posición estática sobre rodillos especiales.

El grueso de la inversión llega a las instalaciones americanas, 29,5 millones de dólares, para mejorar la precisión de las pruebas de rozamiento y resistencia aerodinámica. Entrará en funcionamiento en 2024 y forma parte del acuerdo con la organización sindical UAW de hace tres años.

A partir de 2030 todos los modelos de Stellantis se habrán convertido en eléctricos en Europa, mientras que en Norteamérica serán la mitad del mix. Se han propuesto convertirse en una empresa de movilidad líder en electrificación, conectividad, digitalización, seguridad y sostenibilidad. Hasta 2038 no lograrán la neutralidad en emisiones.

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