Volkswagen está más preocupada por la escasez de baterías que por la prohibición de vender coches térmicos en la UE a partir de 2035

Ayer, los ministros de Medio Ambiente de los 27 países que integran la Unión Europea alcanzaron un acuerdo por el que apoyarán la propuesta de la Comisión Europea para prohibir la venta de automóviles térmicos nuevos a partir del año 2035. Esta iniciativa, que fue recientemente aprobada por el Parlamento Europeo, ha recibido sin embargo ciertas matizaciones respecto a su forma original.

Y es que, por la presión de los ministros de países como Alemania, finalmente se ha abierto la puerta al empleo de combustibles climáticamente neutros como alternativa a la electrificación. Esto incluye tanto los e-fuels sintéticos creados a partir de la recapturación de dióxido de carbono como el hidrógeno, dos tecnologías que por el momento están muy poco avanzadas.

En las últimas semanas han sido muchas las voces que se han alzado en contra de esta medida, incluyendo el ministro de Economía alemán, Christian Lindner, que llegó a calificarla como un error. Además, los ministros de cinco países (Bulgaria, Eslovaquia, Italia, Portugal y Rumania) propusieron posponer la prohibición hasta 2040, algo que finalmente no ha salido adelante.

Pero, ¿cúal es la postura de los principales afectados, los fabricantes de automóviles? El director financiero del Grupo Volkswagen, Arno Antlitz, lo tiene claro: será un desafío muchísimo más grande superar los cuellos de botella en la producción de baterías y su posible escasez que dejar de vender coches térmicos dentro de doce años.

Volkswagen ID. AERO concept car

Los elevados costes podrían retrasar la popularización del coche eléctrico

«Es un objetivo desafiante. Creemos que es factible. El tema más desafiante no es aumentar las plantas de automóviles. El tema más desafiante será aumentar la cadena de suministro de las baterías», ha declarado Antlitz durante una reciente entrevista, dejando claro que el principal problema de la industria en los próximos años será el suministro de celdas.

Las dificultades en la obtención de materias primas clave como el litio, el níquel, el manganeso o el cobalto podrían poner trabas a la masificación del coche eléctrico, haciendo que los costes de fabricación se disparen. Este problema se recrudecerá a mediados de la década, momento en el que la mayoría de grupos ya habrán escalado notablemente la producción de sus respectivas gamas eléctricas.

Algunas marcas del Grupo Volkswagen como CUPRA o Audi ya han puesto fecha a la discontinuación de sus modelos térmicos (2030 y 2033 respectivamente), mientras que otras como Porsche señalan que para finales de la década el 80% de sus ventas se corresponderán con vehículos eléctricos. La propia Volkswagen por su parte continuará vendiendo automóviles con motor de combustión interna hasta 2035.

Fuente | Automotive News Europe

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