Es fácil anunciar coches eléctricos, pero muy difícil escalar la producción

En los últimos años estamos viendo como cada vez más marcas se van uniendo a la tendencia de lanzar coches eléctricos al mercado. Unos proyectos respaldados por miles de millones de inversión y con aspiraciones para comerse el mercado. Pero la realidad es mucho más dura, tal como están comprobando Ford o General Motors, que ven que hay demanda, cuentan con listas de reserva enormes, pero una baja capacidad de producción que empieza a desesperar a algunos clientes y dispara la especulación con los modelos.

Es el caso de Ford, con su flamante F-150 Lightning, que ha tenido una acogida tan buena que el fabricante americano ha tenido que cerrar el libro de pedidos cuando este superaba las 200.000 unidades. Unos pedidos que son atendidos de una forma extremadamente lenta por las apenas 150 unidades al día que salen adelante de la camioneta eléctrica, y que supone que la lista de espera se extienda hasta el 2024.

Peor camino lleva General Motors con su no menos gigantesco Hummer eléctrico. Según las últimas informaciones, la lista de pedidos habría llegado a las 75.000 unidades del SUV americano. Una cifra que choca con las apenas 12 unidades al día que está saliendo de la fábrica donde se ensambla. Algo que extrapolando la producción anual supondría poco más de 4.000 unidades en un año, y que de no incrementar el ritmo supondría casi dos décadas sólo para atender los pedidos pendientes.

En ambos casos el principal problema es la falta de previsión. Una mala planificación fruto de años de desidia que ahora ha explotado en forma de falta de algunos componentes clave, como las baterías. Y es que no invertir en su producción ahora se refleja en que dependen de unos suministradores externos totalmente desbordados por los pedidos y con capacidad para aumentar los precios hasta donde quieran.

En el caso de General Motors, su dependencia es con LG, que está preparando una nueva fábrica en Ohio de donde saldrán las celdas que esperan permitan aumentar la capacidad de producción de las líneas del Hummer eléctrico. Una fábrica que será operada de forma conjunta entre los coreanos y los norteamericanos. Algo han aprendido.

Desde el fabricante de Detroit se ha indicado que esta nueva instalación permitirá acelerar la capacidad de fabricación del Hummer a miles de unidades mensuales, pero que no sucederá hasta finales de año. Algo que se traduce en prácticamente un año perdido para el SUV.

Lo más curioso es que desde General Motors no están preocupados con la situación. Según sus representantes, no tienen miedo a que sus clientes se pasen a un modelo de la competencia ya que «los clientes están dispuestos a esperar dadas las características únicas del Hummer, tanto por autonomía como por las características de conducción y tiempos de carga más rápidos que algunos rivales.»

Un posicionamiento hasta cierto punto arrogante que podría explotar en la cara de los fabricante americanos no por los productos de Tesla, Rivian u otras startups, sino por la amenaza de los fabricantes chinos que están extendiendo sus tentáculos por todos los segmentos, incluyendo las pick-ups.

El último en llegar será una nueva marca del gigante Geely, propietaria o accionista de marcas como Smart, Mercedes-Benz, Polestar, Volvo, Lynk & Co, Proton, Lotus Cars…y que ahora prepara la marca RADAR, que se centrará en modelos como una camioneta que será presentada la próxima semana.

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