Tesla exigía a un cliente 4.500 dólares por liberar 130 km de autonomía de su Model S usado tras una actualización

Hace tiempo, Tesla ofrecía distintas capacidades de batería para los Tesla Model S con una limitación por software para los modelos inferiores. Más adelante se pudo liberar la capacidad no utilizada mediante un pago adicional, compensándose así lo no gastado en su momento. El problema de dicha práctica es que puede dar problemas en el futuro. Para muestra, un botón hilo de Twitter.

Lo publicó ayer Jason Hughes, conocido en la comunidad de Tesla en Estados Unidos por sus artes digitales como hacker. Acudía a él desesperado el cliente de un 2013 Tesla Model S 90 que, días después una visita al servicio técnico, vio cómo le habían «capado» las baterías a 60 kWh. Perdió 130 km de autonomía por una actualización de software -que pagó- para utilizar la conexión 4G, pues las primeras series solo se conectaban por 3G y se ha producido el correspondiente «apagón».

El cliente del coche en cuestión trató de que Tesla le devolviese la capacidad perdida, lo cual le ofrecieron, pero a cambio de 4.500 dólares. Algo no os cuadra, y es que se trata del tercer dueño del coche, salido de fábrica como Model S 60, que había recibido unas baterías nuevas de 90 kWh por aplicación de garantía, reemplazando a las descatalogadas de 60 kWh al primer dueño, y que el segundo y tercer dueño habían comprado como un Model S 90.

En otras palabras, este cliente no había hecho nada mal ni se había ahorrado nada en la adquisición, dejando al margen la depreciación. El error más bien había sido del fabricante, que tras poner baterías de más capacidad al coche con el cambio en garantía, se habían olvidado de limitarlas a 60 kWh. Pretendían enmendar su fallo a posteriori, perjudicando al cliente.

Jason Hughes no podría haber recuperado la capacidad adicional sin provocar problemas de otro tipo, es lo que tiene a veces trastear con sistemas informáticos de los que no se tiene información completa. Si no se podía hacer por las buenas ni pagando 4.500 dólares, quedaba el clásico recurso de montar el pollo por Twitter. La situación quedó expuesta en siete tuits.

El hilo se calentó bastante en cuestión de horas, de hecho, sigue registrando actividad en forma de «me gusta», retuits y comentarios. Jason Hugues informó hace 19 horas que el ruido hizo su función, logrando que @Tesla se interesase por el caso del cliente, pidiese número de bastidor y realizase otra actualización para ponerle solución.

En cualquier marca que se precie, la postventa es tan o más importante que la venta, porque un cliente insatisfecho puede acabar teniendo mucha notoriedad si se dan las condiciones adecuadas. Tal vez, de no tener el señor Hughes suficiente eco en las redes, el cliente se habría tenido que aguantar con menos autonomía o pagar el «secuestro» de 4.500 dólares para disfrutar de la capacidad de baterías que llevaba años utilizando. Esta es la cara B del «maravilloso» mundo de las actualizaciones por Internet (OTA).

Vía | Electrek

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