Se presenta una batería libre de ánodo con un precio estimado de 50 dólares el kWh y 1.000 km de autonomía

A principios de este año conocimos los primeros trabajos de la startup americana Our Next Energy (ONE). Una batería libre de ánodo que prometía duplicar la autonomía de los coches eléctricos. Ahora conocemos más detalles de este interesante diseño que ahora añade otro factor clave como es el poder ofrecer un producto extremadamente económico.

La compañía ha presentado una celda sin ánodo en formato prismático de 240 Ah. Un diseño que llega apenas 12 meses después de la primera presentación y que supone un importante hito para esta pequeña compañía.

Según sus diseñadores, se trata de la celda de gran formato sin ánodo con mayor densidad de energía jamás producida, logrando alcanzar en laboratorio una capacidad volumétrica de 1.007 Wh/L en celda, cifra que podemos comparar con los estimados 730 Wh/L de las 4680 de Tesla, lo que permitirá instalar baterías de mayor capacidad en menor espacio logando según las expectativas superar los 1.000 kilómetros de autonomía en una berlina o SUV de tamaño medio.

Una de las claves del diseño de ONE es su química dual. Esto supone que un mismo pack podrá tener diferentes tipo de celdas. Por un lado tenemos una parte de la batería LFP diseñada para ofrecer un potente rendimiento en el uso diario.

Por la otra parte encontramos unas celdas que combinan el litio y el manganeso para disponer de una densidad energética mayor, reduciendo el uso de níquel, mientras trabajan en eliminar de la ecuación tanto el cobalto como el grafito para lograr unos costes menores.

El resultado son baterías capaces de ofrecer buenas cifras de aceleración, que al mismo tiempo cuentan con una gran autonomía y una larga vida útil, capacidades a las que se sumaría un bajo coste que estiman se situará en los 50 dólares el kWh.

La pregunta en estos casos suele ser el cuándo. Según las declaraciones a Reuters del fundador y director ejecutivo de ONE, Mujeeb Ijaz, esperan tener listo el modelo libre de grafito y cobalto, y con un 26% menos níquel, para 2026. Un modelo que usará principalmente un componente mucho más abundante, sostenible y económico como es el manganeso.

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