China, Noruega y Suecia lideran la adopción de coches eléctricos, ¿por qué?

La consultora Ernst & Young ha publicado su estudio anual sobre cómo de preparados están los países para la adopción de los coches eléctricos, tomando los datos de 14 mercados mundiales. El estudio tiene en cuenta la demanda, oferta y marco legislativo de cada uno de ellos.

El país más preparado para los coches eléctricos es China, y las razones son muy sólidas. Tiene la mejor oferta en cuanto a variedad, la demanda es previsible (el 51% de los chinos se fijará en un eléctrico para nuevas adquisiciones), concentran el 41% de los cargadores rápidos y ultrarrápidos del mundo, y además tienen más ventas que nadie.

Además, la mayoría de los coches eléctricos que se fabrican se producen en el país asiático. La fácil disponibilidad a los recursos minerales para hacer las baterías, y que más de la mitad de las fábricas de celdas están allí, hacen que haya menos problemas de suministro. Además, las nuevas marcas de coches eléctricos están brotando como las setas y los tiempos de espera son muy razonables.

Nissan LEAF circulando por el carril bus en Oslo

Eso no se puede decir de fabricantes japoneses, europeos, surcoreanos o norteamericanos, que tienen problemas crónicos de aprovisionamiento. El marco regulatorio de China ha servido como catapulta, si bien no hay una fecha para prohibir nuevas ventas de vehículos de combustión. Algunas provincias se plantean poner tope en 2030.

En segundo lugar tenemos a Noruega como país más preparado para tener un coche eléctrico. Es el resultado de años de políticas que los favorecen a nivel impositivo, de utilización (peajes, carril bus, tarifas de aparcamiento, ferrys…), y con un prematuro objetivo de liquidar la combustión interna. El 75% de sus ventas en 2021 correspondió a enchufables.

Después tenemos a Suecia, que ha experimentado un gran aumento de cuota de ventas de coches eléctricos en poco tiempo. En 2021 representaron el 40% del mercado. Las políticas también favorecen a este tipo de vehículos, en detrimento de los térmicos. ¿Y qué tienen en común Noruega y Suecia? Una renta per cápita elevada, factor nada desdeñable.

Audi Charging Hub en Alemania

Por otro lado, se subraya la fortaleza del sistema eléctrico de los países escandinavos, a la vez que se recuerda que China tiene a veces problemas de suministro eléctrico. Este año ha tenido problemas debido a la crisis climática, al desplomarse la producción hidroeléctrica en algunas provincias. Se ha limitado temporalmente la recarga de alta potencia y los intercambiadores de baterías.

Siguiendo el viento de cola de estos tres países líderes, tenemos a Alemania y al Reino Unido, que sin tener políticas tan bonus/malus están muy avanzados. Es más, Alemania se ha estado permitiendo el lujo de subvencionar hasta los coches eléctricos que acaban en otros países como usados una vez se han cumplido seis meses de la compra, para beneficio de los que hacen reventa. El año que viene harán que eso sea más difícil.

Llama la atención para Ernst & Young la pobre demanda que hay en EEUU, lo cual tiene fácil explicación. El marco regulatorio es débil para favorecer a los eléctricos, las distancias a recorrer pueden ser enormes y el despliegue de puntos de recarga es percibido como insuficiente por el consumidor. Tampoco ayuda que el precio medio de un eléctrico sea superior al de la media, apenas hay modelos económicos aparte del Chevrolet Bolt. Pese a eso, todo lo que se fabrica se vende y hay lista de espera.

Chevrolet Bolt, uno de los coches eléctricos más económicos en Estados Unidos

En otro orden de cosas, en Noruega apenas hay huella industrial de la industria del automóvil, mientras que Suecia está en un nivel superior. Muy por encima están alemanes y británicos en ese sentido. España, que es el segundo productor europeo, está en una posición muy baja, así que este factor no es tan importante.

Seguimos en un punto en el que los coches eléctricos necesitan una discriminación positiva y apoyo por parte de los poderes públicos. Hasta que no llegue la cacareada igualdad de precios entre ICE y EV, retrasada por el bestial aumento de precio de las materias primas, esto seguirá siendo necesario.

Superado el punto de la igualdad de precios, la adopción de EV se va a disparar mercado a mercado. Desde el primer kilómetro se estaría ahorrando con un eléctrico, las redes de recarga serán mucho más maduras -debido a los pioneros- y ya no hará falta subvenciones ni ayudas. Los motivos para tener un térmico se irán diluyendo, y eso incluye su enorme ventaja en autonomía y tiempo para recuperarla.

Fuente | EY

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