Las cifras que avergüenzan a España: un 16% de ventas de coches eléctricos en Alemania y un 14% en Francia

El pasado mes de agosto las ventas de coches eléctricos puros (BEV) en España apenas lograron alcanzar el 2.8% del total de ventas. Una cifra pavorosamente baja que supone que nuestro país se está descolgando de la marcha positiva que el mercado está logrando en los principales mercados como son Alemania y Francia.

Por ejemplo, mientras que en España en agosto apenas se han matriculado 1.473 unidades, en Alemania se han registrado en el mismo periodo 31.734 unidades. Esto son más de 20 veces nuestras cifra y que ha permitido a los eléctricos puros, sin contar con los híbridos enchufables, lograr una cuota del 16%.

Si sumamos a los híbridos enchufables las cifras en España se maquillas ligeramente llegando a una cuota de mercado del 8.2%. Pero es que su hacemos la misma suma en Alemania nos dice que el pasado agosto el 28% de los coches vendidos en el país han sido modelos recargables.

En Francia no se quedan muy atrás. Nuestros vecinos y ahora grandes receptores de energía desde España, han visto como en agosto se han matriculado 19.712 coches eléctricos puros. Algo que supone lograr una cuota acumulado del 14% y que de mantener su actual dinámica debería permitir al coche eléctrico alcanzar e incluso superar el 20% de cuota de mercado galo a finales de año.

Sin duda podemos pensar que franceses y alemanes tienen un poder adquisitivo mucho más elevado que el nuestro y que por eso pueden comprar más coches eléctricos. La cuestión es que si miramos los datos de nuestros vecinos de Portugal, donde apenas hay ayudas del gobierno, el pasado mes de agosto las ventas de coches eléctricos puros llegaron a las 1.163 unidades, un crecimiento del 44.8% respecto al pasado año, y que le permiten lograr una cuota de mercado del 9%. El triple que nosotros.

¿Cuáles son las razones?

Podríamos decir que las razones son económicas, ya que en Francia y Alemania se da la circunstancia de que hay un mayor poder adquisitivo y además disponen de programas de ayudas públicas que no son un estorbo como en España. Unos sistemas menos burocratizados y más ágiles que permite convencer más fácilmente a los clientes, frente a un mercado español donde solicitar una ayuda es meterse en territorio desconocido y habitualmente muy doloroso.

Pero es que en Portugal las ayudas tampoco son un disparate, con cifras bastante inferiores a las españolas, hasta 2.500 euros, y unos mayores impuestos que hace que los coches sean algo más caros. Por ejemplo, el Opel Corsa-e es un 4% más caro en Portugal que en nuestro país, mientras que un Tesla Model 3 es un 8% más caro.

Un mercado portugués que suple estos retos con aspectos como un elevado coste de los carburantes, más altos que en España, y una red de carga bastante más amplia que la española. Dos factores que parece están convenciendo a cada vez más personas a dar el salto al coche eléctrico, más incluso que las ayudas públicas.

Compártelo: