Tesla planea levantar una fábrica de imprimir dinero en Texas, una refinería de litio

El fabricante de coches eléctricos quiere dar un paso más en su estrategia de integración vertical hacia abajo, lo que incluye el refinado del litio mineral hasta convertirlo en hidróxido de litio apto para la producción de baterías. Para ello ha hecho una solicitud al Estado de Texas (EEUU), Tesla quiere una refinería de litio en la zona del Golfo de Texas; esto es, cerca de un acceso portuario.

Se trataría de la primera instalación de este tipo en Estados Unidos -y en Norteamérica, por extensión-, ya que el hidróxido de litio que entra al país ya lo hace refinado en el exterior. En la segunda conferencia de resultados del año este concepto ya lo dejó caer Elon Musk a los accionistas, que hacían falta más empresas refinando litio, ¿por qué no Tesla?

«No puedes perder. Es como una licencia para imprimir dinero», comentó. Para ponernos en contexto, Elon Musk calificó a las gigafábricas de Berlín y Austin con capacidad infrautilizada como todo lo contrario: incineradoras de dinero. Dadas las cantidades que maneja Tesla, es una simplificación conceptual como lo son los campus de fútbol para hablar de superficie.

Gifafactoría de baterías de Nevada – ARCHIVO

El interés de Tesla en Texas no se debe únicamente a razones geográficas -la gigafactoría de Nevada, que produce baterías, no quedaría muy lejos-, también es algo fundamental tener acceso a bonificaciones en cuanto a impuestos y tasas. El Lone Star State en ese sentido está más espabilado que California, que empieza a espantar a ciertas empresas, incluida la propia Tesla, cuyo cuartel general está ahora en Texas.

De lograrse el visto bueno de las autoridades, el plan es empezar a roturar el terreno antes de que acabe el año -cuarto trimestre- y empezar operaciones a finales de 2024. Así consta en la solicitud registrada el 22 de agosto. Esta actividad tendrá obviamente un impacto ambiental, pero se tratará de mitigar con químicos reactivos menos peligrosos y subproductos más aptos para su reutilización en otras industrias.

El hidróxido de litio producido se distribuirá por carretera y ferrocarril hasta las instalaciones de producción de celdas. Paralelamente, Tesla también busca aprovisionarse de materias primas recicladas mediante su acuerdo con Redwood Materials. De esta forma, los coches eléctricos producidos por Tesla en Estados Unidos serán «más americanos» a los efectos de la Inflation Reduction Act, que exigirá más contenido local en las baterías de forma gradual para poder otorgar subvenciones a sus compradores.

Una carrera en la que es tonto el último

Las proyecciones de fabricación y ventas de coches eléctricos a lo largo de la década son tales que obligan a todos los fabricantes que quieran hacer grandes volúmenes a asegurarse baterías y precursores de las mismas con años de antelación. Por ejemplo, la misma Tesla firmó un acuerdo a principios del año con Liontown Resources en Australia, uno de los proveedores con los que Ford también ha pactado enormes compras por contrato. General Motors también hizo lo propio.

Hay distintas formas de asegurarse el tener baterías en el futuro. En el paradigma habitual, las baterías se compraban a un proveedor y el problema quedaba externalizado. Problema que se vuelve interno y explosivo cuando el proveedor no puede cumplir. Algunos fabricantes han hecho grandes inversiones en empresas del sector minero y químico, como Volkswagen, Renault o Stellantis, para tenerlos controlados con una cuerda más corta. Estos fabricantes tendrán producción de celdas asegurada para ellos.

Pero sin duda no hay nada más fiable que tener la cadena de suministro mucho más controlada en casa. A Hyundai eso le ha funcionado bien durante mucho tiempo. Si Tesla se pone a refinar litio directamente, y lo hace en grandes cantidades para el litio que moverá solo en Estados Unidos, entre los ahorros y los beneficios -sobre todo si vende hidróxido de litio a terceros-, nos acercaremos a la definición gráfica de imprimir dinero.

Fuente | Reuters

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