
Dacia Spring frente al Citroën e-C3: dos coches eléctricos baratos, pero con una diferencia clave
El nuevo Dacia Spring llega con una filosofía renovada y dispuesto a plantar cara a uno de los eléctricos urbanos más populares; el Citroën e-C3 apuesta por un enfoque diferente, con mayor sensación de coche convencional; ambos buscan convencer a quienes quieren acceder al coche eléctrico sin realizar un gran desembolso.

El mercado de los coches eléctricos urbanos sigue teniendo uno de sus principales campos de batalla en el precio. Para muchos compradores, especialmente quienes buscan un segundo coche para moverse por ciudad, no hace falta una gran batería ni unas prestaciones espectaculares, pero sí un modelo práctico, sencillo y con unos costes de utilización contenidos.
En ese escenario, el Citroën e-C3 y el nuevo Dacia Spring se encuentran ante una situación especialmente interesante. Los dos buscan ofrecer una alternativa eléctrica relativamente asequible, aunque lo hacen con planteamientos bastante diferentes. El Citroën apuesta por una mayor sensación de coche convencional, mientras que Dacia ha tratado de mantener la filosofía sencilla y funcional que convirtió al Spring original en uno de los eléctricos más accesibles del mercado.
El nuevo Spring supone además un cambio importante respecto a su antecesor. Dacia ha partido de una base completamente diferente, tomando como punto de partida la última generación del Renault Twingo, aunque el resultado final tiene muy poco que ver visualmente con el modelo del que deriva. Frente a él, el e-C3 lleva ya un tiempo en el mercado y fue precisamente el encargado de estrenar el nuevo lenguaje de diseño de Citroën.
El resultado es una comparación entre dos coches urbanos que pueden parecer similares por concepto, pero que esconden diferencias importantes cuando se analiza lo que ofrecen.
Más espacio y comodidad en el Citroën, más practicidad en el Dacia

El nuevo Dacia Spring es considerablemente más moderno y robusto que la generación anterior. Sus formas son más rectas y marcadas, con una imagen que encaja con la actual identidad de Dacia. Los grupos ópticos delanteros y traseros están unidos visualmente por elementos negros y consiguen darle una personalidad propia, muy alejada de la imagen del pequeño Renault Twingo.
El Citroën e-C3 sigue una filosofía diferente. Fue el primer modelo en estrenar el actual lenguaje de diseño de la marca, con los característicos grupos ópticos delanteros en forma de gancho y el nuevo diseño del logotipo de los chevrones. Además, sus proporciones y su mayor altura hacen que visualmente parezca un coche más grande de lo que realmente es.
Las dimensiones confirman esa impresión. El Spring mide 3,85 metros de longitud, mientras que el e-C3 supera los cuatro metros. La diferencia no parece enorme sobre el papel, pero se deja notar especialmente cuando se accede a las plazas posteriores.
El Dacia ha perdido uno de los elementos más interesantes del Twingo del que deriva: los asientos traseros deslizantes. Eso limita algo más la posibilidad de jugar con el espacio disponible para las piernas y el maletero. Los pasajeros traseros pueden viajar razonablemente bien, pero el Citroën ofrece una mayor sensación de amplitud, con más espacio vertical y unos asientos más cómodos.

También hay diferencias en las propias puertas. El e-C3 dispone de ventanillas traseras convencionales, mientras que el Spring mantiene unas ventanillas posteriores de apertura parcial. Es uno de esos detalles pequeños que no aparecen en una ficha técnica, pero que terminan marcando diferencias cuando se utiliza el coche a diario.
Sin embargo, el Dacia recupera terreno cuando llega el momento de cargar equipaje. Su maletero ofrece 337 litros, frente a los 310 litros del Citroën e-C3. Y hay un detalle especialmente interesante: el Spring dispone además de un pequeño compartimento delantero de 18 litros, una solución muy práctica para guardar los cables de carga y evitar que ocupen espacio en el maletero principal.
El interior vuelve a mostrar las diferentes prioridades de ambos modelos. El Spring cuenta con un salpicadero de diseño horizontal, sencillo y funcional, con numerosos espacios para dejar pequeños objetos. El cuadro de instrumentos digital de 7 pulgadas forma parte del equipamiento y las versiones superiores incorporan una pantalla multimedia de 10 pulgadas.
Dacia ha intentado mejorar notablemente la presentación respecto al anterior Spring, aunque los materiales siguen siendo uno de los puntos donde más se nota su planteamiento de bajo coste. Los plásticos son duros y especialmente sencillos en algunas zonas, como los paneles de las puertas.
El e-C3 apuesta por una presentación más trabajada. El pequeño volante y el cuadro de instrumentos elevado son dos de sus elementos más característicos y permiten visualizar la información con facilidad independientemente de la estatura del conductor. En el acabado básico, eso sí, la pantalla multimedia no está incluida y se sustituye por un soporte para el teléfono móvil.
A cambio, Citroën ha cuidado algo más la percepción de calidad. La parte superior del salpicadero mantiene los plásticos duros, pero la zona central incorpora un revestimiento textil que aporta una sensación más agradable al conjunto.
En el apartado mecánico es donde aparecen algunas de las diferencias más importantes. El Dacia Spring solo se ofrece con propulsión eléctrica, con un motor de 80 CV y una batería de 27,5 kWh que le permite alcanzar una autonomía de 250 kilómetros.

El Citroën e-C3 dispone de una gama más amplia. En su versión eléctrica puede equipar un motor de 113 CV y dos baterías diferentes. La de 30 kWh permite alcanzar 213 kilómetros de autonomía, mientras que la de 44 kWh eleva esa cifra hasta los 324 kilómetros.
Ninguno de los dos destaca especialmente por sus posibilidades de carga rápida. En el Spring la potencia de carga alcanza los 6,6 kW, mientras que el e-C3 puede incorporar como opción la carga rápida a 30 o 50 kW, con un coste adicional de 500 euros según la configuración.
Es un punto importante porque ambos modelos están pensados principalmente para desplazamientos urbanos y recorridos relativamente cortos. Para ese uso, unas prestaciones de carga más modestas pueden ser suficientes, especialmente si el propietario dispone de un cargador en casa y comienza cada jornada con la batería cargada.

Y entonces llegamos a uno de los argumentos fundamentales de estos dos coches: el precio.
El nuevo Dacia Spring parte de 21.580 euros, mientras que el Citroën e-C3 comienza en 17.350 euros. La diferencia ronda los 4.000 euros, algo determinante para un comprador que busque simplemente acceder al coche eléctrico con el menor desembolso posible.
Por ese dinero adicional, el Citroën ofrece un habitáculo más agradable, mayor confort para los pasajeros, una gama mecánica más versátil y la posibilidad de elegir entre dos baterías. El Spring, por su parte, conserva una filosofía más sencilla y destaca especialmente por su espacio de carga, su tamaño contenido y un precio de acceso todavía más bajo.
Por tanto, podemos decir que en un segmento donde el precio lo es todo, el Citroen e-C3 logra imponerse con claridad al Dacia, que necesita revisar su precio de forma urgente si no quiere quedarse en la irrelevancia.
| Dato | Dacia Spring | Citroën e-C3 |
|---|---|---|
| Longitud | 3,85 m | 4,01 m |
| Maletero | 337 litros + 18 litros delanteros | 310 litros |
| Motor | 80 CV (60 kW) | 113 CV (83 kW) |
| Batería | 27,5 kWh | 30 kWh / 44 kWh |
| Autonomía WLTP | 250 km | 213 km / 324 km |
| Carga rápida | Opcional, 50 kW | Opcional, 30 o 50 kW |
| Carga en corriente alterna | 6,6 kW | 7,4 kW |
| Precio antes de ayudas o promos | 21.580 euros | 17.350 euros |




