
Este supermercado rompe el precio de la recarga con una tarifa de 17 céntimos el kWh
Después de que Lidl tirase los precios de la carga rápida, ahora otra gran cadena de supermercados ha anunciado un movimiento muy simbólico en plena explosión de los precios de los carburantes. Una tarifa para la carga en alterna que supone poder cargar al precio de una tarifa residencial.

Mientras llenar el depósito se ha convertido una pesadilla para millones de europeos, en Francia está ocurriendo algo bastante llamativo en el otro lado de la balanza. Algunas grandes cadenas comerciales están empezando a utilizar la recarga de coches eléctricos como una herramienta para atraer clientes, y eso está provocando una pequeña guerra de precios.
El último movimiento llega de la mano del gigante E.Leclerc, que ha decidido volver a bajar el precio de sus recargas. La compañía ha anunciado una tarifa que, sobre el papel, coloca algunas de sus estaciones por debajo incluso de lo que puede costar cargar un coche eléctrico en casa en determinadas circunstancias.
La clave está en que no hablamos de una promoción puntual de unas pocas horas ni de un descuento asociado a una tarifa eléctrica concreta. E.Leclerc ha fijado el precio en 0,17 euros por kWh, sin necesidad de contratar un abono, aunque con una condición importante: se trata de los puntos de carga estándar de 22 kW disponibles en 330 de sus tiendas en Francia.
La medida entra en vigor el 5 de octubre y afecta a la red Charge E-Lec, que actualmente cuenta con más de 3.000 puntos de carga repartidos por los aparcamientos de los centros E.Leclerc. Las estaciones situadas en las áreas de autopista quedan fuera de esta tarifa.
La estrategia resulta especialmente interesante por el momento en el que llega. Los carburantes vuelven a moverse en niveles elevados y el coste de utilizar un coche con motor de combustión se ha convertido otra vez en una preocupación importante para muchas familias. En este contexto, que una gran cadena de distribución ofrezca electricidad para el coche a 0,17 euros/kWh cambia bastante la fotografía del coste de utilización.
Y aquí es donde aparecen las cuentas

Con un consumo de 17 kWh/100 km, una cifra razonable para un coche eléctrico de tamaño medio utilizado en condiciones normales, recorrer 100 kilómetros utilizando las estaciones de E.Leclerc supone gastar unos 2,89 euros. Es precisamente la referencia que permite a la compañía anunciar que se pueden recuperar 100 kilómetros por menos de 3 euros.
No hace falta recurrir a un coche especialmente eficiente para conseguir esa cifra. Con 15 kWh/100 km, el coste se quedaría en 2,55 euros, mientras que incluso con 20 kWh/100 km estaríamos hablando de 3,40 euros cada 100 kilómetros. Eso sí, estamos hablando exclusivamente del precio de la energía y no de otros costes asociados al vehículo.
Más barato que cargar en casa en algunos casos
La comparación con España resulta todavía más interesante. El PVPC cambia cada hora y, en el momento de preparar este análisis, el precio medio del 3 de octubre se sitúa en 0,16933 euros/kWh antes de impuestos. Es decir, los 0,17 euros/kWh de E.Leclerc están prácticamente calcados al precio medio de la energía en el mercado regulado español.
La diferencia aparece cuando se compara con el coste de una recarga doméstica completa. El Ministerio para la Transición Ecológica sitúa actualmente el coste orientativo de la electricidad utilizada para recorrer 100 kilómetros en 3,29 euros mediante recarga doméstica. Con el mismo consumo de referencia de 17 kWh/100 km, los 2,89 euros de E.Leclerc suponen unos 40 céntimos menos por cada 100 kilómetros.
Puede parecer una diferencia pequeña, pero cambia cuando se traslada a una utilización anual. Un conductor que recorra 15.000 kilómetros al año gastaría unos 433,50 euros en electricidad utilizando de forma constante esta tarifa de E.Leclerc. Con el coste doméstico de referencia de MITECO, el gasto ascendería a unos 493,50 euros. La diferencia sería de aproximadamente 60 euros al año.

La comparación con el PVPC requiere algo más de cuidado. Si utilizamos exclusivamente el precio medio de la energía del 3 de octubre, los 17 kWh necesarios para esos 100 kilómetros costarían prácticamente lo mismo en casa que en E.Leclerc: unos 2,88 euros frente a 2,89 euros. Sin embargo, el PVPC publicado sin impuestos no representa por sí solo el coste final completo que soporta un hogar, mientras que la referencia de MITECO incorpora su metodología comparativa de costes de utilización.
Y hay otro detalle importante: el precio doméstico puede ser mucho más bajo si el propietario aprovecha las horas más económicas del PVPC. Este mismo 3 de octubre, por ejemplo, hubo una franja en torno a las 13:00 horas con un precio de apenas 0,04848 euros/kWh antes de impuestos. En esas condiciones, cargar en casa sigue siendo claramente más barato. El problema es que no todos los conductores pueden desplazar su recarga a las horas más económicas ni todos tienen una plaza con cargador disponible.
Precisamente ahí es donde una tarifa pública de 0,17 euros/kWh resulta especialmente interesante. Para quien vive en un piso, aparca en la calle y no dispone de un punto de recarga propio, poder enchufar el coche mientras hace la compra por un precio de este nivel cambia por completo la comparación.
Frente a un coche diésel que consuma 5 litros cada 100 kilómetros, las diferencias son todavía mayores. Tomando como referencia un precio de 1,934 euros por litro de diésel, el coste de esos 100 kilómetros asciende a 9,67 euros. En 15.000 kilómetros anuales, serían unos 1.450,50 euros únicamente en combustible.

Si hacemos la misma comparación con un coche de gasolina que consuma también 5 litros cada 100 kilómetros y utilizamos un precio de 2,10 euros por litro, el resultado es de 10,50 euros cada 100 kilómetros. En 15.000 kilómetros, la factura ascendería a 1.575 euros.
La fotografía queda así: unos 2,89 euros para recorrer 100 kilómetros con un coche eléctrico cargado a 0,17 euros/kWh, frente a 9,67 euros con un diésel de 5 litros y 10,50 euros con un gasolina de 5 litros. En el recorrido anual de 15.000 kilómetros, la diferencia alcanza más de 1.000 euros en ambos casos.
Eso explica por qué la batalla por el precio de la recarga empieza a ser mucho más relevante de lo que podría parecer. Hasta ahora, una de las principales ventajas económicas del coche eléctrico estaba asociada a tener un lugar donde cargarlo a un precio reducido. Si las grandes cadenas comerciales consiguen ofrecer recargas públicas por debajo de 0,20 euros/kWh, esa ventaja empieza a extenderse también a quienes no tienen cargador doméstico.
Eso sí, hay una letra pequeña importante. Los 22 kW anunciados por E.Leclerc corresponden a corriente alterna y la potencia real dependerá del cargador embarcado de cada coche. Un modelo limitado a 11 kW, por ejemplo, no va a cargar a 22 kW simplemente porque la estación sea capaz de proporcionarlos.
Por eso no estamos ante una alternativa pensada para detenerse unos minutos durante un viaje largo. Es una recarga pensada para aprovechar el tiempo que el coche permanece aparcado mientras se hace la compra. Y ahí precisamente está el modelo de negocio de E.Leclerc: el conductor obtiene electricidad barata mientras la tienda gana la oportunidad de convertir ese tiempo de carga en una visita al supermercado.
Además, para los nuevos usuarios existe una promoción de bienvenida por la que E.Leclerc devuelve en vales el 50% del importe de la primera recarga. La compañía también mantiene su objetivo de alcanzar 10.000 puntos de carga en 2030, después de haber anunciado una inversión superior a 200 millones de euros para desarrollar esta infraestructura.
La situación resulta curiosa. Mientras los carburantes vuelven a tensionar el presupuesto de los conductores, la recarga pública de los coches eléctricos empieza a entrar en una guerra de precios en algunos mercados europeos. E.Leclerc acaba de situar el listón en 0,17 euros/kWh, después de haberlo reducido anteriormente a 0,19 euros/kWh.
Y si otras cadenas responden con nuevas bajadas, podríamos estar ante un cambio interesante: que cargar un coche eléctrico fuera de casa deje de ser necesariamente sinónimo de pagar más. En determinados lugares y circunstancias, puede empezar a ocurrir exactamente lo contrario.


