
El Honda e fue un fracaso, pero ahora puede tener una segunda vida: ya aparece por menos de 17.000 euros
El Honda e fue uno de los coches eléctricos urbanos más llamativos de los últimos años, pero no triunfó por diferentes razones. Pero ahora, el tiempo ha permitido que el mercado de ocasión haya puesto al "e" en su sitio, y de esa forma podemos encontrar unidades de segunda mano con precios más razonables.

Tengo que admitir que siempre me ha gustado el Honda e. Desde que lo vi por primera vez en el Salón de Ginebra de 2018 cuando se presentó el primer prototipo, ya me llamó la atención. Un coche compacto, pero amplio por dentro, con un diseño diferente y sobre todo un interior muy tecnológico. Algo que se salía de la media.
El problema ahora es si alguien se acuerda de el. Honda apostó por un diseño completamente diferente, un interior espectacular y soluciones que todavía hoy llaman la atención. El problema es que también llegó con un precio que lo colocaba en una posición complicada frente a alternativas mucho más prácticas.
Hoy la historia es diferente. El Honda e ya no se puede comprar nuevo y encontrar una unidad en España se ha convertido en una tarea bastante más complicada de lo habitual. En el mercado de segunda mano apenas aparecen unas pocas unidades, hasta el punto de que en los anuncios clasificados de los diferentes portales solo aparecen seis ofertas. Tampoco hay muchas más en Alemania, con 22 ofertas. Y eso convierte a este pequeño Honda en una de las propuestas más peculiares que se pueden encontrar actualmente.
Un coche adelantado a su tiempo, pero con un problema difícil de esconder

El Honda e fue presentado como una especie de reinterpretación moderna de los pequeños Honda de décadas anteriores. Su carrocería de cinco puertas, sus formas redondeadas y los faros circulares le daban una personalidad que no tenía prácticamente ningún otro coche eléctrico del momento. Medía 3,90 metros de largo, con una distancia entre ejes de 2,53 metros.
Pero lo verdaderamente llamativo estaba dentro. Honda quiso convertir el habitáculo en una especie de salón tecnológico, con un salpicadero prácticamente cubierto de pantallas. El Honda e contaba con cinco pantallas integradas a lo ancho del salpicadero, adelantándose varios años a los fabricantes chinos, incluyendo dos grandes pantallas táctiles de 12,3 pulgadas. Las cámaras exteriores podían sustituir a los retrovisores convencionales y sus imágenes se mostraban en dos pequeñas pantallas situadas junto a los extremos del salpicadero.
También había techo panorámico, asientos delanteros calefactables, cámara trasera, sensores de aparcamiento, Apple CarPlay, Android Auto, navegador y un sistema de audio de mayor calidad en el acabado Advance. El problema es que toda esa tecnología convivía con un maletero de apenas 171 litros, mientras que el coche estaba homologado únicamente para cuatro ocupantes. Dos barreras que no son infranqueables para un coche urbano, pero dos barreras a fin de cuentas.

Y después estaba la parte que terminó marcando su destino: la autonomía. El Honda e utilizaba una batería de 35,5 kWh y la versión con llantas de 16 pulgadas homologaba hasta 222 kilómetros WLTP, mientras que con las ruedas de 17 pulgadas la cifra bajaba hasta 210 kilómetros. En condiciones reales, las cifras podían quedarse bastante más abajo, especialmente fuera de ciudad.
En el acabado Advance, el motor eléctrico trasero desarrollaba 113 kW (154 CV) y 315 Nm, suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanzar 145 km/h. La tracción trasera, el reparto de pesos 50:50 y un diámetro de giro de apenas 4,3 metros hacían que fuese un coche especialmente agradable en ciudad.
La recarga tampoco era especialmente problemática para el uso para el que fue concebido. Con corriente alterna admitía hasta 6,6 kW, mientras que en corriente continua llegaba a 46 kW, recuperando el 80% de la batería en unos 40 minutos. No era un coche pensado para cruzar España, sino para moverse diariamente por ciudad y alrededores.

Y ahí es donde probablemente esté la clave para entender al Honda e como usado. Nuevo era demasiado caro para lo que ofrecía, pero usado puede empezar a encajar mejor. Honda anunció en 2019 un precio de partida de 34.800 euros para la versión de 136 CV, que apenas se vendió nada, y de 37.800 euros para el Advance de 154 CV.
La diferencia respecto al mercado actual de segunda mano es considerable. En España, la captura muestra seis unidades con precios que se mueven aproximadamente entre 19.100 y 22.890 euros, aunque las condiciones, kilometraje y equipamiento varían entre ellas. La propia red de ocasión de Honda muestra actualmente una unidad Advance de 154 CV matriculada en 2023, con 90.083 kilómetros, por 19.100 euros.
En Alemania es posible encontrar precios todavía más bajos. En el momento de consultar el mercado aparecen unidades por debajo de los 17.000 euros, incluyendo un Honda e Advance de 2020 con 29.000 kilómetros por 16.500 euros.
Y es precisamente aquí donde el Honda e empieza a tener una segunda vida. No pretende ser el coche eléctrico para todo, ni mucho menos. Su batería es pequeña, el maletero es limitado y su autonomía obliga a plantearse bien los desplazamientos. Pero como segundo coche para ciudad, con tracción trasera, un diseño que sigue pareciendo moderno y un interior que incluso hoy resulta especial, tiene argumentos que muchos modelos más recientes no pueden ofrecer.
Honda terminó retirándolo del mercado europeo después de una trayectoria comercial muy discreta. En España llegó a tener años en los que apenas se matricularon unas pocas decenas de unidades, mientras que en Europa las ventas tampoco alcanzaron los objetivos iniciales. En total apenas llegó a las 12.000 unidades en todo el mundo, por lo que si ves uno, estás viendo casi un unicornio.
La pregunta es, su por unos 16.000-20.000 euros, puede merecer la pena un Honda e. Un urbano diferente, pequeño y divertido, que tiene precisamente en su "exclusividad" uno de sus puntos más atractivos. Un coche con personalidad propia que será difícil que tu vecino copión consiga.


