
Jeep confirma el regreso del Renegade que tendrá una versión eléctrica
Jeep prepara el regreso de uno de sus modelos más reconocibles en Europa; la nueva generación del Renegade formará parte de la estrategia de crecimiento de la marca hasta 2030; su posible versión eléctrica tendrá que competir con modelos como el Peugeot e-2008 y mantener el carácter aventurero que ha definido al pequeño SUV estadounidense.

El Jeep Renegade tendrá una segunda oportunidad en Europa. Después de casi doce años en el mercado, el pequeño SUV estadounidense necesita una renovación profunda para seguir compitiendo en uno de los segmentos más disputados de nuestro mercado, donde los modelos eléctricos ganan cada vez más protagonismo. Stellantis ya prepara el relevo y la nueva generación apunta a un cambio importante en su planteamiento.
El regreso del Renegade también será una oportunidad para recuperar terreno frente a rivales más modernos. La electrificación tendrá un papel protagonista en esta nueva etapa, con una versión completamente eléctrica que podría convertirse en una de las alternativas más interesantes para quienes buscan un SUV compacto con una estética diferente y una orientación más aventurera.
La primera generación, lanzada en 2014, ha superado las 610.000 unidades vendidas en Europa. Sin embargo, ni las actualizaciones estéticas ni la llegada de versiones electrificadas han conseguido ocultar el paso del tiempo. Su sustituto deberá mantener el carácter reconocible de Jeep, pero con una tecnología a la altura de las exigencias actuales.
Una nueva generación eléctrica

Por el momento, Jeep no ha desvelado las especificaciones de su futuro Renegade ni ha confirmado qué versiones mecánicas estarán disponibles. Lo que sí ha anunciado es que la nueva generación llegará antes de 2030 y formará parte de una gama europea que crecerá hasta seis modelos. La estrategia contempla diferentes tecnologías y plataformas, por lo que todavía es pronto para asegurar que el modelo utilizará una arquitectura concreta o que tendrá tracción total en todas sus versiones.
La nueva arquitectura STLA One de Stellantis, presentada como una base modular para vehículos de distintos segmentos y sistemas de propulsión, encaja en esa estrategia. Permite plantear una nueva generación con una mayor integración tecnológica y costes más contenidos, dos aspectos importantes para competir en el mercado de los SUV pequeños. Sin embargo, Jeep todavía no ha confirmado oficialmente la plataforma específica del próximo Renegade.
La versión eléctrica será especialmente importante para enfrentarse a modelos como BYD Atto 2, KIA EV3 o Skoda Epiq. El objetivo debería ser ofrecer un coche manejable en ciudad, con suficiente autonomía para viajar y un diseño que lo diferencie de los SUV urbanos convencionales. En el caso del Renegade, esa personalidad tendrá que seguir siendo uno de sus principales argumentos de compra.

Para hacernos una idea de lo que podría ofrecer, podemos tomar como referencia el Peugeot e-2008 actual, aunque sin olvidar que se trata de una estimación y no de información confirmada sobre el futuro Jeep. El modelo francés dispone de un motor de hasta 156 CV y una batería de 54 kWh de capacidad bruta, con una autonomía homologada de hasta 406 kilómetros en ciclo WLTP. Son cifras que marcan una referencia razonable para un SUV eléctrico de este tamaño.
En este contexto, una potencia de entre 150 y 180 CV sería una hipótesis razonable para la versión eléctrica de acceso del nuevo Renegade, mientras que una variante más potente podría acercarse a los 200 CV si Jeep quiere darle un carácter más dinámico.
La batería también será determinante. Es de pedir una capacidad mínima de unos 60 o 70 kWh, que le permitan lograr una autonomía WLTP de alrededor de 450 o 500 kilómetros.
La recarga rápida será otro de los apartados que convendrá vigilar. Una potencia máxima de entre 100 y 150 kW permitiría realizar viajes con paradas razonablemente cortas, aunque en los tiempos que corren, donde incluso modelos de 400V ya cargan en menos de 20 minutos, Stellantis tendrá que ponerse las pilas en este aspecto.
Uno de los mayores retos será conservar el carácter aventurero del Renegade en una versión eléctrica. La marca ha insistido en que quiere mantener su identidad y la capacidad de tracción total dentro de su futura gama europea. Una solución posible sería incorporar un segundo motor eléctrico en el eje trasero para ofrecer tracción a las cuatro ruedas, aunque no se ha confirmado que el nuevo Renegade vaya a contar con esta configuración.
El tamaño también será importante. El Renegade actual ocupa un espacio intermedio entre el Avenger y el Compass, de modo que su sustituto debería mantener unas dimensiones contenidas sin renunciar a un habitáculo práctico. Una longitud próxima a los 4,20 metros sería una hipótesis lógica para competir en su segmento.
Por último, el precio será decisivo para que la versión eléctrica tenga éxito. Jeep tendrá que equilibrar el coste de la batería con un equipamiento convincente y una imagen de marca que justifique su posicionamiento. Y es que las tarifas actuales de Stellantis están por encima de la media, y tienen que hacer los deberes en este apartado.
El regreso del Renegade supone, en definitiva, una oportunidad para que Jeep recupere presencia en uno de los segmentos más importantes del mercado europeo. Si la marca consigue combinar un diseño reconocible, una autonomía competitiva y un precio razonable, su versión eléctrica podría convertirse en una alternativa interesante al Peugeot e-2008. La incógnita es hasta qué punto podrá diferenciarse del Avenger y mantener las capacidades que han definido históricamente a Jeep.


