Nadie quiere volver a los gasolina después de dar el salto al coche eléctrico

Cuando das el salto al coche eléctrico, muy pocos son los conductores que se han arrepentido y vuelto a los de combustión. Y con la mejora de la tecnología, además del impulso de Trump y Putin, aquellos que han dado el salto al coche eléctrico se alegran de su decisión en unas tasas mucho más elevadas que las que se recogían hace apenas un año.

Nadie quiere volver a los gasolina después de dar el salto al coche eléctrico

Publicado: 05/10/2026 11:30

8 min. lectura

Durante años, uno de los principales argumentos contra el coche eléctrico ha sido que muchos conductores podrían arrepentirse después de probarlo y terminar regresando a la gasolina o el diésel. Sin embargo, las encuestas realizadas entre propietarios dibujan una realidad bastante diferente. Y, además, la percepción parece mejorar cuanto más tiempo pasa desde la compra.

Así lo indica un nuevo estudio de CDK Global, que muestra un nivel de fidelidad especialmente elevado entre quienes ya conducen un coche eléctrico. La investigación apunta a que la gran mayoría volvería a elegir esta tecnología, mientras que el grupo que contempla regresar a un coche con motor de combustión se ha reducido hasta convertirse en algo prácticamente anecdótico.

No es un fenómeno completamente nuevo. Una encuesta internacional realizada por Global EV Drivers Alliance entre más de 23.000 conductores de 18 países ya mostraba a finales de 2024 que el 92% tenía intención de comprar otro coche eléctrico como siguiente vehículo, mientras que solamente el 1% optaría por gasolina o diésel.

Ahora, el estudio de CDK vuelve a poner el foco en esa fidelidad y añade un elemento interesante: la experiencia de uso parece estar convenciendo a más propietarios con el paso del tiempo.

Del 21% al 1% en apenas un año

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La evolución resulta llamativa. En la encuesta de CDK de 2025, el 21% de los propietarios estadounidenses de un coche eléctrico contemplaba la posibilidad de volver a un automóvil de gasolina. En la edición de 2026, esa proporción se ha reducido al 1%. El estudio actual se ha realizado entre 552 propietarios estadounidenses de coches eléctricos.

Al mismo tiempo, el 90% asegura que volvería a comprar un coche eléctrico cuando llegue el momento de sustituir el actual. La cifra supone un incremento frente al estudio anterior y alcanza el 94% si se excluyen los propietarios de mayor edad. Además, el 92% recomendaría a sus familiares y amigos que comprasen un coche eléctrico.

La satisfacción también se sitúa en niveles muy elevados. El 94% afirma estar satisfecho con su compra, mientras que el 79% considera que su coche eléctrico es el mejor que ha conducido. El estudio apunta además a que el 73% de los propietarios tiene intención de mantener siempre al menos un coche eléctrico en su hogar.

Hay otro dato especialmente interesante. El 11% de los encuestados asegura que mantendrá siempre un coche de gasolina junto a su coche eléctrico, frente al 0% registrado en el estudio anterior. Es decir, parte de quienes no quieren prescindir completamente de la combustión no necesariamente están abandonando el coche eléctrico, sino que prefieren mantener las dos tecnologías en casa.

Nadie quiere volver a los gasolina después de dar el salto al coche eléctrico

La explicación tiene bastante que ver con la experiencia cotidiana. El 87% de los propietarios considera que sus costes de utilización son inferiores a los de un coche de gasolina, frente al 77% del año anterior. El ahorro en energía y mantenimiento aparece así como uno de los argumentos que más pesan a la hora de decidirse por repetir con un coche eléctrico.

También influye la forma de utilizar el coche. La recarga doméstica continúa siendo una pieza fundamental para estos conductores, ya que permite comenzar el día con una buena cantidad de energía disponible sin necesidad de acudir a una estación de servicio. Para quien puede instalar un cargador en casa, una parte importante de la antigua preocupación por la autonomía desaparece simplemente con la rutina diaria.

Eso no significa que todo funcione a la perfección. La recarga pública continúa siendo uno de los principales puntos débiles señalados por los propietarios, especialmente durante los viajes largos. La fiabilidad de las estaciones, la disponibilidad de puntos y los tiempos necesarios para completar una recarga siguen siendo aspectos que deben mejorar.

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Y aquí aparece una de las paradojas del coche eléctrico. Los conductores que ya han dado el salto parecen estar cada vez más convencidos de su decisión, pero todavía existe margen de mejora precisamente en aquellas situaciones menos habituales: los grandes desplazamientos por carretera, donde el usuario depende de una infraestructura que no controla.

El resultado coincide además con otras investigaciones realizadas en los últimos años. La encuesta mundial de Global EV Drivers Alliance, con más de 23.000 conductores, encontró que el 92% tenía intención de volver a comprar un coche eléctrico, mientras que solo el 1% se planteaba regresar a la gasolina o el diésel. Los principales motivos para elegir el coche eléctrico eran los menores costes de utilización y, después, cuestiones relacionadas con el impacto ambiental y el menor ruido.

Por tanto, hay una conclusión bastante clara: una vez que el conductor se acostumbra al coche eléctrico, lo normal no parece ser volver atrás. La discusión sobre la tecnología puede seguir siendo intensa entre quienes todavía no la han probado, pero las personas que ya la utilizan ofrecen una perspectiva bastante diferente.

Eso sí, conviene poner los datos en contexto. La encuesta de CDK se ha realizado únicamente entre 552 propietarios estadounidenses, por lo que no se puede trasladar automáticamente ese 1% a España o al conjunto de Europa. Es una muestra relativamente pequeña y, además, Estados Unidos tiene unas condiciones de uso, distancias recorridas e infraestructura de recarga diferentes a las de nuestro mercado.

En Francia, por ejemplo, el coche eléctrico ya representó el 28,2% de las matriculaciones durante el primer semestre de 2026, con 241.565 unidades, frente a las 148.614 del mismo periodo de 2025. El crecimiento está siendo especialmente intenso, aunque los incentivos y las condiciones particulares del mercado francés también tienen una influencia importante.

La fotografía que dejan todos estos estudios es, en cualquier caso, bastante más matizada que la de un supuesto abandono masivo del coche eléctrico. Quedan problemas por resolver, especialmente alrededor de la recarga pública, pero los propietarios que ya han dado el paso muestran una fidelidad muy elevada. Y cuanto más tiempo pasa, menos parece pesar la idea de volver a un coche tradicional.

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