
smart resucita su mítico Fortwo: en smart #2 llega con 290 km de autonomía y un tamaño ideal para aparcar en cualquier sitio
smart recupera uno de los modelos urbanos más reconocibles de su historia con una nueva generación completamente eléctrica; el pequeño biplaza mantiene la filosofía práctica del fortwo original, adaptada a las necesidades de las ciudades actuales; su presentación abre una nueva etapa para un concepto de coche que sigue teniendo mucho que decir.

Treinta años después de que smart presentase en París el concepto original del revolucionario Fortwo, la marca ahora propiedad de Geely recupera una de las fórmulas más reconocibles de la historia reciente del automóvil. El nuevo smart #2 nace con la misión de demostrar que no todo es SUV hoy en día, y que es posible lanzar un coche ultra-urbano con solo dos plazas.
El regreso del pequeño smart tiene además un componente personal. Yo he tenido un fortwo de primera generación, y conozco bien lo que suponía moverse por la ciudad con un coche de estas características. El primer smart no era un coche barato, pero sí accesible para quien buscaba algo diferente y, sobre todo, una solución de movilidad realmente práctica ya que podías incluso aparcar de frente a la carretera. No pretendía ser un coche para todo, sino uno que resolviese muy bien los desplazamientos urbanos. Y ahí estaba precisamente su atractivo.

Ahora, la marca quiere recuperar esa filosofía con un modelo completamente nuevo, desarrollado desde cero y adaptado a las exigencias actuales. El smart #2 mantiene unas medidas contenidas, y una configuración de dos plazas, pero incorpora una plataforma específica para la propulsión eléctrica y una dotación tecnológica que habría resultado difícil de imaginar cuando apareció el primer fortwo.
Un biplaza diseñado para moverse por la ciudad

El nuevo smart #2 mide 2,75 metros de longitud, una cifra que deja claro cuál es su principal argumento frente a los coches urbanos convencionales. La carrocería conserva las proporciones características del modelo original, con las ruedas colocadas en los extremos para aprovechar mejor el espacio disponible y facilitar las maniobras en calles estrechas. Su diámetro de giro entre bordillos es de apenas 6,95 metros, una característica especialmente útil en ciudades con calles complicadas y plazas de aparcamiento reducidas.
El diseño recupera algunos de los rasgos que hicieron reconocible al fortwo desde el primer día. Entre ellos destacan la carrocería de dos colores y el portón trasero dividido, dos elementos que forman parte de la identidad del modelo. El habitáculo también busca aprovechar al máximo unas dimensiones exteriores muy contenidas, con una distribución pensada para el uso cotidiano y soluciones prácticas que facilitan la vida a bordo.
El desarrollo del nuevo biplaza gira alrededor de la plataforma Electric Compact Architecture (ECA), creada específicamente para este modelo. La marca ha optado por una configuración de tracción trasera, con el motor eléctrico situado en ese mismo eje, mientras que los neumáticos posteriores son más anchos que los delanteros para mejorar la estabilidad. Uno de los elementos técnicos más llamativos es la suspensión trasera multibrazo de cinco puntos, una solución poco habitual en coches de este tamaño que busca combinar agilidad, comodidad y un comportamiento más sólido en carretera.

smart también ha trabajado en el ajuste del chasis, la dirección y los neumáticos para conseguir un coche que no se limite a ser fácil de aparcar. La intención es que mantenga una respuesta precisa cuando se abandona la ciudad, con un comportamiento estable en vías rápidas y un nivel de confort adecuado para los desplazamientos diarios. Todo ello se complementa con un centro de gravedad bajo, favorecido por la ubicación de la batería.
La seguridad es otro de los apartados en los que la marca quiere marcar distancias con los pequeños urbanos de generaciones anteriores. El smart #2 estrena la estructura Tridion Cell Evo, una evolución de la célula de seguridad que ha acompañado al modelo desde sus orígenes. Esta estructura protege el habitáculo sin renunciar al tamaño reducido de la carrocería, mientras que los sistemas de asistencia a la conducción incluyen el smart Pilot Assist y el control de crucero adaptativo con funciones Stop & Go y asistencia en autopista.
Motor eléctrico, autonomía y equipamiento

El smart #2 utiliza un motor eléctrico de 60 kW (82 CV), situado en el eje trasero y con un par máximo de 130 Nm. Son cifras modestas sobre el papel, pero coherentes con un coche concebido principalmente para desplazamientos urbanos. La marca todavía no ha detallado la aceleración de 0 a 100 km/h ni la velocidad máxima, por lo que habrá que esperar a la publicación de la ficha técnica definitiva para conocer sus prestaciones completas.
La batería utiliza química LFP y tiene una capacidad de 35,8 kWh, con una autonomía combinada anunciada de hasta 290 kilómetros en ciclo WLTP. Se trata de una cifra provisional, ya que el modelo se encuentra todavía en proceso de homologación. Si se confirma, permitiría utilizarlo no solo para los desplazamientos diarios por la ciudad, sino también para trayectos interurbanos sin necesidad de recurrir constantemente a un punto de carga.
En cuanto a la recarga, el nuevo smart admite hasta 65 kW en corriente continua, con un tiempo declarado de 20 minutos para pasar del 10% al 80% en condiciones óptimas. En corriente alterna, la potencia máxima alcanza los 11 kW en las versiones que cuentan con este equipamiento. La función V2L, que permite alimentar dispositivos eléctricos externos mediante un accesorio específico, añade una posibilidad práctica para quienes quieran aprovechar la batería más allá de la conducción.

La gama europea estará formada por los acabados Pure, Pure+ y Premium, además de una edición limitada Couture Edition. Todas las versiones recurren a una distribución interior de dos plazas, con un puesto de conducción de diseño envolvente y una disposición de los mandos orientada a facilitar el uso cotidiano. El salpicadero incorpora una pantalla central de 10,1 pulgadas y otra de 8,8 pulgadas para el conductor, junto con conectividad 4G, wifi y Bluetooth.
El acabado Pure contará con faros y pilotos LED, activación automática de las luces de carretera y diferentes sistemas de asistencia, entre ellos el control de crucero adaptativo y el smart Pilot Assist. También dispone de la función V2L, aunque para utilizarla será necesario adquirir un accesorio específico. La versión Pure+ añade carga en corriente alterna de hasta 11 kW y asiento del conductor calefactado, además de sistemas como la detección del ángulo muerto, la mitigación de colisiones traseras y la alerta de tráfico cruzado posterior.
Por encima se sitúa el smart #2 Premium, que incorpora techo de cristal, asientos calefactados para conductor y acompañante, tapicería de cuero sintético y un equipo de sonido Sennheiser con siete altavoces. También ofrece más posibilidades de personalización, con distintas combinaciones de colores para la carrocería y el interior. La marca busca así que el pequeño urbano no tenga que renunciar a determinados elementos de confort por el mero hecho de contar con unas dimensiones tan reducidas.
El regreso del smart fortwo llega en un momento en el que los coches eléctricos han ganado tamaño, potencia y autonomía, pero en el que sigue existiendo una necesidad evidente de vehículos más pequeños para moverse por las ciudades.
La propuesta de smart recupera una idea que parecía haber quedado en segundo plano: no todo el mundo necesita un coche grande, ni 800 km de autonomía ni carga a 400 kW, para su día a día. Queda por conocer cómo se traducirá esta nueva generación en la práctica y, especialmente, cuánto costará cuando llegue al mercado. Porque, como ocurría con el modelo original, el precio será decisivo para determinar si el smart #2 puede volver a convertirse en una alternativa real para quienes buscan un coche urbano diferente.



