Volkswagen reduce la producción de coches con motor de combustión por la elevada demanda de coches eléctricos

Volkswagen está modificando sus planes de producción ante un cambio en la demanda del mercado europeo; varias fábricas alemanas comienzan a adaptar su actividad mientras los nuevos modelos eléctricos ganan protagonismo; España se convierte además en uno de los principales centros de producción de esta nueva generación.

Volkswagen reduce la producción de coches con motor de combustión por la elevada demanda de coches eléctricos

Publicado: 23/09/2026 09:03

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Volkswagen está empezando a mover piezas en sus fábricas alemanas ante un cambio en los pedidos en una Europa sumida . La compañía está ajustando sus planes de producción para responder a una demanda de coches eléctricos que está creciendo con más fuerza de la prevista, mientras los modelos con motor de combustión pierden terreno.

El movimiento afecta directamente a Wolfsburg, la fábrica más importante de Volkswagen en Alemania. Allí se van a cancelar turnos adicionales que estaban previstos para los modelos de combustión, mientras otras instalaciones especializadas en coches eléctricos preparan un aumento de actividad. El resultado será una producción anual en Wolfsburg de alrededor de 580.000 vehículos, frente a los más de 600.000 que se habían planteado inicialmente.

El cambio no responde únicamente a una decisión interna de Volkswagen, sino a una evolución de los pedidos. Martin Sander, responsable de ventas de la marca Volkswagen, ha explicado que la demanda de coches eléctricos está aumentando de forma apreciable tanto en Alemania como en otros mercados europeos. El directivo relaciona parte de este cambio con los elevados precios de la gasolina y el diésel, además de una infraestructura de recarga que ha seguido creciendo y la llegada de modelos eléctricos más asequibles.

Para Volkswagen, el movimiento supone también un cambio relevante en la planificación industrial. Durante los últimos años, la compañía había tenido que enfrentarse precisamente al problema contrario: unas ventas de coches eléctricos por debajo de las expectativas habían dejado capacidad industrial disponible en algunas de sus fábricas. Ahora la situación comienza a cambiar en determinadas líneas de producción.

Más producción para el ID.7, ID.3 Neo y Audi Q4 e-tron

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Mientras Wolfsburg reduce actividad extraordinaria para los modelos de combustión, Emden y Zwickau aumentarán la producción de coches eléctricos. En Emden están previstas al menos dos jornadas adicionales para fabricar el Volkswagen ID.7, una berlina eléctrica que también está disponible con carrocería familiar. En esta misma fábrica se produce actualmente el Volkswagen ID.4, que será actualizado y pasará a utilizar la denominación ID. Tiguan.

Zwickau también empieza a beneficiarse de una mejor evolución de los pedidos. La fábrica produce el Volkswagen ID.3 Neo y el Audi Q4 e-tron, tanto en su configuración SUV como SUV coupé. La mejora de los pedidos del ID.3 Neo permitirá elevar la utilización de una instalación que todavía contaba con capacidad disponible.

Pero una parte especialmente importante de este cambio está ocurriendo lejos de Alemania. Los coches eléctricos que están concentrando buena parte de los nuevos pedidos se fabrican en España, en las plantas de Martorell y Navarra. Se trata del Volkswagen ID. Polo, el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Cross y el Škoda Epiq, cuatro modelos desarrollados para atacar el segmento de acceso al coche eléctrico.

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La respuesta del mercado está siendo especialmente significativa. Los cuatro modelos acumulan ya más de 100.000 pedidos y preventas, según las informaciones difundidas por el grupo. El Volkswagen ID. Polo supera por sí solo los 40.000 pedidos, una cifra que ha crecido con rapidez desde que comenzó su comercialización. A mediados de septiembre Volkswagen comunicaba más de 30.000 pedidos para este modelo, lo que muestra el ritmo al que han seguido entrando solicitudes.

La fabricación de estos modelos está repartida entre las dos plantas españolas. El Volkswagen ID. Polo y el CUPRA Raval salen de Martorell, mientras que el Volkswagen ID. Cross y el Škoda Epiq se fabrican en Navarra. Volkswagen ha completado recientemente la transformación de la planta de Landaben para producir coches eléctricos, con una inversión superior a 1.000 millones de euros.

El Volkswagen ID. Polo está siendo uno de los principales protagonistas de este cambio. El nuevo utilitario eléctrico utiliza la plataforma MEB+ y se ofrece con diferentes niveles de potencia y dos capacidades de batería. La versión de acceso dispone de 37 kWh netos y alcanza hasta 334 kilómetros de autonomía WLTP, mientras que las versiones superiores pueden llegar hasta 449 kilómetros. En España, Volkswagen ha situado su precio de lanzamiento desde 17.900 euros incluyendo campañas y condiciones de financiación.

Volkswagen ID. Polo

El interés por estos modelos también está provocando un problema inesperado: los plazos de entrega comienzan a alargarse. Informaciones recogidas por medios alemanes apuntan a esperas de varios meses para determinadas configuraciones del ID. Polo, mientras que el Škoda Epiq y el CUPRA Raval también están acumulando pedidos por encima de la capacidad disponible inicialmente.

Todo esto está obligando a Volkswagen a revisar sus previsiones industriales en un momento especialmente delicado para el grupo. La compañía mantiene un importante programa de reducción de costes y, al mismo tiempo, sigue evaluando el futuro de varias fábricas alemanas. Entre ellas aparecen Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm, cuya actividad a largo plazo continúa siendo objeto de discusión dentro del grupo.

La paradoja es que Volkswagen está aumentando la producción de coches eléctricos en algunas plantas mientras todavía necesita reducir capacidad en otras. El problema no es únicamente cuántos coches vende el grupo, sino dónde se fabrican y qué tipo de coche demanda el mercado. Wolfsburg sigue dependiendo de los modelos de combustión, mientras que buena parte del crecimiento de los eléctricos está llegando desde instalaciones que han sido preparadas específicamente para esta nueva generación de modelos.

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Además, existe una diferencia económica importante. Según Volkswagen, el margen obtenido por cada coche eléctrico continúa siendo inferior al de un modelo comparable con motor de combustión. Por eso, un aumento de los pedidos eléctricos no se traduce automáticamente en un incremento equivalente de los beneficios. La compañía necesita al mismo tiempo aumentar el volumen, reducir costes y aprovechar al máximo las plataformas compartidas entre diferentes marcas.

La familia formada por el Volkswagen ID. Polo, el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Cross y el Škoda Epiq juega precisamente un papel importante en esa estrategia. Los cuatro modelos comparten buena parte de su tecnología y componentes, pero mantienen diseños y posicionamientos diferenciados. Volkswagen calcula que esta estrategia de utilización conjunta de plataformas y componentes permitirá reducir los costes de desarrollo y fabricación.

Por ahora, los pedidos apuntan a que existe un mercado dispuesto a recibir estos coches eléctricos de menor tamaño y precio más contenido. Y eso está teniendo una consecuencia bastante visible en las fábricas: Volkswagen está quitando turnos a los coches de combustión en Wolfsburg al mismo tiempo que necesita más capacidad para fabricar eléctricos en otras plantas.

Es todavía pronto para saber si se trata de un cambio estructural o de un repunte de la demanda concentrado en los nuevos modelos eléctricos. Pero el movimiento industrial de Volkswagen deja una señal difícil de ignorar: la compañía está teniendo que adaptar su producción porque sus clientes están pidiendo una combinación diferente de coches a la que había previsto para 2026.

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