
La fecha de 2035 se queda vieja: Alemania ya apunta al 100% eléctrico mucho antes
Cuando la UE impuso 2025 como la fecha donde se terminarían las ventas de coches con motor de combustión, pensaba que estaba poniendo una zancadilla al coche eléctrico polarizando la conversación. Pero el tiro le va a salir por la culata ya que el ascenso de los precios de los combustibles por las guerras de Trump y Putin están acelerando mucho más de lo esperado el ascenso del coche eléctrico, y Alemania, que es al mayor mercado de Europa, ha metido la directa.

El mercado alemán está cambiando a una velocidad que hace apenas un par de años habría resultado difícil de imaginar. El país que durante décadas ha tenido a la industria del automóvil como uno de sus grandes motores económicos está viendo cómo los coches eléctricos ganan terreno mes tras mes, mientras los modelos de gasolina y diésel pierden peso en las matriculaciones.
Los datos del mercado alemán dejan además una tendencia bastante clara. El crecimiento no se limita a un mes concreto y, aunque existen altibajos, la cuota de los coches eléctricos lleva una trayectoria ascendente desde finales de 2025. En agosto se produjo, de hecho, un nuevo salto que coloca a Alemania en una posición muy diferente a la de hace solo un año.
Según datos oficiales, en agosto de 2026, los coches eléctricos alcanzaron el 32,4% de todas las matriculaciones de turismos en Alemania, con 68.930 unidades sobre un total de 212.563 coches nuevos. Es prácticamente uno de cada tres coches vendidos. Además, el volumen de eléctricos aumentó un 75,1% respecto a agosto de 2025, cuando se matricularon 39.367 unidades.

La evolución mensual resulta todavía más llamativa. En enero de 2026 los coches eléctricos suponían el 22,0% de las matriculaciones, porcentaje que pasó al 21,9% en febrero, 24,0% en marzo, 25,8% en abril, 25,0% en mayo, 28,4% en junio y 29,3% en julio. En agosto, finalmente, se alcanzó el 32,4%.
La comparación con el año anterior ayuda a entender mejor el cambio. En agosto de 2025 los eléctricos representaban alrededor del 19% del mercado alemán, frente al 32,4% actual. En apenas doce meses han ganado más de 13 puntos porcentuales y, sobre todo, han aumentado con mucha más fuerza que el mercado general. En el mismo mes, los gasolina se quedaron en el 16,7% y los diésel en el 10,6%.
Y aquí llega la parte más interesante. Si hacemos una extrapolación matemática muy sencilla tomando el crecimiento relativo de la cuota eléctrica registrado entre agosto de 2025 y agosto de 2026 y suponemos, únicamente como ejercicio, que se mantiene exactamente el mismo ritmo, el 100% de las nuevas matriculaciones se alcanzaría en unos 26 meses. Es decir, alrededor de otoño de 2028.
Por supuesto, eso si se mantiene el brutal crecimiento de este año, que está siendo especialmente elevado por culpa de la situación geopolítica. Pero siendo incluso algo menos optimistas, con un crecimiento de "solo" el 15% anual, en 2023 Alemania estaría ya en el 90% de ventas de coches eléctricos. Y el 15% anual no es una barbaridad, ya que entre 2025 y lo que llevamos de 2026 hay una diferencia interanual del 17%, y con el último trimestre por completarse que suele ser el más activo en matriculaciones.

Evidentemente, esto no significa que podamos asegurar que en octubre de 2028 no se venderá ningún coche de combustión. Una progresión de este tipo no puede mantenerse indefinidamente al mismo ritmo y existen factores como los precios, la oferta disponible, las ayudas o las zancadillas del estado. Pero sirve para poner en perspectiva la velocidad del cambio.
Además, la transformación ya está llegando directamente a las fábricas alemanas. Un ejemplo especialmente significativo es BMW. La compañía acaba de iniciar en Múnich la producción en serie del nuevo BMW i3 de la Neue Klasse y confirma que, desde 2027, su histórico centro de producción fabricará exclusivamente modelos eléctricos. El proceso de transformación del complejo se ha realizado mientras continuaba la producción y ha supuesto una inversión de 650 millones de euros.
Volkswagen ya fabrica más coches eléctricos que de combustión en su planta de Wolfsburg, lo que es un punto simbólico de gran importancia.
Eso no significa que toda la industria alemana vaya a abandonar los motores de combustión al mismo tiempo. Pero sí muestra hacia dónde está desplazándose la producción, y además de una forma más rápida de lo esperado.
La pregunta es si los fabricantes alemanes podrán adaptarse a esta nueva realidad, o finalmente el mercado se electrificará sin ellos, tomando el poder los grupos chinos y Tesla.


