
Esta es la autonomía real que piden los consumidores a los coches eléctricos
A pesar de que en el día a día por regla general no hacemos muchos kilómetros con nuestros coches, 33 km al día en España según la DGT, una cosa es lo que necesitamos, y otra lo que queremos. Una encuesta desvela algunos datos de dónde están las expectativas de los potenciales compradores de coches eléctricos actualmente.

La autonomía, junto con precio y red de carga, sigue siendo uno de los aspectos que más pesan a la hora de comprar un coche eléctrico, incluso entre quienes apenas recorren unos pocos kilómetros al día. La posibilidad de viajar con tranquilidad siguen influyendo en las decisiones de compra, aunque el uso habitual del coche sea muy distinto.
Una encuesta realizada por BMW en Estados Unidos pone cifras a esta contradicción entre las necesidades reales de los conductores y sus expectativas cuando buscan un coche nuevo. El estudio también deja otros datos interesantes sobre el precio, la velocidad de carga y la percepción que tienen los estadounidenses de esta tecnología.
La autonomía que quieren los compradores frente a la que necesitan

BMW realizó una encuesta entre 1.005 adultos estadounidenses entre el 11 y el 13 de septiembre. Según los resultados, el 73% de los participantes asegura que 121 kilómetros de autonomía al día es suficiente para cubrir sus desplazamientos habituales. Sin embargo, cuando se les pregunta qué autonomía exigen para plantearse la compra de un coche eléctrico, la respuesta cambia radicalmente y entra lo de "lo que necesito, lo que quiero".
El 42% de los encuestados considera necesario disponer de al menos 480 kilómetros de autonomía, mientras que un 18% no se plantearía comprar un coche eléctrico que no alcanzase los 650 kilómetros. Es decir, muchos conductores quieren tener margen suficiente para realizar viajes largos, aunque su uso cotidiano apenas requiera una pequeña parte de esa capacidad.
En juego entran factores como el desconocimiento de la tecnología. Y es que cuando eres nuevo, te a miedo llegar a una estación con menos del 20%. Antes de comprar, te da miedo todo. Pero una vez tienes el coche y te acostumbras, llega un momento en el que el 5% de estimación al llegar ni te inmuta.
Pero para los que no conocen la tecnología, la ansiedad por la autonomía continúa condicionando las decisiones de compra, impulsando a muchos usuarios a buscar coches eléctricos con baterías de mayor capacidad aunque no las vayan a necesitar. Algo que tiene como consecuencia un encarecimiento gratuito de la compra.

La encuesta también refleja hasta qué punto pesa este factor: el 72% de los participantes considera que la autonomía es determinante al comprar un coche eléctrico. La cifra contrasta con el uso diario que describen los propios encuestados y muestra que la facilidad para afrontar un viaje largo sigue teniendo más importancia de la que podría sugerir su kilometraje habitual.
No obstante, hay un obstáculo que preocupa todavía más a los compradores. El 51% señala el precio de adquisición como la principal barrera para dar el paso hacia el coche eléctrico. Esto pone de manifiesto una de las grandes dificultades del mercado: ofrecer suficiente autonomía para convencer a los clientes sin que el coste de la batería y del vehículo termine alejándolos de la compra.
Alexander Schleicher, responsable de movilidad eléctrica de BMW North America, considera que estos resultados reflejan la maduración del mercado. A medida que mejoran la autonomía y las capacidades de recarga, los consumidores empiezan a valorar los coches eléctricos de una forma más parecida a los modelos convencionales, prestando mayor atención a las prestaciones, el equipamiento y la relación entre precio y producto, en lugar de centrarse exclusivamente en la distancia que pueden recorrer.
El precio de compra no es el único factor que puede frenar la adopción de los coches eléctricos. La encuesta también muestra que el 55% de los estadounidenses estaría dispuesto a comprar un coche eléctrico usado o de ocasión certificado si el ahorro fuese suficiente. Es una señal de que el mercado de segunda mano puede desempeñar un papel importante a la hora de acercar esta tecnología a quienes no quieren o no pueden pagar el precio de un modelo nuevo.

Por otro lado, el coste de uso sigue siendo un argumento atractivo, aunque todavía no sea el principal motivo para dar el paso. Solo el 27% de los participantes destaca los menores gastos de propiedad y funcionamiento como una razón para plantearse la compra de un coche eléctrico. La diferencia entre esta cifra y la preocupación por el precio inicial refleja que el ahorro a largo plazo no siempre es suficiente para compensar el desembolso que supone adquirir el vehículo.
La velocidad de recarga también puede inclinar la balanza. El 53% de los encuestados afirma que disponer de una recarga rápida aumentaría sus posibilidades de comprar un coche eléctrico. Entre los más jóvenes, el interés es todavía mayor: alcanza el 70% entre la generación Z y el 65% entre los mileniales. En cambio, solo el 30% de los integrantes de la generación del baby boom comparte esa opinión.
También está cambiando la percepción sobre cuánto tiempo resulta razonable esperar durante una parada. El 55% considera aceptable que una recarga rápida dure 30 minutos o menos, frente al 48% registrado en una encuesta de MINI Estados Unidos en 2024. Aunque la muestra y el contexto de ambos estudios deben tenerse en cuenta, la comparación apunta a una mayor tolerancia hacia los tiempos de recarga, siempre que permitan continuar el viaje sin demasiadas complicaciones.
Por último, la percepción social de esta tecnología continúa evolucionando. El porcentaje de estadounidenses que considera que quienes compran un coche eléctrico son principalmente usuarios pioneros, interesados en probar nuevas tecnologías, ha bajado del 62% registrado por BMW en 2025 al 56% actual. Además, el 68% de los encuestados afirma que se plantearía comprar un coche eléctrico.


