Esto es lo mucho que se ahorra una empresa gracias a sus camiones eléctricos

Una empresa alemana lleva cuatro años utilizando camiones eléctricos en sus operaciones diarias y ha podido comparar sus resultados con los de los modelos diésel; la experiencia está demostrando que la electrificación puede tener sentido más allá de reducir las emisiones; el precio de compra sigue siendo una barrera, pero los costes durante la utilización están cambiando rápidamente la ecuación.

Esto es lo mucho que se ahorra una empresa gracias a sus camiones eléctricos

Publicado: 07/10/2026 11:00

9 min. lectura

Durante años, uno de los principales argumentos contra los camiones eléctricos ha sido su elevado precio de compra. Una diferencia que resulta especialmente importante en un sector donde cada vehículo trabaja durante muchas horas al día y se mira hasta el último euro.

Pero la experiencia de algunas flotas empieza a cambiar esa idea. La empresa alemana Buhck lleva cuatro años añadiendo camiones eléctricos a sus operaciones y ha podido comparar sobre el terreno su comportamiento frente a los modelos diésel que todavía forman la mayor parte de su flota. Y sus conclusiones apuntan a que el mayor precio de adquisición se termina compensando con unos costes de funcionamiento mucho más bajos.

La compañía, especializada en servicios medioambientales y gestión de residuos, tiene su principal centro de operaciones en Hamburgo. Allí cuenta actualmente con 53 vehículos, de los que 14 ya son eléctricos. Entre ellos hay camiones para contenedores, vehículos con caja y camiones con grúa, con modelos como el Volvo FH Electric y el Volvo FM Electric, ambos con hasta 540 kW (734 CV) de potencia. Buhck quiere continuar aumentando el peso de esta tecnología y tiene como objetivo que toda su flota sea eléctrica como muy tarde en 2032.

Lo que comenzó como un proyecto piloto se ha convertido así en una parte habitual de la actividad diaria. La compañía tiene previsto añadir otros siete camiones eléctricos durante este año, una expansión que no responde únicamente a criterios medioambientales. Para Buhck, la rentabilidad se ha convertido en el principal argumento para seguir electrificando.

Durante 2025, los camiones eléctricos de la empresa recorrieron más de 500.000 kilómetros y, según sus propios cálculos, permitieron evitar unas 550 toneladas de emisiones de CO₂ equivalente. Pero el dato que más llama la atención está en los costes. Después de incluir todos los gastos, incluso la mayor amortización de los vehículos eléctricos, Buhck calcula que su flota eléctrica tuvo unos costes medios un 15% inferiores a los de sus equivalentes diésel.

El precio de compra sigue siendo el gran obstáculo

Esto es lo mucho que se ahorra una empresa gracias a sus camiones eléctricos

El principal problema sigue estando en el desembolso inicial. Hasta hace poco, Buhck calculaba que un camión eléctrico completo, incluyendo chasis, carrocería y las modificaciones técnicas necesarias para adaptarlo a su actividad, podía alcanzar unos 370.000 euros. Sin embargo, los precios están bajando y la compañía asegura que el mercado está empezando a jugar a favor de los compradores.

Markus Horstkötter, director general de Buhck considera que la presión de los objetivos europeos de emisiones está obligando a los fabricantes a incrementar sus ventas de vehículos sin emisiones. Esta situación, según explica, está modificando la relación de fuerzas entre fabricantes y operadores de flotas, que ahora tienen mayor capacidad para negociar tanto el precio como las características de los vehículos.

La compañía se ha marcado para este año un objetivo de inversión de unos 250.000 euros por camión. También está modificando la forma de adquirirlos. En lugar de comprar por separado el vehículo, la carrocería y los diferentes elementos necesarios para completar cada unidad, Buhck está apostando cada vez más por soluciones completas suministradas por un único fabricante.

La razón es bastante sencilla. En un camión eléctrico moderno, chasis, carrocería y sistemas electrónicos tienen que trabajar conjuntamente, y cualquier problema puede terminar afectando al funcionamiento del vehículo completo. Con un único responsable, la empresa pretende reducir los tiempos de inmovilización y evitar las habituales discusiones entre proveedores cuando aparece una avería o un fallo de integración.

La experiencia acumulada hasta ahora está siendo positiva. Una vez puestos en servicio, Buhck asegura que los camiones eléctricos funcionan sin grandes problemas. Y aunque la compra de un camión diésel equivalente todavía puede resultar unos 100.000 euros más barata, la diferencia empieza a desaparecer cuando se analiza lo que cuesta utilizar ambos vehículos cada día.

Ahorro operativo de un camión eléctrico

Esto es lo mucho que se ahorra una empresa gracias a sus camiones eléctricos

Según los cálculos de la compañía, un camión diésel tiene actualmente un coste de funcionamiento de entre 1,70 y 1,75 euros por kilómetro, mientras que el eléctrico se mueve entre 1,17 y 1,20 euros. La diferencia procede principalmente de la energía y del mantenimiento, ya que el camión eléctrico prescinde de cambios de aceite, sistemas de tratamiento de gases y buena parte de la complejidad mecánica asociada al motor de combustión.

El desgaste de neumáticos y frenos puede ser algo superior en determinadas condiciones, pero Buhck asegura que el número de visitas al taller se ha reducido de forma considerable. Con un recorrido medio de 250 kilómetros diarios, la empresa calcula que un camión eléctrico puede ahorrar alrededor de 125 euros cada jornada de trabajo.

Eso supone unos 30.000 euros al año por vehículo. Si hacemos la cuenta de sus 53 camiones en marcha, esto supone un ahorro con una flota 100% eléctrica de 1.59 millones de euros al año. Teniendo en cuenta la vida útil de un camión diésel, supondrían unos 14.3 millones de euros. A eso hay que sumar que la esperanza de vida de un camión eléctrico es bastante más larga que la de un diésel.

Hay, eso sí, una condición importante para que las cuentas salgan. La empresa necesita disponer de recarga propia. Utilizar estaciones públicas de alta potencia de forma habitual elevaría considerablemente el coste de cada kilómetro y reduciría buena parte de la ventaja económica obtenida frente al gasóleo.

Por eso Buhck ha instalado en sus instalaciones 16 puntos de recarga de alta potencia de Kempower, con distribución dinámica de la energía y hasta 280 kW por punto. Los camiones se recargan normalmente durante la noche, cuando permanecen en el depósito, aprovechando así las horas en las que no están trabajando, y las horas más baratas para cargar. Además, la empresa cuenta con una instalación fotovoltaica en su tejado, que permite hacer cargas parciales durante el día y compensar parte del consumo con el vertido de excedentes.

También están valorando otras opciones, como la instalación de baterías de respaldo, que acumulen los excedentes, o incluso probar con aerogeneradores verticales, más sencillos y silenciosos que los tradicionales.

Para Buhck, por tanto, el camión eléctrico ha superado ya la fase experimental. Su experiencia demuestra que todavía existe una barrera importante en el precio de compra, pero también que esa diferencia puede compensarse durante la vida útil del vehículo cuando se dispone de una infraestructura de recarga propia y los camiones realizan suficientes kilómetros cada día.

La conclusión resulta especialmente interesante porque se trata de una empresa que utiliza estos vehículos en condiciones reales y no de una prueba puntual. Cuando un camión eléctrico trabaja todos los días, recorre cientos de kilómetros y puede recargarse en su propia base, incluso con energía solar, la ecuación económica empieza a cambiar de forma considerable.

Y esa puede terminar siendo una razón mucho más poderosa que cualquier argumento publicitario para acelerar la electrificación del transporte pesado.

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