El nuevo Citroën 2CV será eléctrico y quiere costar unos 15.000 euros: estas son sus claves

Citroën recupera uno de los nombres más emblemáticos de su historia con un prototipo que combina diseño clásico y movilidad eléctrica; el proyecto busca recuperar la esencia de los coches sencillos y asequibles en un mercado cada vez más caro; su llegada a los concesionarios está prevista para los próximos años, aunque todavía quedan detalles por confirmar.

El nuevo Citroën 2CV será eléctrico y quiere costar unos 15.000 euros: estas son sus claves

Publicado: 11/10/2026 20:17

10 min. lectura

Citroën quiere recuperar el espíritu de uno de los modelos más emblemáticos de su historia con una propuesta adaptada a los nuevo tiempos. El regreso del 2CV no será simplemente un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta por recuperar el concepto de coche sencillo, ligero y accesible en un mercado donde cada vez resulta más complicado encontrar modelos pequeños a precios razonables.

La marca francesa ha aprovechado el Salón del Automóvil de París de 2026 para mostrar un prototipo que recupera buena parte de los rasgos del modelo original, aunque con una interpretación moderna y una mecánica completamente eléctrica. Una propuesta que pretende ir más allá del diseño y que podría convertirse en uno de los proyectos más interesantes de Citroën para los próximos años.

El Citroën 2CV eléctrico quiere llegar a la producción

Citroen 2CV

La posibilidad de recuperar el Citroën 2CV lleva años rondando la imaginación de los aficionados. No es para menos: el modelo original superó los cinco millones de unidades vendidas y permaneció en producción durante 42 años, convirtiéndose en uno de los automóviles más reconocibles de la historia de la marca francesa. Ahora, Citroën ha decidido recuperar esa fórmula con un prototipo que conserva la silueta característica de su antecesor, pero adaptada a las necesidades de la movilidad actual.

La diferencia respecto a otros ejercicios de diseño está en que este proyecto no se ha concebido únicamente para llamar la atención en una exposición. Según la información publicada sobre el prototipo, este ya adelanta buena parte de lo que veremos en el modelo definitivo. Alrededor del 90% del diseño correspondería al futuro coche de producción, cuya llegada al mercado está prevista para 2028, siempre que se cumplan los plazos planteados.

El responsable de diseño de Citroën, Pierre Leclercq, ha presentado el prototipo como una propuesta con posibilidades reales de llegar a los concesionarios. Su llamativa carrocería naranja sirve para atraer las miradas, pero lo importante está en el planteamiento que hay detrás: desarrollar un coche eléctrico pequeño, ligero y asequible, recuperando la filosofía práctica que convirtió al 2CV original en un éxito.

Citroen 2CV

El nuevo modelo tampoco pretende sustituir directamente al Citroën AMI ni al Citroën C3. Su objetivo es ocupar el espacio que queda entre ambos, con un vehículo más capaz que el pequeño cuadriciclo urbano y más sencillo que un turismo convencional. Una posición que permitiría a Citroën ofrecer una alternativa para quienes necesitan un coche para sus desplazamientos diarios, pero no quieren pagar el precio que han alcanzado muchos modelos eléctricos actuales.

En el apartado técnico, las cifras todavía son preliminares. El prototipo apunta a un peso de alrededor de una tonelada, una velocidad máxima de unos 110 km/h y una autonomía aproximada de 200 kilómetros. Por lo tanto, hablamos de una batería de unos 26 kWh.

La posibilidad de circular a 110 km/h sería especialmente importante para diferenciarlo de los cuadriciclos ligeros, cuyas limitaciones de velocidad restringen su uso a determinados entornos. El nuevo Citroën 2CV aspira a ser un coche con el que poder salir de la ciudad sin las limitaciones propias de un vehículo sin permiso de conducir convencional, aunque todavía habrá que conocer sus especificaciones definitivas y su homologación.

Un interior sencillo y una apuesta por el coche eléctrico asequible

Citroen 2CV

El habitáculo del prototipo es uno de los elementos que más llaman la atención por su planteamiento. Citroën apuesta por la sencillez y por aprovechar el espacio disponible, con soluciones que recuerdan al espíritu práctico del modelo original. Algunos detalles, como la iluminación decorativa y las banquetas, parecen propios de un ejercicio de diseño y podrían cambiar antes de llegar a producción, especialmente en aquellos elementos que deban cumplir exigencias de seguridad.

El puesto de conducción recupera el volante monobrazo, uno de los rasgos históricos de la marca, junto a un selector del cambio situado de forma independiente. Su diseño evoca el mecanismo del 2CV original, aunque adaptado a una transmisión automática. También destaca una radio extraíble y una pantalla táctil cuadrada que rompe con el formato panorámico habitual en muchos coches actuales.

Todavía no se han podido comprobar en detalle la ergonomía, la calidad de los materiales o el espacio real disponible, por lo que conviene tomar estos elementos como una declaración de intenciones. La idea, en cualquier caso, parece clara: ofrecer un interior funcional y agradable sin recurrir a soluciones complejas que encarezcan el conjunto. Esa filosofía será fundamental si Citroën quiere cumplir su objetivo de desarrollar un coche eléctrico realmente accesible.

Citroen 2CV

El proyecto responde a un problema cada vez más evidente en el mercado europeo. La desaparición progresiva de pequeños modelos de combustión económicos, como el antiguo Citroën C1, el Peugeot 107 o el Toyota Aygo de primera generación, ha dejado un hueco difícil de cubrir. Los coches eléctricos pequeños han avanzado en prestaciones, pero sus precios siguen siendo una barrera para muchos compradores que buscan un segundo vehículo o una solución sencilla para desplazarse a diario.

El Citroën C3 y el Dacia Spring representan dos aproximaciones diferentes a ese mercado, pero la marca francesa quiere ir un paso más allá con un modelo de tamaño contenido y una filosofía más esencial. El objetivo sería situar el precio de partida del nuevo 2CV en torno a los 15.000 euros antes de ayudas públicas, una cifra que todavía depende de las decisiones técnicas y regulatorias que se adopten durante su desarrollo.

Para conseguirlo, Citroën respalda la iniciativa europea E-Car, que busca facilitar el desarrollo de coches pequeños y asequibles mediante un marco regulatorio adaptado a sus características. La propuesta pretende reducir determinados costes asociados a los requisitos de los turismos convencionales, incluidos algunos sistemas de asistencia a la conducción, sin convertir estos vehículos en cuadriciclos ni limitar su uso a las calles de las ciudades.

La diferencia entre ambas categorías es importante. Los cuadriciclos ligeros, como el Citroën AMI, tienen limitaciones de velocidad y no pueden circular por determinadas vías. Un turismo homologado bajo la categoría M1, en cambio, debe cumplir requisitos más exigentes en materia de seguridad y equipamiento, que repercuten directamente en el precio final. La iniciativa E-Car pretende encontrar una fórmula intermedia que permita fabricar coches pequeños con un coste menor, manteniendo su condición de turismos.

Citroen 2CV

El calendario también dependerá de cómo avance este proceso. Aunque Citroën apunta a 2028 para la llegada del modelo de producción, cualquier cambio en la normativa europea requiere tiempo y acuerdos entre las instituciones y los fabricantes. Por eso, tanto el precio anunciado como las características técnicas deben considerarse objetivos iniciales y no especificaciones definitivas de un vehículo ya listo para venderse.

La apuesta, además, no se limitaría a Citroën. Dentro del grupo Stellantis, Fiat también podría contar con una propuesta propia basada en esta filosofía, mientras Renault trabaja en recuperar terreno en el segmento de los coches eléctricos pequeños y Dacia ha mostrado con el concepto Hipster su interés por desarrollar vehículos aún más sencillos y asequibles.

En ese escenario, el nuevo Citroën 2CV podría convertirse en una de las propuestas más importantes de la marca si consigue trasladar el espíritu del original a un coche eléctrico de precio razonable. Su diseño juega con la nostalgia, pero su verdadera razón de ser está en ofrecer una alternativa práctica a quienes no necesitan grandes baterías, elevadas prestaciones ni un equipamiento superfluo.

Todavía queda tiempo para conocer el modelo definitivo y comprobar qué elementos del prototipo llegan a la calle. Si Citroën consigue mantener el peso contenido, una autonomía suficiente para el uso diario y un precio cercano al objetivo anunciado, el regreso del 2CV podría ser algo más que un guiño a su historia: una respuesta a uno de los grandes problemas actuales del coche eléctrico, su accesibilidad económica.

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