
Europa acelera hacia el coche eléctrico: ya representa el 33% de las ventas y España también despega
El coche eléctrico está ganando terreno con mucha más fuerza en Europa durante 2026; los precios de los combustibles y la llegada de nuevos modelos están cambiando las decisiones de compra; varios de los principales mercados europeos muestran una aceleración que también empieza a trasladarse a España.

Durante mucho tiempo, la transición hacia el coche eléctrico en Europa ha avanzado a trompicones. La dependencia de los programas de ayudas intermitentes, precios abultados, una oferta todavía limitada en algunos segmentos y una red de carga débil, han frenado a muchos compradores, mientras que los motores de gasolina y diésel han mantenido una posición mucho más resistente de lo que algunos pronosticaban.
Pero el escenario está empezando a cambiar. El encarecimiento de los combustibles por las acciones de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio, la llegada de modelos más pequeños y baratos, y una oferta cada vez más amplia, están haciendo que el coche eléctrico deje de ser una alternativa reservada a quienes tienen un presupuesto elevado. Y lo más interesante es que el cambio empieza a apreciarse con fuerza en algunos de los mercados más importantes de Europa.
Los primeros datos de matriculaciones de septiembre apuntan a un nuevo salto en la cuota del coche eléctrico, hasta niveles que hace apenas unos años habrían parecido difíciles de alcanzar. Las cifras todavía no están disponibles para todos los países europeos, pero los mercados que ya han publicado sus registros representan más del 83% del mercado continental y permiten hacerse una idea bastante clara de lo que está ocurriendo.
En los 12 principales mercados analizados, las matriculaciones de coches eléctricos aumentaron un 62% en septiembre, hasta alcanzar una cuota del 33%, frente al 22% registrado en el mismo mes de 2025. En el acumulado de los nueve primeros meses del año, el crecimiento alcanza el 42%, con unos 2,3 millones de unidades y una cuota del 26%, frente al 20% del mismo periodo del año anterior.

La evolución resulta especialmente llamativa porque no se está produciendo únicamente en mercados tradicionalmente favorables al coche eléctrico. El incremento de los precios de la gasolina y el diésel está empezando a tener un efecto directo sobre las decisiones de compra, especialmente entre quienes recorren muchos kilómetros cada año y tienen que asumir un coste elevado para mantener un coche de combustión.
Un estudio realizado en Alemania por la aseguradora HUK-Coburg ya apuntaba en esta dirección. Durante el segundo trimestre, el 12% de los conductores que cambiaron de coche pasaron de un modelo con motor de combustión a uno eléctrico, más del doble que a comienzos de 2026. El dato muestra que el precio de utilizar un coche convencional empieza a pesar cada vez más en la decisión de compra.
A esto se suma otro factor que durante años ha sido uno de los principales obstáculos para la expansión del coche eléctrico: el precio de adquisición está empezando a bajar de forma significativa. La llegada de modelos más pequeños y sencillos está ampliando el público potencial y está permitiendo que muchos compradores se acerquen por primera vez a esta tecnología.

Modelos como el Renault 5, el Renault Twingo o el Kia EV2 ya aparecen entre los coches eléctricos más demandados del mercado europeo. El Renault 5, que se acaba de renovar, acumulaba 59.889 unidades vendidas hasta agosto, según los datos de Dataforce. No es casualidad que varios de estos modelos hayan sido diseñados precisamente para atacar el segmento de precios donde hasta ahora la oferta eléctrica era más escasa.
Francia es probablemente uno de los mejores ejemplos de esta aceleración. En septiembre se matricularon 65.246 coches eléctricos, que alcanzaron una impresionante cuota del 41,7%. La progresión durante los últimos meses ha sido especialmente rápida: la cuota pasó del 35% en julio al 38% en agosto y finalmente superó el 40% en septiembre. Cifra que supone duplicar la cuota lograda en el mismo periodo del año pasado, cuando los eléctricos suponía "apenas" el 20.8% de las ventas en Francia.
Alemania también está experimentando un cambio muy significativo. Los coches eléctricos alcanzaron allí una cuota del 34,5% en septiembre, frente al 19% de un año antes. El crecimiento no ha aparecido de repente, sino que se ha ido construyendo durante el verano, con una cuota del 29% en julio y del 32% en agosto.
En Reino Unido, por su parte, los coches eléctricos representaron el 28% de las matriculaciones de septiembre, cinco puntos más que un año antes. Y en algunos mercados más pequeños las cifras son todavía más llamativas: los eléctricos llegaron al 53% en Países Bajos, al 51% en Bélgica y al 49% en Suecia.
España también empieza a acelerar

España, que durante mucho tiempo ha estado entre los países europeos con una penetración más baja del coche eléctrico, está empezando a mostrar un cambio de tendencia bastante más evidente. En septiembre, los modelos eléctricos llegando a las 17.650 unidades, alcanzando una cuota del 18,5%, frente al 10.7% registrado un año antes.
La cifra sigue estando por debajo de Francia, Alemania o algunos de los países del norte de Europa, pero el crecimiento interanual es suficientemente importante como para cambiar la fotografía del mercado. Además, España parte de una situación en la que el precio sigue siendo un factor especialmente relevante para los compradores, por lo que la llegada de modelos más asequibles puede tener un impacto todavía mayor durante los próximos meses.
Los datos disponibles hasta agosto de ACEA ya mostraban que los coches eléctricos habían alcanzado una cuota del 21,7% en el conjunto de la Unión Europea durante los ocho primeros meses del año, frente al 15,8% del mismo periodo de 2025. En ese momento se habían matriculado 1.641.333 unidades, con Francia y Alemania entre los mercados que más estaban impulsando el crecimiento.
Y ahí puede estar el verdadero cambio. No tanto en que los compradores hayan decidido de repente apostar por una tecnología concreta, sino en que cada vez resulta más difícil ignorar la alternativa eléctrica cuando toca cambiar de coche.


