
Una berlina eléctrica de 4.8 metros por 13.000 euros en China, un ID.Polo desde 25.000 euros en Europa
La información vuela a la velocidad de la luz, y cualquier novedad que se produce en la otra parte del mundo la conocemos aquí casi al mismo tiempo. Algo que no beneficia en nada a los grupos europeos con productos en China, donde son capaces de poner en el mercado productos competitivos por menos de la mitad de lo que cuestan alternativas más pequeñas en Europa. Es lo que le sucede a Volkswagen, que acaba de relanzar Jetta como marca propia.

El último ejemplo llega desde la propia órbita de Volkswagen. Jetta, la marca de FAW-Volkswagen, acaba de abrir la preventa en China de su nuevo M6, una berlina eléctrica que se sitúa en la zona de acceso al mercado y que llegará a los concesionarios del país asiático a mediados de octubre.
El problema aparece cuando comparamos los productos de Volkswagen en China con los europeos. El Jetta M6 es una berlina de 4,81 metros de largo, lo que supone nada menos que 73 centímetros más que el ID.Polo. Dos modelos de segmentos diferentes, pero donde el pequeño cuesta casi eo doble que el grande.
El Jetta M6 acaba de iniciar su preventa con tres versiones. La gama está formada por el 465 Pro, el 555 Max y el 555 Ultra, con precios de 80.800, 90.800 y 99.800 yuanes respectivamente. Al cambio hablamos de aproximadamente 10.600, 11.900 y 13.100 euros respectivamente.
El precio de partida es, por tanto, menos de la mitad de los 25.990 euros de tarifa oficial del Volkswagen ID.Polo Match en España. En concreto, el Jetta M6 más barato cuesta alrededor de un 59% menos que el eléctrico de acceso de Volkswagen en Europa. Incluso la versión más equipada del M6 se queda aproximadamente a la mitad del precio oficial del ID.Polo.
4,8 metros de berlina eléctrica por el precio de un utilitario europeo

El interior también muestra hasta qué punto Jetta ha querido posicionar el M6 como algo más que un coche eléctrico básico. El habitáculo utiliza un diseño envolvente y ofrece tres combinaciones de colores. El conductor dispone de una instrumentación completamente digital y en el centro del salpicadero aparece una pantalla de 15,6 pulgadas con resolución 2,5K.
Algo que nos recuerda a la política de algunas marcas europeas, que en sus versiones de acceso lanzan coches por encima de los 20.000 euros sin pantalla central, y donde el cliente puede usar su móvil.
A esto se suma iluminación ambiental con 256 colores, climatización con bomba de calor y diferentes funciones de conectividad. En las versiones más equipadas también aparecen funciones relacionadas con la conducción asistida, apoyadas en el procesador Horizon Journey 6M y en un sistema basado exclusivamente en cámaras.
El sistema permite funciones de navegación asistida tanto en carretera como en ciudad. También se anuncia asistencia para el aparcamiento con memoria. Es una dotación tecnológica que, por precio, resulta especialmente difícil de encajar con la imagen tradicional de un coche eléctrico de acceso.

En cuanto al sistema de propulsión, el Jetta M6 utiliza un único motor eléctrico situado en el eje delantero. Hay dos niveles de potencia disponibles: 113 kW, equivalentes a 154 CV, y 145 kW, equivalentes a 197 CV. La versión menos potente alcanza 166 km/h, mientras que la de mayor potencia llega a 172 km/h.
La autonomía se sitúa entre los 465 y 555 kilómetros CLTC. Como ocurre habitualmente con esta homologación china, las cifras no son directamente comparables con las obtenidas bajo el ciclo WLTP europeo. Según nuestra estimación, las cifras quedarían en torno a los 405 kilómetros WLTP de la de acceso y los 485 km de la más capaz.
Aquí también aparece una diferencia interesante frente al ID.Polo. Volkswagen ofrece el modelo europeo con una batería de 37 kWh de química LFP para las versiones de 116 y 135 CV, mientras que la batería superior de 52 kWh, con química NMC, se utiliza en la versión de 211 CV. La autonomía homologada llega actualmente a 449 kilómetros WLTP.
Sobre el Jetta M6 todavía faltan por conocer algunos datos técnicos importantes, especialmente la capacidad exacta de sus baterías y las cifras definitivas de carga. Jetta sí ha confirmado las dos autonomías y las dos potencias disponibles, pero habrá que esperar al lanzamiento comercial para disponer de una ficha técnica completa.

Y entonces volvemos al precio. El Jetta M6 465 Pro cuesta unos 10.600 euros al cambio, mientras que el 555 Max se sitúa alrededor de 11.900 euros y el 555 Ultra, el más equipado, en unos 13.100 euros.
El Volkswagen ID.Polo, por su parte, tiene una tarifa oficial de 25.990 euros para el Match de 116 CV en España.
Pero tampoco se puede ignorar la magnitud de la diferencia. Incluso comparando el Jetta M6 más caro con el precio oficial del ID.Polo más barato, la distancia sigue siendo enorme, y hablamos además de un coche chino considerablemente más grande.
Es precisamente esta situación la que explica buena parte del desafío al que se enfrenta la industria europea. El problema ya no es solamente que China pueda fabricar coches eléctricos baratos. Es que sus fabricantes están empezando a ofrecer coches más grandes, con más potencia y con un nivel de tecnología elevado por precios que en Europa asociamos a vehículos mucho más pequeños y sencillos.
El Jetta M6 es especialmente llamativo porque detrás de él está FAW-Volkswagen, es decir, una empresa vinculada directamente al grupo Volkswagen. La marca Jetta quiere utilizar esta nueva familia de modelos para crecer en el mercado chino y tiene previsto lanzar cinco modelos hasta 2028, cuatro de ellos de nuevas energías.
La pregunta que deja este lanzamiento no es si un Jetta M6 de 10.600 euros podría venderse mañana en España por ese mismo dinero. Evidentemente, no. La cuestión interesante es qué tendría que cambiar para que un coche con este tamaño y este nivel de equipamiento pudiera acercarse en Europa a los precios que ya son posibles en China.
Porque mientras Volkswagen presenta el ID.Polo como uno de sus grandes pasos para democratizar el coche eléctrico en Europa, su propia marca Jetta acaba de demostrar desde China que existe otro nivel de precios. Y la diferencia, al menos sobre el papel, es enorme.


