Adiós a las tierras raras: el motor eléctrico europeo que quiere cambiar la industria del automóvil

La industria del automóvil busca alternativas para reducir su dependencia de las materias primas estratégicas y en manos de unos pocos estados; una empresa británica trabaja en una tecnología que podría cambiar la fabricación de motores eléctricos; su objetivo es facilitar una producción más sostenible y segura para los fabricantes europeos.

Adiós a las tierras raras: el motor eléctrico europeo que quiere cambiar la industria del automóvil

Publicado: 12/10/2026 06:00

6 min. lectura

La industria del automóvil lleva años buscando la manera de reducir su dependencia de China en componentes y materias primas estratégicas. La transición hacia los coches eléctricos ha hecho todavía más importante esta cuestión, ya que garantizar el suministro de determinados materiales se ha convertido en un desafío para los fabricantes europeos. Ahora, una empresa británica quiere demostrar que existe otra forma de diseñar los motores eléctricos.

La propuesta resulta especialmente interesante en un momento en el que las tensiones comerciales y las restricciones a las exportaciones pueden poner en aprietos a toda una cadena de producción. La solución pasa por prescindir de algunos de los materiales que hoy se utilizan habitualmente en los motores eléctricos, con la intención de simplificar su fabricación y reducir los costes.

Tierras raras y semiconductores: los puntos débiles de Europa

Adiós a las tierras raras: el motor eléctrico europeo que quiere cambiar la industria del automóvil

Pese a las inversiones realizadas para reforzar su autonomía industrial, Europa sigue dependiendo de proveedores extranjeros para numerosos componentes esenciales del automóvil. China ocupa una posición especialmente relevante en el suministro y procesamiento de tierras raras, unos materiales que se emplean en distintas aplicaciones industriales y que tienen un papel destacado en la fabricación de determinados motores eléctricos.

Esta dependencia supone un riesgo cuando aparecen restricciones comerciales o problemas geopolíticos. Las consecuencias pueden ir más allá del encarecimiento de las materias primas y llegar a afectar al ritmo de producción de los fabricantes. Los semiconductores son otro ejemplo de cómo la falta de un componente aparentemente pequeño puede provocar importantes problemas en toda la industria automovilística.

En el caso de los coches eléctricos, la cuestión cobra todavía más importancia a medida que aumenta la producción. Muchos motores recurren a imanes permanentes que incorporan tierras raras, por lo que encontrar alternativas permite reducir la exposición a estos materiales y diversificar las cadenas de suministro.

En este contexto trabaja Advanced Electric Machines (AEM), una empresa emergente británica que ha desarrollado un motor eléctrico que prescinde tanto de los imanes permanentes como de los elementos de tierras raras. Su propuesta busca ofrecer una alternativa a las soluciones más extendidas en el mercado sin renunciar a las prestaciones necesarias para aplicaciones industriales y automovilísticas.

Un motor eléctrico que prescinde de imanes y tierras raras

Adiós a las tierras raras: el motor eléctrico europeo que quiere cambiar la industria del automóvil

La tecnología de AEM destaca por eliminar dos elementos habituales en muchos motores eléctricos: los imanes permanentes y las tierras raras asociadas a su fabricación. Esto puede ofrecer una ventaja estratégica para los fabricantes europeos, que tendrían la posibilidad de reducir su dependencia de determinados proveedores y ganar margen de maniobra a la hora de organizar sus cadenas de suministro.

La empresa también destaca el uso de materiales como el aluminio y el acero, que pueden recuperarse y reciclarse. Evitar componentes costosos y difíciles de conseguir podría contribuir a abaratar la fabricación, aunque el ahorro final dependerá del diseño del motor, de los procesos industriales necesarios y del volumen de producción que se alcance.

James Widmer, cofundador de AEM, ha explicado que el motor ha superado las expectativas de la compañía y que ha demostrado su fiabilidad y eficiencia durante pruebas que, según la información publicada, acumulan millones de kilómetros. Se trata de un dato relevante para una tecnología que aspira a dar el salto desde las pruebas de desarrollo hasta su utilización comercial a gran escala.

La compañía trabaja con un socio industrial europeo cuyo nombre no se ha hecho público. La colaboración apunta a un proyecto con potencial para llegar a la producción en serie, aunque todavía no se conocen todos los detalles del acuerdo ni las aplicaciones concretas en las que se estrenará esta tecnología.

La producción en masa está prevista para 2030, de acuerdo con la información publicada por Auto Plus. Hasta entonces, uno de los principales retos será demostrar que el motor puede competir con las alternativas convencionales no solo por su menor dependencia de materias primas estratégicas, sino también por su coste, eficiencia, durabilidad y facilidad de fabricación.

Si el proyecto cumple sus objetivos, los fabricantes europeos podrían disponer de una opción adicional para desarrollar motores eléctricos con cadenas de suministro menos expuestas a las decisiones de Pekín. No supondría eliminar toda la dependencia industrial de China, pero sí reducirla en uno de los componentes importantes para la expansión del coche eléctrico.

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