
El Range Rover Sport eléctrico ya tiene precio: 118 kWh, 600 km de autonomía y sistema de 800V
El Range Rover Sport inicia una nueva etapa con una versión completamente eléctrica que mantiene el diseño y las capacidades características del modelo; la marca ha trabajado especialmente en el comportamiento dinámico para que la transición a la electricidad no suponga perder su carácter deportivo; además, conserva su capacidad para enfrentarse a terrenos complicados.

El Range Rover Sport da un paso importante en su transición hacia la electrificación con una versión que mantiene buena parte de las señas de identidad del SUV británico, pero sustituye el motor de combustión por una mecánica eléctrica. La receta busca conservar el carácter deportivo del modelo sin renunciar al confort y a las capacidades fuera del asfalto que han convertido al Range Rover Sport en uno de los modelos más conocidos de la marca.
Land Rover ha desarrollado este modelo pensando en los que busquen un SUV de lujo capaz de combinar altas prestaciones, diseño, calidad y sin emisiones. Y para conseguirlo no se ha limitado a colocar una gran batería bajo el suelo, sino que ha trabajado también sobre el chasis, la suspensión y la gestión de la entrega de potencia.
El resultado es un Range Rover Sport que, sobre el papel, se acerca mucho más de lo habitual al comportamiento de las versiones deportivas de combustión. De hecho, la propia marca asegura que esta variante eléctrica ha sido desarrollada para ofrecer un equilibrio entre prestaciones, confort y capacidad todoterreno, tres características que hasta ahora parecían especialmente difíciles de combinar en un SUV eléctrico de este tamaño.
Un Range Rover Sport eléctrico con 542 CV y 800 voltios

A nivel de diseño, el Range Rover Sport eléctrico mantiene prácticamente intacta la imagen del modelo con motor de combustión. Las diferencias se concentran principalmente en una parrilla frontal ligeramente modificada y en unas llantas específicas, por lo que será necesario fijarse bastante para distinguirlo de sus hermanos de gama.
La mayor diferencia está, lógicamente, bajo la carrocería. El sistema eléctrico recurre a dos motores, uno por eje, que proporcionan una potencia conjunta según la versión de entre 450 y 550 CV y un par máximo de 850 Nm. Esta configuración permite al Range Rover Sport acelerar en la versión más potente hasta los 100 km/h en 4,3 segundos, una cifra que lo coloca claramente en el territorio de los SUV deportivos, y que se coloca a la altura del Porsche Cayenne S, el intermedio, que tiene una potencia de 544 CV, aunque el modelo alemán tiene un modo Boost que eleva la potencia temporalmente hasta los 665 CV.
La versión de 550 CV viene de serie con dirección en las ruedas traseras y Dynamic Response Pro, un sistema activo diseñado para limitar el balanceo de la carrocería. La suspensión neumática y los amortiguadores adaptativos también se benefician de ajustes específicos para esta versión eléctrica. A velocidades de hasta 50 km/h, las ruedas traseras pueden girar 7,3° en sentido contrario a las delanteras, reduciendo el radio de giro a menos de 11 metros a pesar de la longitud del vehículo de 4,95 metros.
Range Rover incluso ha diferenciado la forma en que se entrega la potencia a las ruedas. En el modo Dynamic, el par motor se entrega un 50 % más rápido que en el Range Rover Electric, en tan solo cinco milisegundos, según el fabricante. Obviamente, toda esta tecnología deberá experimentarse al volante, sobre todo teniendo en cuenta que la electrificación aumenta el peso en vacío a… ¡2770 kg ! Pero esto demuestra que JLR no se ha limitado a trasladar el sistema de propulsión eléctrica de su Range Rover a la carrocería de un deportivo.
La batería tiene una capacidad útil de 118,5 kWh, una de las cifras más elevadas que podemos encontrar actualmente en un coche eléctrico de producción. Está situada bajo el suelo del habitáculo, lo que permite rebajar el centro de gravedad respecto al Range Rover Sport con motor de combustión y contribuye a mejorar el comportamiento dinámico, y que le otorgan una autonomía de 609 kilómetros WLTP para la versión más potente, mientras que la de 450 CV llega a los 611 km.

El modelo incorpora además una estructura especialmente rígida y un conjunto de soluciones destinadas a controlar los movimientos de la carrocería. Entre ellas encontramos dirección en las ruedas traseras, suspensión adaptativa y un sistema de control activo del balanceo, elementos que buscan que el enorme SUV se comporte con mayor agilidad cuando se conduce por carretera.
Land Rover también ha trabajado para que esta variante mantenga las capacidades fuera del asfalto que se esperan de un Range Rover. La batería está completamente sellada y el sistema eléctrico ha sido preparado para permitir al vehículo atravesar zonas con agua profunda, algo especialmente relevante en un modelo que pretende mantener su polivalencia incluso después de abandonar el motor de combustión.
La arquitectura eléctrica emplea un sistema de 800 voltios, que permite alcanzar una potencia máxima de carga de hasta 350 kW. Este le permite pasar del 10 % al 80 % en unos 22 minutos, mientras que una parada de diez minutos puede añadir hasta 220 km de autonomía WLTP. La carga en corriente alterna alcanza los 22 kW, con un tiempo de carga inferior a ocho horas del 0 % al 100 %.

Uno de los aspectos más interesantes del nuevo modelo es precisamente que Land Rover no ha buscado únicamente conseguir una gran cifra de autonomía. La enorme batería permite disponer de una reserva energética considerable, mientras que los dos motores eléctricos proporcionan una respuesta inmediata y un nivel de prestaciones que hasta hace poco estaba reservado a las versiones más potentes con motor V8.
La gama estará disponible inicialmente con el acabado Dynamic SE, que será la puerta de entrada al modelo, aunque también se ofrecerán las versiones Autobiography y una edición limitada First Edition. Por ahora, Land Rover no ha confirmado nuevas configuraciones mecánicas para el Range Rover Sport eléctrico.
En cuanto a los precios, el Range Rover Sport Electric tendrá un precio inicial de 119.100 euros para la versión EV450 Dynamic SE. La gama también incluirá los acabados Dynamic HSE y Autobiography, así como la edición First Edition.
Este precio no es especialmente competitivo si lo comparamos con el Porsche Cayenne S Electric, que parte de los 107.600 euros, es decir, 11.500 euros menos.
El Range Rover Sport eléctrico ya admite pedidos y las primeras entregas están previstas para el próximo año. Un modelo que quiere hacerse un hueco de la mano de su diseño y prestigio, aunque desde Land Rover han apuntado muy alto en cuanto a un precio que le colocan por encima incluso de la propuesta exclusiva de Porsche.


