
Conservadores, socialdemócratas y liberales se unen en el Parlamento Europeo para debilitar los objetivos de reducción de emisiones
Los grupos negociadores del Partido Popular Europeo, Renew Europe y la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas han llegado a un acuerdo para debilitar todavía más los objetivos de reducción de emisiones para turismos nuevos en 2035, si bien el pacto todavía no ha sido ratificado.

Tres de los principales grupos políticos del Parlamento Europeo (los conservadores del Partido Popular Europeo, los socialdemócratas de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, y los liberales de Renew Europe) han llegado a un acuerdo para flexibilizar las normas de emisiones de dióxido de carbono para coches nuevos. Eso sí, el pacto alcanzado por los negociadores todavía debe ser ratificado por los grupos políticos.
El acuerdo contempla que las emisiones medias de dióxido de carbono de los turismos nuevos se reduzcan para 2035 en un 87,5% respecto a los niveles de 2021 (el anterior objetivo de la Comisión Europea se situaba en un 90%). Los fabricantes podrán sumar un 7,5% adicional si utilizan acero de bajas emisiones producido en la Unión Europea.
Para vehículos comerciales, la reducción prevista se sitúa en un 80%. Los objetivos de reducción intermedios (2030) serán del 55% para turismos y del 35% para vehículos comerciales ligeros; eso sí, los fabricantes podrán cumplir dichos objetivos mediante el promedio de los años 2029 a 2031. Otra novedad es que los vehículos impulsados por combustibles renovables podrán considerarse cero emisiones.
Por último, también se contemplan créditos de emisiones adicionales para los coches eléctricos más pequeños de fabricación europea. La Comisión Europea ya propuso en su momento la creación de una nueva categoría (M1E) compuesta por turismos eléctricos de hasta 4,2 metros de longitud, los cuales podrían beneficiarse de una serie de ventajas para impulsar su producción.

Los coches eléctricos pequeños y asequibles recibirán el apoyo de la Unión Europea
Entre otras cosas, se propuso que cada M1E vendido contabilizara como 1,3 vehículos de cara al cálculo de la media de emisiones; por lo tanto, cuantos más coches eléctricos pequeños venda un fabricante, más fácil lo tendrá de cara a cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones. Por el momento no está claro si finalmente esta será la fórmula definitiva.
Por otro lado, la Comisión Europea también abrió la puerta a que los M1E recibieran ventajas fiscales adicionales con el objetivo de hacerlos más atractivos para el público. El acuerdo entre los tres grandes grupos parlamentarios podría facilitar el avance de la nueva norma, de la que no se ha vuelto a saber nada desde que se anunciara su desarrollo el año pasado.

La promesa de la nueva categoría M1E está animando a cada vez más fabricantes a apostar por los coches eléctricos pequeños, eficientes y asequibles. Prueba de ello es el proyecto E-Car de Stellantis, bajo el cual se desarrollarán modelos como el nuevo Citroën 2CV, que aspira a tener un precio de aproximadamente 15.000 euros antes de ayudas.
Fuente | ecomento


