
Antes de comprar un coche eléctrico de segunda mano, esto es lo que tienes que hacer
Un coche eléctrico usado puede ofrecer un ahorro interesante si su estado y prestaciones encajan con tus necesidades. El diagnóstico de batería, la inspección del coche y la comprobación de la carga ayudan a valorar cada unidad. Las garantías, el informe de la DGT y un contrato detallado completan las revisiones antes de pagar.

Comprar un coche eléctrico usado no permite acceder a modelos que nuevos quedaban fuera de nuestro presupuesto. Pero antes de decidir, conviene seguir una serie de consejos para que la operación sea un éxito.
Un coche eléctrico de segunda mano puede ser una compra muy razonable. Sobre todo si buscas un modelo para utilizar durante años y encuentras una unidad cuyo precio ya haya absorbido buena parte de la depreciación inicial o también que haya disfrutado de las ayudas públicas. Pero entre un anuncio atractivo y una buena compra hay unas cuantas comprobaciones que merece la pena hacer antes de entregar una señal.
La primera consiste en olvidarse por un momento de lo que costaba nuevo. Que el vendedor pagase una cantidad elevada hace cuatro años no determina cuánto vale hoy. La comparación útil es con las alternativas que puedes comprar ahora, tanto nuevas como usadas, teniendo en cuenta equipamiento, autonomía, estado y condiciones de la operación. El descuento respecto a la factura original puede impresionar y, aun así, no ser suficiente.
También conviene poner todas las ofertas en la misma escala. Un precio condicionado a financiar no equivale a un precio al contado, y una mensualidad pequeña puede esconder una entrada elevada o una última cuota importante. Pide el importe total que acabarías pagando y añade los gastos de transferencia, la revisión previa y cualquier desembolso inmediato. Si necesita neumáticos nada más salir, forman parte del presupuesto.
Batería, autonomía y carga: qué revisar antes de comprar

La batería merece atención, aunque mirar únicamente los kilómetros del coche se queda corto. El ADAC recomienda que el vendedor pueda acreditar su estado mediante documentación y pruebas. Un historial de mantenimiento ayuda, pero un comentario del tipo «carga perfectamente» no permite saber cuánta capacidad conserva ni sustituye un diagnóstico.
Lo más útil es disponer de un informe de batería reciente, vinculado a esa unidad, con la fecha, el kilometraje y el procedimiento empleado. Existen pruebas que analizan el comportamiento durante la conducción y estiman la energía disponible respecto al estado original. El certificado permite valorar mejor la compra, aunque su alcance depende del método utilizado.
El estado de salud, habitualmente identificado como SoH, tampoco debe confundirse con el porcentaje de carga. Un coche puede mostrar un 100% después de enchufarlo y almacenar menos energía que cuando era nuevo. Por eso, una fotografía del cuadro con la batería llena no responde a la pregunta que interesa al comprador: cuánta energía puede utilizar realmente.

Podemos verlo con un ejemplo calculado. Una batería que originalmente ofrecía 60 kWh útiles y conserva el 90% tendría aproximadamente 54 kWh disponibles. Con un consumo de 18 kWh/100 km, la autonomía teórica completa sería de unos 300 km. Si durante un viaje utilizases el tramo entre el 80% y el 10%, ese margen se reduciría a unos 210 km. Son cuentas orientativas, pero ayudan a valorar si el coche encaja.
Esa es la siguiente comprobación: comprar autonomía suficiente para tus recorridos. Un modelo veterano puede resolver perfectamente desplazamientos cortos y resultar poco práctico para viajes frecuentes. Busca pruebas de la versión concreta, especialmente en autopista y con frío. La autonomía homologada sirve como referencia comparativa, pero no representa todos los escenarios de conducción.
Revisa también qué sistema de recarga lleva esa unidad. Dentro de un mismo modelo puede haber diferencias según versión, año y equipamiento. Comprueba la disponibilidad de carga rápida, el conector y las capacidades de carga en corriente alterna. Son características que condicionan el uso diario y que conviene confirmar antes de enamorarse del precio.

Como comprobación práctica, plantearía al vendedor una prueba de conducción y una sesión de carga, preferiblemente acompañadas de una inspección profesional. Interesa observar si aparecen avisos, interrupciones o dificultades para bloquear y liberar el conector. Una potencia baja en una sesión aislada no demuestra por sí sola una avería: también influyen el cargador, la temperatura y el nivel de batería.
La inspección debe abarcar todo el coche. Un centro especializado puede revisar frenos, dirección, suspensión, neumáticos, carrocería, bajos y memoria de errores, además de la batería. Es fácil concentrarse en el componente más caro y pasar por alto otros gastos. Un informe favorable de capacidad no convierte automáticamente el resto del coche en una unidad bien conservada.
Garantías y documentación que debes tener claras

Antes de negociar el precio final, pide por escrito qué garantías siguen vigentes. Hay que distinguir la cobertura comercial del fabricante, la específica de batería y la responsabilidad del vendedor profesional. Pueden coexistir, pero tienen plazos, límites y condiciones diferentes. La expresión «todavía tiene garantía» necesita bastante más detalle para resultar útil.
En España, cuando un consumidor compra un coche usado a un profesional, el plazo general de responsabilidad por faltas de conformidad es de tres años, aunque puede pactarse uno inferior, nunca menor de un año. No equivale a cubrir cualquier desgaste o incidencia sin condiciones. Conviene revisar el contrato y saber qué empresa figura como vendedora, especialmente cuando intervienen intermediarios.
Entre particulares no se aplica ese mismo régimen de consumo. El Código Civil contempla el saneamiento por determinados defectos ocultos y establece un plazo de seis meses desde la entrega para las acciones correspondientes. No debe interpretarse como una garantía general de seis meses frente a cualquier avería: importan la naturaleza del defecto y las circunstancias de la venta.

La garantía de batería del fabricante requiere una comprobación independiente. Confirma su fecha de inicio, el límite de kilómetros, las condiciones y cómo se transmite al siguiente propietario. Tesla, por ejemplo, indica que su garantía limitada de coche nuevo acompaña al coche al efectuar la transferencia de propiedad a través de la marca. No hay que asumir que todos los fabricantes siguen exactamente el mismo procedimiento.
Para valorar la cobertura restante, mira el calendario y el cuentakilómetros a la vez. En un supuesto de garantía de ocho años o 160.000 km, una unidad con cinco años y 150.000 km tendría solamente 10.000 km de margen por kilometraje. Anunciarla como un coche con «tres años de garantía de batería» daría una impresión incompleta de lo que queda.
En cuanto a la documentación, solicita el informe completo de la DGT antes de cerrar la operación. Incluye información sobre titularidad, historial de ITV, kilometraje registrado y cargas, además de otros datos disponibles. Permite detectar cuestiones que una inspección mecánica no revela, como limitaciones administrativas que pueden afectar a la transferencia.

Ese informe debe acompañarse de las facturas y justificantes que aporte el vendedor. La DGT recoge mantenimiento comunicado por talleres adheridos a su sistema, por lo que no sustituye un historial completo de reparaciones. Contrasta las fechas y los kilómetros, comprueba el número de bastidor y pide aclaraciones si la documentación no encaja con lo anunciado.
Deja reflejados en el contrato la identificación del coche, el kilometraje, el precio, los defectos conocidos y los accesorios incluidos. Si se aporta un certificado de batería, es recomendable incorporarlo como anexo. Los cables, las llaves y las condiciones de entrega también deben quedar claros, para evitar que una conversación previa termine convirtiéndose en una discusión después del pago.
Por último, revisa la entrega digital. En los coches con aplicación móvil, tener las llaves no siempre significa que la transferencia esté terminada. Tesla distingue expresamente entre añadir un conductor y cambiar la propiedad: este último proceso da acceso al nuevo titular y elimina el del anterior. Comprueba el procedimiento correspondiente al modelo que compres.
Puede merecer la pena pagar algo más por una unidad que permita comprobar todo esto con tranquilidad. El ahorro de comprar usado tiene sentido cuando sabes qué estás comprando y qué gastos puedes asumir después. Si el vendedor exige decidir deprisa, pero pone obstáculos a revisar el coche, la mejor negociación puede ser seguir buscando.


