Por tierra, mar y aire. El futuro del transporte en Noruega es eléctrico | forococheselectricos

Por tierra, mar y aire. El futuro del transporte en Noruega es eléctrico


Noruega se ha convertido no sólo en uno de los países más ricos del mundo, sino en la bandera del la adopción de la movilidad eléctrica como una alternativa para un transporte más sostenible. De sobra es conocida la fuerte implantación del coche eléctrico, que ha logrado cuotas de ventas décadas por delante de los principales mercados mundiales con un 47% en el primer semestre teniendo en cuenta eléctricos puros e híbridos enchufables. Pero además de coches, los noruegos quieren expandir los beneficios de los sistemas de propulsión eléctricos a otros sectores, como el transporte pesado, el marítimo, y también la aviación.

Este último ha tenido un momento muy importante el pasado mes de julio, cuando el Ministro de Transporte noruego, Ketil Solvik-Olsen y el director de Avinor, la principal empresa de aviación del país, Dag Falk-Petersen, realizaron un vuelo de prueba en un pequeño avión eléctrico. Un momento con un fuerte componente simbólico que marca el inicio de una nueva era en el país nórdico.

Y es que las características geográficas de Noruega, con miles de pequeñas islas difíciles de alcanzar por tierra, ha supuesto la creación de una red de pequeños aeropuertos regionales. En total 42 aeródromos que conectan algunas de las zonas más remotas con las ciudades, y que suponen vuelos que de media apenas llegan a la media hora. Un nicho que Noruega quiere cubrir con aviones eléctricos, y para lo que ya tiene fecha. En 2040 todos los vuelos regionales serán con modelos impulsados por electricidad.

El transporte pesado por carretera es otro de los grandes retos tecnológicos de nuestra era. El uso de baterías de momento limita la autonomía, o compromete aspectos como el peso o el precio. Es por eso que Noruega explora otras alternativas, como el hidrógeno.

Esta semana la Asociación Noruega del Hidrógeno, ha confirmado los planes de poner en la carretera un total de 1.000 camiones dotados de una pila de combustible de hidrógeno, y hacerlo antes de 2023. Un reto más a corto plazo que pretende reducir la huella de contaminación de este sector.

Una de las cuestiones clave de este proyecto es el económico. Según las estadísticas de la asociación, el precio del sistema de un camión de estas características se verá reducido de forma importante con el incremento de la economía de escala.

Estiman que con una producción de 500 unidades ya permite acceder a una importante reducción de precio en el sistema, pasando de las 2.950.000 coronas (305.000 euros) para menos de 200 unidades, a las 1.250.000 coronas (129.000 euros) con un ratio de 8.000 unidades. Unas cifras que comparan con el coste de un camión diésel convencional, que estiman entre 1 millón y 1.3 millones de coronas. Algo que nos indica un menor precio, pero con una diferencia que se ve reducida de forma importante en cada ejercicio.

Pero la clave además del coste del vehículo, será el coste de su repostaje. Según la Asociación Noruega, un camión a hidrógeno será más económico de operar con un precio de 57 coronas (5.89 euros) por kilo de hidrógeno. Por encima de ese precio, será incluso más caro moverse en un modelo con una pila de combustible. Algo que indican obligará a la creación de una red de repostaje con al menos 30 estaciones que realicen compras conjuntas y que pueda de nuevo poner en marcha una economía de escala mínimamente robusta.

Y una vez superado el reto de mover personas y mercancías por tierra, y por aire, Noruega también quiere hacerlo por agua. Un estudio conducido por la alemana Siemens y por la fundación Bellona, ha llegado a la conclusión de que es económicamente viable sustituir el 70% de la flota de transbordadores de Noruega, que funcionan con diésel, por modelos híbridos o eléctricos. Según el informe, que ha analizado las posibilidades técnicas de poder moverse con uno u otra tecnología, de los 180 ferrys que hay funcionando en el país, 84 son susceptibles técnicamente de ser convertidos modelos 100% eléctricos, mientras que 43 necesitarían un sistema híbrido.

La clave está en la mayor eficiencia de los modelos eléctricos, que dará como resultado una flota mucho más económica a nivel operativo. Según Odd Moen, jefe de la división marina en Siemens “Vemos que la rentabilidad de los sistemas eléctricos supera a los transbordadores diésel en 7 de cada 10 casos“. A esto se suma la importante reducción de emisiones. Con una flota formada principalmente por modelos eléctricos e híbridos, se evitaría el consumo de 89.000 toneladas de diésel, la emisiones de 275.000 toneladas de CO2 y también 4.600 toneladas de las peligrosas partículas NoX.

En total la inversión para la transformación de los 127 ferrys (84 eléctricos y 43 híbridos) además de toda la infraestructura de recarga necesaria, supondrá una inversión de unos 3.700 millones de euros. A cambio el ahorro logrado por la reducción de los costes operativos se estima en torno a los 75 millones de euros cada año.

El resultado será una sociedad que realizará la mayor parte de sus desplazamientos usando electricidad como principal alimento del motor de sus vehículos. Una electricidad que además gracias al importante esfuerzo económico, tiene como origen casi en su totalidad de fuentes renovables. Toda una paradoja teniendo en cuenta que es un gran productor de petróleo. El país obtiene prácticamente el 100% de su demanda eléctrica gracias a la generación hidroeléctrica, incluso exportando parte de ella a otros países.

Hace décadas, Noruega hizo un gran movimiento para su historia. En vez de comenzar a quemar combustibles fósiles para generar energía, comenzó a exportarlos a otros países y a usar los beneficios para construir sus propias centrales hidroeléctricas. Hasta la fecha, Noruega ha invertido más de 3.000 millones de euros en energía hidroeléctrica.

Una energía que ahora usará también para su transporte, tanto por tierra, como por mar y por aire.

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8 comentarios en «Por tierra, mar y aire. El futuro del transporte en Noruega es eléctrico»

  1. El típico comentario que me viene a la cabeza:
    Igual que en España…..
    Y luego quieren que estemos orgullosos de ser Españoles hahaha

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  2. Esto…, una inversión de 3.700 millones para un recorte de gasto de 75 millones anuales supone que se tardan casi 50 años en amortizar la inversión, y eso sin ajustar la inflación.

    El beneficio es más medioambiental que otra cosa pero según se avance en baterías más baratas espero que disminuyan los costes.

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  3. Cómo corren a transformar la flota a hidrógeno, no sea q llegue Tesla con el semi y les quite el pastel.
    Corre Tesla con el semi hay q dar el gran bombazo porque es como sustituir 30 coches de golpe

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    • Para mí, se pueden estar equivocando, pero nada indica que intenten salvar ningún “pastel”.

      Primero, porque su primer “pastel” es la producción de petróleo, pero no la distribución, así que cambiar de petróleo a hidrógeno les reportaría poquísimos beneficios, segundo, porque su segundo “pastel” es una inversión enorme ya realizada en electricidad renovable que se rentabiliza mejor con baterías que con hidrógeno, y tercero, porque se tercer “pastel” es la inversión en la red de carga pública más densa del planeta, que sólo se rentabiliza con baterías.

      Y encima, Noruega no fabrica coches.

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    • A mi el hidrógeno no me gusta, pero, tratandose de Noruega, yo no sería tan categórico.

      Mi reflexión es que si los noruegos, que tienen el mercado de eléctricos más avanzado del planeta, con casi un 50% de enchufables, y que ya han declarado su intención de electrificar todo el transporte, cosa que no ha hecho ni Blas, le ven futuro a los camiones de hidrógeno, alguna ventaja sería tienen que tener.

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  4. desde hace unos años se han ganado mis respetos, y esto no es que sea un conspiranoico, pero no tienen industria de automoción al menos al nivel nuestro, y eso hace que vayan así, cosa que les honra, porque tienen petróleo

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  5. Noruega son ricos en petróleo y obtienen rendimiento económico y ecológico gracias a él hasta la última gota.

    España es rica en Sol y para lo único que nos sirve es para que la gente se broncee y nosotros trabajemos de camareros, hamaqueros, cocineros, taxistas y recepcionistas de esos turistas con sueldo ochocieneurista.

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