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El mundo necesita urgentemente alternativas a las baterías de litio. Y las alternativas están listas

Un futuro industrial más seguro y sostenible para Europa puede depender de un elemento que forma parte de un básico del hogar: la sal de mesa. Las baterías derivadas del sodio pueden reducir la dependencia de las tradicionales de iones de litio y además, crear cientos de miles de nuevos puestos de trabajo cualificados dentro de nuestro mercado. Y están listas para comenzar a tomar el relevo.

El sodio es parte del cloruro de sodio, un compuesto iónico que es el nombre técnico de la sal común. La idea detrás de las baterías de sodio es reducir la dependencia de Europa de las de litio que alimentan prácticamente todo, desde cepillos de dientes y teléfonos móviles hasta ciclomotores y coches eléctricos.

Las baterías actuales incluyen materiales como el litio, el níquel y el cobalto que son escasos y con una profunda huella de emisiones y otras cuestiones no menores como la humanitaria, mientras que el sodio es uno de los elementos más abundantes en la Tierra y cuya producción se puede obtener de múltiples maneras, incluyendo los desechos de las desaladoras, donde España es potencia.

Los expertos coinciden en que las baterías de iones de sodio se basan en materiales más abundantes y seguros que las de iones de litio.

«No hay suficientes iones de litio, cobalto y níquel para cubrir la transición energética, por lo que habrá que usar alternativas para lograrlo.» Así lo ha indicado Dr. John Abou-Rjeily, investigador en Tiamat Energy en Francia. Un ingeniero de que diseña y fabrica baterías de iones de sodio.

Abou-Rjeily dirigió un proyecto de investigación financiado por la UE para desarrollar baterías de sodio que tengan atractivo comercial y puedan servir como una nueva base para la fabricación europea.

Llamado NAIMA, el proyecto se llevó a cabo desde diciembre de 2019 hasta mayo de 2023. Participaron empresas, instituciones de investigación y universidades de Bulgaria, Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos, Eslovenia, España y Suecia.

Carga la batería, pero sin litio

Las baterías son el puntal en el impulso de Europa para reemplazar los combustibles fósiles con fuentes de energía renovable como la eólica y la solar. Más energía limpia en Europa requiere nueva capacidad de almacenamiento que las baterías pueden ayudar a lograr minimizando las intermitencias de las renovables.

El mercado europeo de baterías podría valer hasta 250.000 millones de euros al año para 2025. Europa aspira a aumentar su participación en la producción mundial de baterías hasta un 25% esta década, desde el 3% en 2018, reduciendo el aplastante dominio de Asia, que controla el 85% de la producción.

La UE está financiando una serie de proyectos de investigación para garantizar que Europa tenga una base industrial y una red de suministro capaces de satisfacer la creciente demanda de baterías.

La investigación cubre todos los segmentos de la cadena de suministro: desde el acceso a materias primas necesarias para fabricar baterías y la infraestructura requerida para almacenar energía hasta las «redes inteligentes» que cargan automáticamente los vehículos cuando la energía es más barata y diseños de baterías que aseguran el reciclaje.

Las baterías de litio disfrutan de una elevada densidad energética, lo que las hace ideales para aplicaciones como dispositivos electrónicos, y coches eléctricos. Las baterías de iones de sodio son un poco más grandes y potencialmente más baratas, lo que las hace candidatas para almacenar energía en lugares como hogares, herramientas eléctricas y vehículos..

Otra figura que está trabajando en la vía del sodio es Abou-Rjeily. Un químico libanés, que trabaja en Francia desde 2016 y que se ha fijado en el potencial de futuro del sodio, y que ha comenzado a trabajar en Tiamat.

Entre los motivos para su interés está en que en las celdas de sodio se puede prescindir de elementos como el litio, cobalto y cobre, y evitan en gran medida el níquel también. Materiales críticos para la UE, lo que resalta las preocupaciones en Europa sobre la dependencia de proveedores extranjeros y las restricciones de suministro.

Tiamat planea en 2026 abrir una gigafábrica en la ciudad francesa de Amiens para producir baterías de iones de sodio, que inicialmente estarán destinadas a dispositivos de pequeño tamaño.

El proyecto también ayudará a los socios a avanzar con un tipo de batería de iones de sodio para otras aplicaciones de mayor tamaño, como respaldo de las energías renovables, y para vehículos de pequeño tamaño y económicos.

Si bien no aspiran a diseñar modelos capaces de ofrecer autonomías de 500 kilómetros, este tipo de batería de sodio quieren ser una alternativa más competitiva económicamente para distancias más cortas.

Opinión

Estas iniciativas nos muestran dos cuestiones: una, que el sodio es una química con gran potencial para reducir la dependencia de Europa de los fabricantes y de la importación de componentes desde fuera de nuestras fronteras, y una generadora neta de puestos de trabajo.

La otra es que su desarrollo está todavía en pañales, y quedan muchos años antes de tener una capacidad de producción mínimamente destacable. Y los chinos están apostando fuerte ya en este apartado, lo que de nuevo, les dará años y años de ventajas técnicas y económica.

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