
Si no puedes con el enemigo, únete a él: Ford quiere utilizar baterías del gigante chino BYD
Tras recurrir a CATL, Ford está ahora negociando un segundo acuerdo con otro gran fabricante de baterías de origen chino: BYD, cuya tecnología podría utilizarse en los futuros híbridos de la firma del óvalo.

De acuerdo con un informe publicado por The Wall Street Journal, Ford estaría negociando con BYD para utilizar sus conocidas baterías Blade en algunos de sus modelos híbridos. Todo apunta a que se emplearían exclusivamente en vehículos vendidos fuera de Estados Unidos. Esta no es la primera vez que la firma del óvalo llega a un acuerdo con un fabricante de baterías chino, pues también cuenta con una asociación estratégica con CATL.
Jim Farley, CEO de Ford, confirmaba recientemente su intención de ampliar su gama híbrida, así como de ofrecer eléctricos de autonomía extendida (EREV) como paso previo a los eléctricos puros (BEV). Hace escasas semanas, la compañía discontinuó la producción de la F-150 Lightning a pesar de que el año pasado superó en ventas a la Tesla Cybertruck.
La pick-up eléctrica ha tenido una breve carrera comercial de apenas tres años. Aunque la demanda inicial superó todas las expectativas, con el paso del tiempo se fue deshinchando. La próxima generación del modelo tendrá un extensor de autonomía, una tecnología que la empresa considera que encaja mejor en un vehículo de su tamaño. Andrew Frick, presidente de Ford Blue y Ford Model e, señalaba a finales de 2025 que "esto se hizo en respuesta a la realidad del mercado y a las preferencias de los clientes".
Si bien inicialmente Ford se centró en el desarrollo de coches eléctricos grandes y caros, ahora está centrando su atención en modelos más pequeños y asequibles. En 2027 lanzará una nueva plataforma eléctrica de bajo coste, la UEV (Universal EV Platform), sobre la que se articulará una completa gama de turismos y vehículos comerciales destinados en un primer momento al mercado estadounidense.

Ford aspira a igualar la estructura de costes de BYD
El debut de esta nueva arquitectura se producirá de la mano de una camioneta más pequeña que la F-150 Lightning. Este modelo, que podría retomar la histórica denominación Ranchero, tendrá un chasis monocasco; por lo tanto, vendría a ser una suerte de equivalente eléctrico de la pick-up Maverick, que comparte plataforma con el SUV Escape (más conocido en Europa como Kuga). Su precio se situará por debajo de los 30.000 dólares.
Curiosamente, Ford aspira a que la plataforma UEV le permita igualar la estructura de costes de líderes chinos como... ¡BYD! Para lograrlo, utilizará un 20% menos de piezas que un coche convencional; además, para hacer el proceso de fabricación un 15% más rápido, la cadena de montaje será reemplazada por un árbol de ensamblaje (la sección frontal, trasera y central se montarán por separado, uniéndose al final de la línea).

Dada la posición abiertamente hostil de la administración Trump respecto a los vehículos eléctricos, que grupos como Ford o General Motors estén reforzando su oferta híbrida no debería pillarnos por sorpresa; sin embargo, ambas compañías continúan apostando en paralelo por la electrificación. Y es que, independientemente de quién esté en el poder, la mayoría de fabricantes son conscientes de que el futuro de la industria pasa sí o sí por el coche eléctrico a baterías.


