
El Polestar 2 cambia radicalmente: más bajo, más largo y mucho más deportivo
El Polestar 2 se prepara para una transformación profunda en su próxima generación abandonando el concepto a medio camino entre berlina y SUV que no parece que ha terminado de funcionar. La nueva propuesta será más baja, más larga y estrenará nueva plataforma compartida dentro del grupo.

El Polestar 2 está a punto de vivir su mayor transformación desde que llegó al mercado. En 2027 veremos una nueva generación completamente reinventada, y todo apunta a que dejará atrás esa imagen a medio camino entre berlina elevada y SUV para abrazar sin complejos su lado más deportivo.
La nueva etapa del 2 marcará también un punto de inflexión para la marca sueca. Será el primer modelo completamente renovado bajo la dirección del consejero delegado Michael Lohscheller y del nuevo jefe de diseño Philipp Römers. Y aunque desde la marca insisten en que no habrá una revolución radical, sí prometen una evolución profunda.
No es para menos. El actual 2 ha sido un pilar fundamental para Polestar, con más de 180.000 unidades circulando por todo el mundo. Lohscheller lo deja claro: el objetivo principal es mantener a esos clientes, pero mejorando lo que no terminaba de convencer, especialmente en autonomía y tecnología de baterías.
Eso sí, que nadie espere un simple lavado de cara.
Más bajo, más largo y claramente más deportivo

Recreación Polestar 2 2027
Römers, fichado desde el Grupo Volkswagen —donde participó en diseños como el Audi e-tron GT y el Volkswagen Golf Mk7— quiere cambiar de forma notable la postura del coche. El actual 2 tiene cierto aire de berlina sobreelevada, con protecciones plásticas y una estética algo campera que, según todo indica, desaparecerá en el relevo.
El nuevo modelo será más bajo, más largo y visualmente más asentado sobre el asfalto. Actualmente mide algo más de 4,6 metros de largo, y un estiramiento de unos 10 centímetros lo colocaría en la órbita de una berlina media tradicional como el BMW Serie 3.
Ese crecimiento no será solo por estética. Los clientes han pedido más espacio en las plazas traseras, y Polestar ha tomado nota. El nuevo 2 mantendrá lo que funciona, pero solucionará esas pequeñas carencias que algunos usuarios señalaban.
En el frontal veremos una evolución del lenguaje de diseño actual, con protagonismo para las ópticas “dual-blade” y una reinterpretación del llamado puente delantero que ya hemos visto en el Polestar 3, una pieza que canaliza el aire sobre el capó para mejorar la aerodinámica. No habrá parrilla tradicional, reforzando esa identidad eléctrica limpia y minimalista.
La deportividad será una prioridad. De hecho, Römers ha citado como inspiración el radical 2 “Beast” de 2022, una edición especial de 469 CV con suspensión rebajada y un kit de carrocería mucho más agresivo. No significa que el modelo estándar vaya a convertirse en un deportivo extremo, pero sí que veremos una actitud más marcada y emocional.
El interior también cambiará. El puesto de conducción estará más orientado hacia el conductor, con la pantalla ligeramente girada en su dirección. Habrá colores más vivos y un ambiente menos dominado por los tonos grises actuales. Además, la interfaz será más cálida y humana, y recuperará algunos mandos físicos para facilitar el uso diario.
Nueva plataforma compartida y salto en autonomía

Uno de los grandes cambios no se verá a simple vista. El nuevo 2 estrenará una arquitectura de nueva generación desarrollada dentro del grupo Geely, propietario de Polestar y también de marcas como Volvo Cars, Lotus, Lynk & Co o Zeekr.
La estrategia es clara: reducir costes compartiendo componentes, sistemas de propulsión y desarrollo tecnológico entre marcas. Hasta ahora, Polestar utilizaba demasiadas plataformas distintas para el volumen que maneja —60.000 coches vendidos en 2025—, algo difícil de sostener económicamente.
La nueva base técnica será flexible, capaz de adaptarse a distintos tamaños, anchos de vías y distancias entre ejes. Gracias a ello, el futuro 2 y el próximo 7 —un SUV mediano previsto para 2028— podrán compartir estructura.
Además del hardware, el software será clave. Polestar quiere reforzar su capacidad de procesamiento central para ofrecer funciones avanzadas de seguridad, conducción asistida y servicios conectados. La digitalización ya no es un complemento: es el campo de batalla principal.

En cuanto a cifras concretas, todavía no hay datos definitivos. El actual 2 comenzó su vida como tracción delantera y posteriormente pasó a propulsión trasera para mejorar eficiencia. Hoy, la versión estándar ofrece 268 CV y hasta 554 kilómetros de autonomía WLTP, mientras que la variante de doble motor alcanza 416 CV y acelera de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos. El modelo de mayor autonomía declara hasta 657 kilómetros WLTP.
Sin embargo, en condiciones reales esas cifras suelen quedarse algo por debajo, y Polestar es consciente de ello. El objetivo con el nuevo modelo es claro: más autonomía real y mejores tiempos de carga, superando el pico actual de 200 kW en corriente continua y aprovechando la tecnología de Geely, como la que monta Zeekr, que supera los 400 kW.
Como referencia, el inminente Volvo EX60 ya anticipa parte del salto tecnológico que veremos dentro del grupo, con potencias de entre 369 CV y 571 CV y autonomías que alcanzan los 810 kilómetros WLTP. Con más espacio para alojar un pack de baterías mayor, el nuevo 2 debería situarse claramente por encima del modelo saliente.
El lanzamiento está previsto para 2027, y su precio debería colocarse a la altura de la actual generación, que arranca en los 46.990 euros, lo que lo convertiría, si cumple todo lo que promete, en una de las berlinas más interesantes del momento.


