
La contradicción germana: Mercedes traslada producción a Hungría mientras Tesla aumenta su inversión en Alemania
Mercedes-Benz trasladará la producción de la Clase A de Alemania a Hungría, en una decisión motivada por costes y ventajas fiscales. Un golpe industrial y moral para Alemania en un momento donde rivales externos, como Tesla, aumentan su inversión en el país.

Alemania pierde otro pedazo de su industria, y esta vez el protagonista es Mercedes-Benz. El fabricante premium de Stuttgart ha decidido trasladar la producción de la Clase A desde Rastatt, Alemania, hasta Hungría. Para la empresa, la decisión es simplemente una optimización de costes, pero para Alemania es otro golpe a su tejido industrial.
A partir del segundo trimestre de este año, la Clase A se fabricará exclusivamente en Hungría, con planes de mantener la producción allí hasta 2028. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, confirmó el acuerdo y aprovechó la ocasión para lanzar un dardo a Berlín y Bruselas. Según él, mientras Europa sufre por una “política errónea”, Hungría ofrece “estabilidad política y sentido común”.
Kecskemét no es un experimento para Mercedes. En octubre de 2024, la planta celebró la fabricación de su vehículo número dos millones. Tras China, es allí donde Mercedes tiene su mayor capacidad de producción en el mundo. Además de la Clase A, en Kecskemét ya se ensamblan el GLB eléctrico y el CLA.
¿20.000 empleos en riesgo en Alemania?

La política alemana ha reaccionado con nerviosismo, y la oposición ve confirmadas sus peores predicciones. Christian Abel, del partido de extrema derecha AfD, advirtió sobre un posible “masivo drenaje de empleos”: según él, 20.000 trabajadores podrían perder su puesto. Abel culpa a la política verde y al plan de prohibición de motores de combustión por la huida de la industria. Curiosamente, hay empresas que están haciendo el recorrido contrario invirtiendo más en sus plantas alemanas, pero apostando por la movilidad eléctrica.
Mercedes, sin embargo, afirma que en Rastatt solo hay 6.000 empleados, lo que hace que la cifra de Abel sea exagerada, aunque refleja un problema mayor: en 2023, Alemania perdió 120.000 empleos industriales en total. La salida de la Clase A confirma una tendencia preocupante para el país.
No solo Mercedes se mueve hacia Hungría
Mercedes no está sola en su mudanza. Rheinmetall, el gigante de defensa y tecnología, también ha apostado por el sudeste europeo. En diciembre inauguró una nueva planta en Szeged para producir componentes de coches eléctricos, tecnología de hidrógeno y electrónica militar. Hungría subvencionó el proyecto con unos 33 millones de euros.
Desde un punto de vista económico, la decisión de Mercedes tiene lógica: costes laborales más bajos, energía más barata y mejores incentivos fiscales. Pero es otro revés para la industria alemana, que ve cómo se pierde producción estratégica frente a países que se muestran más flexibles y atractivos para las inversiones. Aun así, los inversores mantienen la confianza en la acción de Mercedes-Benz.
Mientras tanto Tesla aumenta su inversión en Alemania

Tesla va en la dirección contraria, desconcertando a unos alemanes que le están dando la espalda en lo comercial, pero ven como los de Elon Musk amplían su inversión en la fábrica de Berlín.
Tesla planea iniciar la producción de baterías en su planta de Grünheide a partir de 2027, un movimiento que no solo tiene implicaciones industriales, sino también políticas. La decisión responde en parte a las políticas proteccionistas impulsadas por Donald Trump en Estados Unidos, que hacen menos atractiva la producción de componentes clave para abastecer al mercado europeo. La planta alemana, actualmente dedicada al Tesla Model Y, podría alcanzar hasta 8 GWh anuales, suficientes para unos 130.000 coches eléctricos al año, cerrando así parte de la cadena de valor en Europa y reduciendo la dependencia de las celdas importadas desde Estados Unidos.
Aunque la rentabilidad sigue siendo un desafío frente a fabricantes chinos y estadounidenses en nuestro mercado, Tesla refuerza su apuesta por el continente, enviando un mensaje claro: Europa se consolida como refugio industrial frente a un Estados Unidos cada vez más imprevisible, y la localización de la producción podría incluso ayudar a mejorar la percepción de la marca y su adaptación al mercado alemán y europeo, donde el pasado año sus ventas cayeron nada menos que un 28% respecto al anterior.


