
¿Prohibición en 2035? para 2030, muchas ciudades no tendrán dónde repostar diésel
El diésel sigue perdiendo protagonismo en Europa a un ritmo acelerado. La caída de ventas y las restricciones ambientales están provocando que muchas gasolineras se planteen dejar de ofrecer este combustible mucho antes de lo que pensamos. Y luego le tocará el turno a la gasolina.

Mientras que Europa ponía el grito en el cielo con la prohibición de ventas de nuevos coches con motor de combustión en 2035, la tecnología y la realidad estaban en otro plano temporal. Y es que el diésel sigue perdiendo terreno a un ritmo que ya empieza a tener consecuencias muy visibles. Según un informe del laboratorio de ideas New AutoMotive, muchas gasolineras de Reino Unidos, y de Europa, dejarán de vender diésel antes de 2030 simplemente porque ya no compensa mantenerlo en los surtidores. La demanda cae, el parque envejece y los coches eléctricos van ocupando su lugar poco a poco, pero de forma constante.
La estimación calcula que hasta 8.400 estaciones de servicio en todo el Reino Unido habrán dejado de vender diésel en 2035, una cifra nada menor si tenemos en cuenta la tradición de este combustible en el país. El motivo es claro: cada vez hay menos coches diésel circulando y cada vez se venden menos nuevos y tener diésel almacenado no es rentable.
Para ponerlo en contexto, en 2025 solo se matricularon 103.906 turismos diésel nuevos en Reino Unido, lo que equivale aproximadamente a uno de cada veinte coches vendidos ese año. Nada que ver con lo que ocurría hace apenas una década. En 2015 entraron en circulación 1.280.000 coches diésel, casi la mitad del total de matriculaciones, con una cuota cercana al 49%. La caída, en apenas diez años, ha sido brutal, y no para de acelerarse.
El diésel entra en su punto de no retorno

El informe apunta a que 2030 será el año del punto de inflexión. A partir de ese momento, mantener depósitos de diésel dejará de ser rentable para muchos operadores. El combustible no se vende lo suficientemente rápido, se degrada con el tiempo y ocupa espacio que podría dedicarse a otros servicios más rentables, como la recarga de coches eléctricos o tiendas de mayor tamaño.
Los datos del parque móvil confirman la tendencia. Según las cifras de 2024, solo el 32% de los vehículos que circulan por las carreteras británicas son diésel, unos 11.600.000 coches. La gasolina domina con claridad, con 21.000.000 de unidades, mientras que los coches eléctricos ya representan el 3,7%, es decir, 1.330.000 vehículos. Los híbridos, tanto convencionales como enchufables, completan el panorama con alrededor del 6%.
En España las matriculaciones de coches diésel también están cayendo con fuerza. Las ventas de turismos diésel se han reducido el año pasado cerca de un 35% respecto al año anterior, dejando al diésel con una participación muy baja del mercado, alrededor del 5% de todas las matriculaciones en 2025.

Las previsiones son aún más contundentes. New AutoMotive estima que en 2035 solo quedarán unos 250.000 coches diésel en uso en todo Reino Unido, y señala a Londres como la primera gran ciudad británica que podría quedarse sin un solo coche diésel circulando.
Desde el sector reconocen que el cambio ya está en marcha. Algunas estaciones de servicio han comenzado a instalar puntos de recarga para coches eléctricos, anticipándose a un parque cada vez más enchufable. La Asociación de Minoristas de Combustible llegó a admitir que solo el 57% de sus asociados cree que la venta de combustible seguirá siendo el núcleo de su negocio dentro de diez años.
Además, hay un problema práctico poco conocido: el diésel no se conserva bien. Si pasa demasiado tiempo almacenado sin rotación suficiente, se degrada. Eso hace que, a medida que baja la demanda, mantenerlo en los tanques sea cada vez menos atractivo y más caro. Para muchos conductores, la consecuencia será clara: si repostar diésel se convierte en una molestia, el salto al coche eléctrico resulta la opción más sencilla.
Queda por ver el impacto en sectores fuertemente ligados al diésel, como camiones y furgonetas de reparto, que tendrán que enfrentarse a una realidad donde, aunque no quieran, tendrán que evolucionar simplemente por que no tendrán acceso sencillo y económico al combustible. Es cuestión de tiempo, y no de mucho como vemos.


