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¿Qué hacemos con 100 GWh de baterías de coches eléctricos usadas?

Las baterías son el componente más caro de un coche eléctrico. Cuando llegan al final de su vida útil, las baterías de un coche eléctrico pueden llegar a retener el 70-80% de su capacidad inicial. Sin embargo, a día de hoy, el reciclaje de baterías de coches eléctricos tiene un alto coste y requiere energía extra. Esta es la razón por la cual cada vez más empresas están explorando cómo extraer valor al reutilizar aquellas baterías de coches retiradas pero capaces de dar energía en aplicaciones menos exigentes, como el almacenamiento de energía estacionaria.

Marcas como Nissan, Renault, BMW y BYD han lanzado varios proyectos e iniciativas comerciales para dar una segunda vida a estas baterías usadas. En un informe de «IDTechEx Research: Second-life Electric Vehicle Batteries 2019-2029», se expone un pronóstico sobre la capacidad total disponible de las baterías de segunda mano durante los próximos diez años, a lo que se agrega un análisis de las posibles aplicaciones y, en general, la cadena de valor de las baterías de segunda vida.

Para el año 2029, las baterías de vehículos eléctricos de segunda vida podrían proporcionar más de 100 GWh de capacidad al año. Esas baterías retiradas contarán con cierta degradación de su capacidad, algo esperado, pero se conservarán en muy buen estado. Por lo tanto, la clave es hacer coincidir las baterías «correctas» con las aplicaciones «correctas». En dicho informe, se analizan los mercados potenciales para baterías de segunda vida en aplicaciones de almacenamiento de energía estacionarias y móviles.

Las autoridades locales también juegan un papel importante, por ejemplo, China Tower es el mayor comprador de baterías de segunda vida para utilizarlas como energía de respaldo para sus 2 millones de torres de telecomunicaciones a lo largo de toda China. Además, el gobierno está redactando un reglamento sobre coches eléctricos de ‘baja velocidad y poca autonomía’. Las baterías de segunda vida podrían convertirse en la opción ideal para este tipo de vehículos que, en su mayoría, usan baterías de plomo-ácido.

En este punto, conviene tener en cuenta que esto requeriría de una planificación exhaustiva de desmontaje, almacenaje, transporte e instalación. Teniendo en cuenta el volumen que puede llegar a tener el mercado chino en lo que a coches eléctricos se refiere. Según el informe, alcanzará las 3 millones de unidades para 2020. Otro elemento a considerar es la adaptación de baterías de distintas marcas y tamaños, esto tendrá implicaciones a la hora de acondicionar estos coches compactos que tienen en mente la autoridades chinas.

Pero hay múltiples aplicaciones para las baterías de segunda vida, por ejemplo, ofreciéndolas como ‘corazón’ de soluciones de energía adicional para el hogar, como Nissan con su xStorage que, combinado con paneles solares, representa una gran alternativa para aportar energía limpia a particulares. También está la opción industrial/comercial, siguiendo quizá el modelo de Tesla y sus Powerpack. Estas dos vertientes pueden ser tanto para entornos urbanos como para contextos alejados de la urbe o contextos menos favorecidos.

La alternativa estática luce clara, pero si pensamos en soluciones en movimiento, un buen referente pueden ser NIO y su servicio NIO Power Mobile, es decir, una red de recarga de coches eléctricos a partir de vehículos equipados con paquetes de baterías reutilizadas y cargadores rápidos. Una solución ideal para propietarios que tengan que aparcar en la calle y que no tengan acceso a puntos de recarga fijos. Son solo ideas que surgen a partir de una realidad y que pueden satisfacer múltiples necesidades de energía en un futuro cercano.

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Vía | ElectricVehiclesResearch

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