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Qué es el hidrógeno blanco o dorado y en qué se diferencia del verde, ¿cuál es mejor?

Comparamos el hidrógeno de moda, el verde o renovable, con el que promete desbancarlo, el blanco o dorado. Te contamos qué son cada uno y en qué se diferencian, así como sus ventajas.

El hidrógeno verde acapara titulares e información de actualidad del mismo modo que genera opiniones contradictorias en relación a su viabilidad como vector energético de utilidad en el marco de la descarbonización.

Y es que, si bien cuenta con gran potencial, también es cierto que la tecnología actual limita su uso por el elevado coste de producción y la dificultad de transporte que plantea.

Sin embargo, en los últimos tiempos ha surgido otro tipo de hidrógeno, el blanco o dorado, que promete cambiar el panorama energético y convertirse en la verdadera llave de la transición hacia una sociedad descarbonizada y sostenible. Vamos a ver qué son cada uno de ellos.

El hidrógeno como vector energético

El hidrógeno es un elemento químico ampliamente reconocido como una de las soluciones potenciales en la búsqueda de fuentes de energía más limpias y sostenibles.

Se caracteriza por ser el elemento más ligero en la tabla periódica, con un solo protón y un electrón en su estructura. Sin embargo, su verdadero potencial radica en su capacidad para ser utilizado como una fuente de energía versátil y respetuosa con el medio ambiente.

En ese contexto, su capacidad para almacenar y liberar energía de manera eficiente lo hace atractivo para diversas aplicaciones, incluyendo el transporte, la industria y la generación de energía eléctrica.

El hidrógeno verde es una gran apuesta de países como España, pero es caro y difícil de transportar.

Actualmente, el hidrógeno puede ser empleado como combustible en vehículos, incluyendo automóviles, camiones y trenes, con la ventaja de emitir únicamente agua como subproducto de su combustión.

En la industria, es un elemento fundamental en la producción de amoníaco, un componente clave en la fabricación de fertilizantes, y se usa en procesos industriales como la refinación de petróleo y la producción de acero.

Además, el hidrógeno puede ser utilizado para almacenar energía de fuentes intermitentes, como la solar o eólica, y liberarla cuando sea necesario, contribuyendo a estabilizar la red eléctrica.

Cómo se produce el hidrógeno

El hidrógeno se produce principalmente a través de tres métodos:

  1. Electrólisis del agua: este proceso utiliza electricidad para separar el hidrógeno y el oxígeno en el agua, generando hidrógeno limpio cuando se utiliza electricidad de fuentes renovables.
  2. Reformado de gas natural: en esta técnica, el gas natural se descompone para producir hidrógeno, pero puede generar emisiones de dióxido de carbono (CO2).
  3. Hidrólisis termoquímica: este enfoque implica el uso de calor y productos químicos para obtener hidrógeno a partir de materias primas como la biomasa.

Qué tipos de hidrógeno hay

Existen diferentes tipos de hidrógeno, aunque el más conocido es el verde o renovable. Los principales son los siguientes:

Hidrógeno verde

El hidrógeno verde es aquel que se produce mediante un proceso de electrólisis del agua, utilizando electricidad de fuentes renovables, como la solar o eólica. En este proceso, el agua se descompone en hidrógeno y oxígeno, sin generar emisiones de carbono.

A consecuencia de dicho proceso, el hidrógeno verde es considerado el tipo más limpio de hidrógeno, ya que su producción es completamente libre de emisiones de carbono. Por lo tanto, es considerado una opción atractiva en la lucha contra el cambio climático.

El hidrógeno verde se utiliza en una variedad de aplicaciones, incluyendo el transporte y la industria, donde se requiere un combustible limpio y sostenible.

Hidrógeno azul

El hidrógeno azul se produce a partir del gas natural a través de un proceso de reformado con captura y almacenamiento de carbono. En este proceso, se captura el dióxido de carbono resultante y se almacena para evitar su liberación a la atmósfera.

Aunque no es tan limpio como el hidrógeno verde, el hidrógeno azul reduce significativamente las emisiones de carbono. Es una opción intermedia en términos de sostenibilidad, ya que se capturan hasta el 95 % de las emisiones de CO2 generadas durante el proceso.

El hidrógeno azul se utiliza en aplicaciones similares al hidrógeno verde, como el transporte y la industria, donde se requiere una alternativa más limpia al gas natural convencional.

Hidrógeno gris

El hidrógeno gris, al igual que el azul, se produce a partir del gas natural a través del reformado sin captura de carbono. La diferencia es que en este proceso se emiten grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, ya que este no se captura.

Por tanto, es la forma menos sostenible de hidrógeno, ya que contribuye significativamente al aumento de las emisiones de CO2. Se considera menos deseable en la transición hacia una economía baja en carbono.

Históricamente, el hidrógeno gris se ha utilizado en aplicaciones industriales, pero su uso está disminuyendo debido a preocupaciones ambientales. De todos modos, sigue siendo el utilizado en un 99 % de las ocasiones en España.

Hidrógeno amarillo, rosa y turquesa

Otros tipos de hidrógeno menos relevantes son el amarillo, rosa y turquesa.

El hidrógeno amarillo es aquel que se genera a partir de electricidad procedente de la red, utilizando agua como materia prima a través del proceso de electrólisis.

El hidrógeno rosa sigue el mismo proceso que el amarillo, pero en este caso la electricidad procede de la energía nuclear.

El hidrógeno turquesa es producido a partir de la pirólisis de metano, generando carbono sólido.

La industria del automóvil no ve clara la apuesta por el hidrógeno.

Qué es el hidrógeno blanco

Cada vez es más popular el hidrógeno blanco o dorado, ya que en los últimos tiempos han ido apareciendo yacimientos naturales a lo largo y ancho del planeta.

Y es que el hidrógeno blanco, también llamado dorado, es el hidrógeno natural o nativo. Por tanto, no es producto de ningún tipo de transformación o proceso químico, sino que se encuentra de forma natural en el subsuelo.

Su principal ventaja es evidente: no produce emisiones contaminantes porque no necesita proceso alguno para crearse. Además, tampoco requiere energía, sea renovable o no, por la misma razón.

Esto también hace que sea mucho más barato que el verde, que es el más caro de todos, además de mucho más eficiente.

Sin embargo, el hidrógeno blanco también tiene inconvenientes en este momento, principalmente uno. Aún no existe una infraestructura ni tecnología desarrollada que permita la fácil extracción del hidrógeno blanco del subsuelo, por lo que el uso de este tipo de hidrógeno es aún testimonial.

Además, el hidrógeno es un elemento químico muy reactivo y altamente volátil, por lo que aunque es el más abundante en la atmósfera, no existe en su forma pura y siempre se asocia con otros elementos, como el oxígeno.

Entonces, ¿por qué existe el hidrógeno blanco? Esto sólo es posible en entornos aislados en los que no hay presencia de oxígeno y, por tanto, el hidrógeno permanece en su forma pura. Sin embargo, esto también plantea cierta complejidad de extracción y almacenamiento.

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