
Carrefour prohíbe aparcar coches eléctricos en 40 supermercados: este es el motivo
Carrefour ha comenzado a aplicar una medida poco habitual en algunos de sus supermercados; la compañía ha restringido el acceso de los coches eléctricos a determinadas zonas de aparcamiento; por ahora, la decisión afecta únicamente a varios establecimientos de Bélgica pero ya ha levantado mucha polémica por las explicaciones.

Carrefour ha tomado una decisión poco habitual: prohibir el estacionamiento de coches eléctricos en los parking elevados de algunos de sus supermercados. La medida afecta desde principios de agosto a alrededor de 40 establecimientos y responde, según la compañía, a una combinación de factores relacionados con el peso de estos vehículos y las dificultades que podría plantear actuar ante un incendio en una zona elevada.
El motivo principal está en la capacidad estructural de algunos de estos aparcamientos, construidos hace varias décadas. Según explicó Damien Bytebier, portavoz de Carrefour Bélgica, los coches eléctricos pueden ser alrededor de un 30% más pesados que los modelos con motor de combustión, principalmente por el peso de sus baterías. En determinadas estructuras antiguas, la compañía considera que esa diferencia puede ser suficiente para desaconsejar su utilización.
Por ahora, la prohibición se limita a una cuarentena de supermercados de Carrefour en Bélgica. Los clientes que acudan con un coche eléctrico deben utilizar las plazas situadas a nivel del suelo, mientras que las cubiertas quedan reservadas para el resto de vehículos. La empresa no tiene previsto realizar de momento obras para reforzar estas estructuras, aunque tampoco descarta adaptar sus instalaciones en el futuro.
El incendio también preocupa a Carrefour

El peso no es el único argumento utilizado por Carrefour Bélgica. La compañía también señala las dificultades que puede tener un equipo de emergencias para actuar sobre la cubierta de un edificio si se produce un incendio en un coche eléctrico. El acceso de los vehículos de bomberos es más complicado que en un aparcamiento situado directamente sobre el terreno y, además, un incendio de una batería puede requerir procedimientos específicos para controlar el incidente.
La medida ha generado cierta sorpresa porque no se trata de una prohibición general para todos los supermercados de Carrefour, sino de una decisión vinculada a determinadas estructuras. De hecho, el propio portavoz de Carrefour Bélgica ha dejado abierta la posibilidad de que la situación cambie en el futuro. La idea, en definitiva, es adaptar las instalaciones a una realidad que está cambiando rápidamente: los coches eléctricos son cada vez más numerosos y también pueden ser considerablemente más pesados que los vehículos que sustituyen.
La situación es diferente en Francia. Carrefour France ha asegurado que no contempla aplicar una prohibición similar, ya que los pocos aparcamientos elevados de sus establecimientos cuentan con estructuras dimensionadas para soportar las cargas adicionales que pueden generar los coches eléctricos.

Por tanto, no parece que esta medida vaya a trasladarse de momento a otros mercados, al menos no por una cuestión relacionada con los coches eléctricos en general. El problema en Bélgica está vinculado a unas instalaciones concretas y a unas estructuras que tienen varias décadas de antigüedad.
Además, la situación resulta especialmente llamativa en Francia porque Carrefour está desarrollando precisamente una infraestructura de recarga para coches eléctricos. La compañía cuenta allí con más de 550 estaciones de recarga, con potencias que van desde 22 hasta 300 kW. Es decir, mientras en Bélgica algunos de sus supermercados están restringiendo el acceso de los coches eléctricos a determinadas zonas, en Francia la estrategia pasa por facilitar su utilización y ampliar los servicios de recarga.
La decisión de Carrefour Bélgica vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que hasta ahora había recibido menos atención: el aumento del peso de los coches eléctricos también puede obligar a revisar determinadas infraestructuras existentes. No significa que los aparcamientos elevados sean incompatibles con estos vehículos, pero sí que las estructuras más antiguas pueden necesitar una evaluación específica a medida que cambia el tipo de coches que utilizan sus instalaciones. Algo que tendría que haber pasado con la explosión de la demanda de SUV, de media mucho más pesados que las berlinas, pero que por alguna razón no ha sucedido.
Opinión
La cuestión es si ese aumento de peso implica necesariamente un problema para un aparcamiento. Un análisis técnico realizado por la consultora Wells señalaba que los requisitos estructurales habituales de los aparcamientos están dimensionados con márgenes suficientes y concluye que, incluso colocando los coches eléctricos más pesados en todas las plazas, las cargas seguirían dentro de los niveles de diseño; el verdadero riesgo aparecería en estructuras antiguas con deficiencias previas, deterioro o incumplimiento de las especificaciones originales.
Además, un análisis publicado en Structure Magazine hace un par de años confirmaba que los coches eléctricos son, de media, más pesados, pero también recuerda que muchos SUV de combustión superan en peso a numerosos modelos eléctricos. Por tanto, el argumento de Carrefour tiene una base real, pero generalizar que los coches eléctricos son demasiado pesados para las cubiertas resulta excesivo: lo determinante debería ser la capacidad estructural concreta de cada aparcamiento y no simplemente que el coche tenga propulsión eléctrica.


