La mayor gigabatería España toma forma en Galicia con 1.800 MW y 1.500 millones de inversión

Galicia se prepara para acoger una de las mayores infraestructuras de almacenamiento energético del país; la energética Iberdrola impulsa un ambicioso proyecto que busca aprovechar al máximo las renovables; una iniciativa clave para el futuro del sistema eléctrico español.

La mayor gigabatería España toma forma en Galicia con 1.800 MW y 1.500 millones de inversión
Uno de los embalses que formarán parte del sistema de bombeo Conso II. | Iberdrola

Publicado: 08/04/2026 07:36

6 min. lectura

Cuando se levantó el embalse de Conso allá por 1975, ya había voces que pedían ir un paso más allá. No se trataba solo de producir electricidad, sino de guardar energía para cuando hiciera falta, algo que hoy encaja perfectamente con el auge de las renovables. En aquel momento no existía el problema actual de los excedentes solares o eólicos, pero sí la necesidad de estabilizar la red ante cambios bruscos de consumo o paradas inesperadas de centrales.

Medio siglo después, esa idea cobra más sentido que nunca. Galicia se prepara para acoger una de las mayores gigabatería España en formato hidroeléctrico, un proyecto que encaja como anillo al dedo en el nuevo escenario energético dominado por las renovables. Iberdrola ha movido ficha y ya ha presentado el documento inicial para poner en marcha Conso II, una central de bombeo que promete marcar un antes y un después.

El plan no es precisamente pequeño. Hablamos de una instalación de 1.800 MW de potencia, repartidos en seis megaturbinas, con una inversión que alcanza los 1.500 millones de euros. La producción anual rondará los 4.000 GWh, lo que equivale aproximadamente al 30% del consumo eléctrico de toda Galicia. Una auténtica barbaridad que da una idea del papel que puede jugar este proyecto dentro del sistema energético.

Una gigabatería clave para el futuro de las renovables en España

La mayor gigabatería España toma forma en Galicia con 4 GMW y 1.500 millones de inversión

El concepto detrás de Conso II es sencillo, pero tremendamente eficaz. En momentos de exceso de generación renovable, por ejemplo en días con mucho sol o viento, la instalación utilizará esa electricidad sobrante para bombear agua desde un embalse inferior a uno superior. Cuando la demanda suba, ese agua se libera para generar electricidad de nuevo. Es, en la práctica, una batería gigante basada en agua, con una capacidad que ningún sistema convencional puede igualar hoy en día.

Este movimiento responde a una necesidad cada vez más evidente. Las renovables crecen a gran velocidad, pero su carácter intermitente obliga a contar con sistemas de almacenamiento potentes. Aquí es donde entran en juego proyectos como este, capaces de equilibrar la red y evitar desperdiciar energía limpia.

Eso sí, Iberdrola mantiene cierta prudencia. La compañía no tomará la decisión definitiva hasta tener garantizadas dos cuestiones clave: una concesión hidroeléctrica suficientemente amplia y un marco claro de pagos por capacidad que haga viable la inversión. No es un proyecto cualquiera, y el contexto regulatorio será determinante para que salga adelante.

A pesar de ello, el mensaje de la eléctrica es claro. En su propia comunicación habla de crear “la gran despensa de energía limpia de la Península Ibérica”, con capacidad para abastecer a millones de hogares y sacar partido a la producción renovable en horas de baja demanda. Incluso llegó a señalar 2025 como posible punto de partida para las obras, aunque todo dependerá de los permisos.

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El proyecto no nace de cero. Ya en 2019 se presentó una primera versión con 900 MW, que ahora prácticamente duplica su potencia. El sistema se apoyará en los embalses de Cenza y Bao, separados por un desnivel de 689 metros, una característica clave para maximizar la eficiencia del bombeo.

Uno de los aspectos más interesantes es que se aprovecharán infraestructuras ya existentes, lo que reduce el impacto ambiental. Las conexiones entre embalses se realizarán mediante galerías subterráneas, una solución pensada para minimizar la intervención en el entorno, especialmente en una zona sensible como la Red Natura 2000.

Aun así, no estamos ante un proyecto sencillo. La complejidad técnica es elevada, y buena prueba de ello son los estudios geológicos realizados en los últimos años. Entre 2021 y 2022 se llevaron a cabo sondeos adicionales para analizar posibles problemas derivados de fallas y zonas de debilidad en el terreno.

Los informes concluyen que la infraestructura es técnicamente viable, pero recomiendan seguir profundizando en los estudios para reducir riesgos. De hecho, se plantea la construcción de una galería específica de investigación para analizar el comportamiento del subsuelo en detalle antes de iniciar las obras principales.

Todo esto refleja hasta qué punto estamos ante una infraestructura estratégica. No solo por su tamaño, sino por su papel en la transición energética. España necesita soluciones de almacenamiento a gran escala si quiere seguir aumentando la cuota de renovables sin comprometer la estabilidad del sistema.

En este contexto, proyectos como Conso II dejan de ser una opción para convertirse en una necesidad. La combinación de energía hidroeléctrica reversible y renovables puede ser una de las claves para lograr un sistema energético más limpio, flexible y fiable.

Si finalmente sale adelante, esta gigabatería España no solo reforzará el papel de Galicia como referente energético, sino que también marcará el camino para futuros desarrollos similares en todo el país. Y es que, en la nueva era eléctrica, almacenar energía será tan importante como generarla.

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