
El salto de Vietnam en el coche eléctrico: cuando el líder no es el que más vende, sino el que más cambia
Siempre que se habla de coche eléctrico en Asia, el relato suele ser el mismo: China domina la producción, controla las baterías y marca el ritmo global del sector.

En volumen total sigue siendo cierto. Pero si cambiamos la perspectiva, y en vez de mirar cuántos coches se venden miramos qué porcentaje del mercado ya es eléctrico, el mapa cambia bastante.
Vietnam ha dado un salto inesperado. Y no es en volumen, sino en transformación.
Vietnam lidera Asia en penetración eléctrica
Según datos de Inovev, la cuota de mercado de coches eléctricos en ventas nuevas deja una fotografía bastante reveladora: Vietnam (32,3%), China (28,1%) y Tailandia (19,3%)
China sigue siendo el gigante absoluto en número de unidades vendidas. Pero Vietnam ya es el país asiático donde el coche eléctrico pesa más dentro del mercado total. Y eso cambia el relato. Porque aquí la clave no es el volumen, sino la velocidad de transformación.
El mercado está extremadamente concentrado, con una estructura muy distinta a la china: VinFast como actor dominante, presencia secundaria de Hyundai, entrada todavía limitada de marcas globales como Toyota o BYD.
Esto no es un ecosistema competitivo al estilo chino. Es un modelo más dirigido, donde el impulso industrial nacional juega un papel central. La clave del sistema vietnamita es que la velocidad de adopción no depende tanto de la competencia interna, sino de la capacidad de escalar de un único fabricante.
Eso permite decisiones rápidas, despliegues coordinados y una narrativa industrial muy clara, pero también reduce la diversidad tecnológica y la presión competitiva típica de otros mercados.

Por qué Vietnam está adoptando el eléctrico tan rápido
A diferencia de lo que ocurre en Europa o China, el crecimiento del coche eléctrico en Vietnam no responde tanto a una narrativa ideológica. Es mucho más práctico.
Según análisis de KPMG, hay tres razones clave: menor coste de mantenimiento frente al coche térmico, coste de uso diario mucho más bajo y el uso urbano intensivo donde la autonomía no es una barrera crítica.
En otras palabras: no es solo transición energética, es eficiencia económica. Y ese tipo de adopción suele ser más rápida… y más difícil de revertir.
El verdadero freno: la infraestructura

Como en casi todos los mercados emergentes, el problema no está en la demanda. Está en el soporte.
Vietnam necesita aún más puntos de recarga pública, una red eléctrica más robusta, estándares tecnológicos más claros. Sin esto, el crecimiento puede ser rápido, pero no necesariamente estable.
El éxito de Vietnam también tiene una sombra clara. El mercado depende en gran medida de un solo actor: VinFast.
Eso tiene ventajas evidentes: velocidad de despliegue, coordinación industrial y estrategia nacional clara. Pero también debilidades importantes: baja competencia interna, dependencia excesiva de un fabricante, vulnerabilidad ante la entrada de gigantes globales. Porque cuando entren con fuerza actores como BYD o Toyota, el equilibrio puede cambiar rápidamente.
En resumen, aunque Vietnam no lidere el coche eléctrico en términos globales y China siga siendo el centro industrial del sector, Vietnam sí está liderando otra métrica más silenciosa y quizá más relevante a largo plazo: la rapidez con la que su mercado se transforma. Y eso deja una idea incómoda para la industria: no siempre gana quien más produce… sino quien cambia más rápido su propio sistema. Porque en el coche eléctrico, a veces el verdadero liderazgo no está en el mapa global, sino en la velocidad con la que se electrifica una calle entera.


