Así está la batería de un Tesla Model Y después de 180.000 km usando la carga rápida de forma intensiva

Un Tesla Model Y usado como taxi ha recorrido 180.000 km manteniendo una excelente salud de batería. Lo más interesante de todo es que su propietario ha usado de forma intensiva la carga rápida, lo que desmonta uno de los mitos más extendidos en el sector.

Así está la batería de un Tesla Model Y después de 180.000 km usando la carga rápida de forma intensiva
Tesla Model Y taxi

Publicado: 20/04/2026 09:02

6 min. lectura

No hay nada como los datos reales de los usuarios para desmontar viejos mantras, como que la carga rápida afecta a la vida útil de la batería. En este caso el protagonista es un Tesla Model Y que ha trabajado como taxi en Reino Unido, con un uso intensivo y lejos de las condiciones ideales, que ha demostrado que las baterías pueden aguantar mucho mejor de lo que muchos esperan.

Un Tesla Model Y con 180.000 km que desafía los mitos sobre la degradación

Así está la batería de un Tesla Model Y después de 180.000 km usando la carga rápida de forma intensiva

El protagonista es un Tesla Model Y que ha recorrido nada menos que 180.000 kilómetros desempeñando labores de taxi, es decir, con un uso diario exigente, múltiples ciclos de carga y un ritmo que dista mucho del de un usuario particular. A pesar de este escenario, la batería mantiene un 92% de salud, una cifra que sorprende incluso dentro del sector.

Lo más llamativo del caso no es solo el kilometraje, sino el tipo de uso. Este Model Y ha dependido casi por completo de la carga rápida en corriente continua, algo que tradicionalmente se ha señalado como un factor que acelera la degradación. Sin embargo, los datos cuentan otra historia. Apenas 36 kWh se han cargado en casa mediante corriente alterna, mientras que la gran mayoría de la energía, unos 32.684 kWh, provienen de carga rápida y de la frenada regenerativa.

Este escenario desmonta uno de los grandes temores asociados a los coches eléctricos: que abusar de la carga rápida reduce drásticamente la vida útil de la batería. En este caso, ocurre justo lo contrario. A pesar de ese uso intensivo de cargadores rápidos, la degradación ha sido mínima.

La clave está en la batería

Así está la batería de un Tesla Model Y después de 180.000 km usando la carga rápida de forma intensiva

Para entender este resultado hay que fijarse en el tipo de batería. Este Tesla Model Y equipa una batería LFP que destaca por su durabilidad y resistencia al paso del tiempo. Este tipo de batería permite cargar habitualmente al 100% sin que ello tenga un impacto significativo en su degradación, algo que supone una ventaja clara en usos intensivos como el de un taxi.

Si lo comparamos con otro caso real analizado por los técnicos del canal, las diferencias son evidentes. Un Tesla Model 3 Performance del año 2019, que monta un pack NCM, con un kilometraje similar y un uso más conservador —cargando principalmente en casa— presenta una salud de batería del 79%. Es decir, bastante peor que el Model Y a pesar de haber sido tratado, en teoría, con más cuidado.

Aquí entra en juego la química de la batería. Mientras que el Model Y apuesta por una configuración optimizada para alargar la vida útil con sus celdas LFP, el Model 3 Performance prioriza una mayor densidad energética, lo que se traduce en más prestaciones, pero también en una degradación más rápida con el paso del tiempo. Por eso, en este tipo de modelos se recomienda limitar la carga diaria al 80%, algo que no es necesario en el Model Y protagonista de este caso.

En la práctica, esto significa que no todas las baterías se comportan igual, y que el uso real puede arrojar resultados muy distintos a los que muchos imaginan. Este ejemplo demuestra que un coche eléctrico puede soportar ritmos de trabajo muy exigentes sin que su batería sufra un deterioro significativo, siempre que la tecnología esté bien planteada.

Además, pone en evidencia que la carga rápida no es el enemigo que muchos creen. En condiciones reales, y con una gestión adecuada, puede formar parte del día a día sin comprometer la vida útil del vehículo. Un mensaje especialmente relevante para quienes dependen del coche para trabajar o recorren grandes distancias con frecuencia.

En definitiva, este Tesla Model Y no solo ha demostrado ser resistente, sino que también aporta una dosis de realidad frente a los mitos que todavía rodean a los coches eléctricos. La evolución de las baterías sigue avanzando, y casos como este ayudan a entender que el futuro de la movilidad eléctrica es más sólido de lo que muchos piensan.

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