Nadie apostaba por esta carrera de Citroën Ami y terminó reuniendo a más de un millón de espectadores

La idea sobre el papel parecía dirigida al fracaso, las burlas y la sorna hacia el coche eléctrico. Enfrentar a un grupo de Citroen AMI en una competición en circuito. Una broma que finalmente se ha convertido en un fenómeno de masas reuniendo a más de 1 millón de espectadores.

Nadie apostaba por esta carrera de Citroën Ami y terminó reuniendo a más de un millón de espectadores

Publicado: 04/06/2026 09:00

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Lo que comenzó como una broma entre algunos de los creadores de contenido más populares de Francia ha terminado convirtiéndose en uno de los eventos relacionados con la movilidad eléctrica más comentados de los últimos días. Una peculiar competición protagonizada por nueve Citroën Ami logró reunir a más de un millón de espectadores en directo, demostrando que las propuestas más sencillas a veces pueden generar un enorme interés.

La iniciativa fue organizada por Sylvain Lyve, conocido por su participación en el popular canal de YouTube Vilebrequin. El reto consistía en enfrentar a nueve unidades del pequeño coche eléctrico francés en una prueba tan simple como inusual: recorrer la mayor distancia posible durante 30 minutos en un velódromo de 450 metros.

Nueve Citroën Ami, un velódromo y más de un millón de espectadores

El evento, bautizado con el extravagante nombre de "L’Ami Challenge Original Ultra Racing Sport Event", apostó desde el primer momento por el humor. Los comentaristas describían el circuito como un sofisticado complejo de competición con "una recta que va recta" y "una curva que gira". Tras varios minutos de análisis llegaron incluso a la conclusión de que el trazado era "casi un círculo, pero no exactamente".

La competición fue anunciada apenas tres días antes de su celebración, algo que no impidió que la retransmisión superase el millón de visualizaciones. Buena parte del atractivo residía en los propios participantes, entre los que se encontraban algunas de las mayores figuras francesas de YouTube y Twitch.

Las estrategias fueron tan variadas como sorprendentes. Mientras algunos intentaron abrir hueco desde las primeras vueltas, otros optaron por administrar la energía disponible para lanzar un ataque final en los últimos minutos. Incluso hubo participantes que aprovecharon el rebufo de sus rivales para reducir el consumo energético y ganar algunos kilómetros de autonomía.

La situación resultaba todavía más llamativa al conocer que dos de los competidores ni siquiera disponían de permiso de conducción. Uno de ellos reconoció abiertamente que toda su táctica se basaba en la experiencia acumulada jugando a Mario Kart.

Una prueba real para el pequeño coche eléctrico francés

Más allá de las bromas, el desafío acabó convirtiéndose en una interesante demostración de resistencia para el Citroën Ami. Durante toda la prueba, los vehículos circularon prácticamente al máximo de sus posibilidades, sometiendo sus sistemas eléctricos a una exigencia poco habitual.

Aunque varias unidades mostraron avisos de batería baja y algunas llegaron a entrar en el conocido modo de protección que limita las prestaciones para ahorrar energía, todas lograron completar el reto sin quedarse inmovilizadas. Un resultado que pocos esperaban antes de la salida.

Los organizadores habían modificado previamente los vehículos para elevar su velocidad máxima desde los habituales 45 km/h hasta unos 65 km/h, aumentando todavía más la exigencia mecánica y energética durante la competición.

Uno de los aspectos más curiosos fue comprobar cómo conceptos normalmente asociados a las carreras profesionales también tienen efecto en un vehículo tan pequeño. El rebufo permitió a algunos participantes recuperar algo de velocidad y reducir ligeramente el esfuerzo necesario para mantener el ritmo. A ello se sumó la inclinación característica del velódromo, que añadió un componente estratégico inesperado.

Al término de la prueba, los nueve Citroën Ami habían recorrido alrededor de 45 kilómetros. Una distancia que, sobre el papel, no parece especialmente elevada, pero que adquiere otra dimensión cuando se tiene en cuenta que todos los coches estuvieron rodando a un ritmo muy superior al previsto para este tipo de vehículo urbano.

Bien es cierto que se trataba también de un circuito plano, lo que permite reducir el consumo respecto a un recorrido irregular en condiciones reales. Pero todavía recuerdo cuando Citroen nos llevó a hacer una parte del Camino de Santiago en el AMI hace unos años, e incluso subiendo fuertes pendientes de las montañas de Lugo logramos una autonomía más que destacable.

La competición nació como una propuesta humorística y desenfadada, pero ha terminado dejando una conclusión bastante clara. Aunque muchos se burlaron inicialmente de la idea de ver a nueve Citroën Ami dando vueltas durante media hora, más de un millón de espectadores demostraron que existe un enorme interés por los formatos alternativos relacionados con los coches eléctricos. A veces no hacen falta grandes potencias ni circuitos legendarios para captar la atención del público.

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