
Un 30% más baratas que las LFP: CATL pone fecha al inicio de la producción masiva de las baterías de sodio
Las baterías de sodio están a punto de dar el gran paso adelante y dejar de ser una promesa de futuro; CATL ha confirmado que iniciará su producción en masa este mismo año tras resolver los principales retos técnicos; su llegada al mercado marcará un antes y un después para los coches eléctricos, pero también para el almacenamiento a gran escala e incluso pequeños vehículos, como bicis y motos eléctricas.

Las baterías de sodio están a punto de dejar de ser una promesa de futuro y pasar a una fase industrial. El fabricante chino CATL ha confirmado que iniciará su producción en masa en 2026, tras resolver los principales retos técnicos.
CATL ha puesto fecha a una de las tecnologías llamadas a diversificar el mercado de las baterías. Durante su evento tecnológico celebrado ayer, 21 de abril, la compañía anunció que sus baterías de sodio comenzarán su producción en masa ese mismo año. No es un horizonte lejano, sino una realidad industrial inminente.
El propio director científico de la compañía, Wu Kai, ha explicado que ya se han superado los principales obstáculos de fabricación, lo que permitirá iniciar la producción a gran escala en el último trimestre de este año. Esto supone que hablamos de una tecnología lista para salir del laboratorio y entrar en la cadena de montaje.
Uno de los puntos clave es que, una vez madure la cadena de suministro, los coches eléctricos equipados con estas baterías podrían alcanzar autonomías de hasta 600 kilómetros. Una cifra que las sitúa en un terreno competitivo, aunque con matices importantes.
Una tecnología lista para producción: más barata y resistente al frío

Las baterías de sodio presentan diferencias claras frente a las actuales químicas dominantes. Frente a las LFP o las tradicionales baterías, destacan por su capacidad para trabajar en condiciones extremas. Según los datos facilitados por CATL, pueden mantener hasta el 90% de su capacidad incluso a -40°C, algo especialmente relevante para mercados con climas muy fríos.
A esto se suma un factor determinante: el coste. La compañía estima que estas baterías serán aproximadamente un 30% más baratas que las LFP. El motivo es sencillo, ya que no dependen de materiales como el litio u otros minerales más escasos. Esto no solo reduce el precio, sino que también refuerza la seguridad de la cadena de suministro.
Sin embargo, no todo son ventajas. La principal limitación sigue siendo su menor densidad energética, que ha evolucionado en los últimos años y en estos momentos ronda los 175 Wh/kg. Esto condiciona su uso inicial, que se centrará en coches eléctricos más pequeños y económicos, especialmente en segmentos urbanos o de acceso.
Para llegar hasta aquí, CATL ha tenido que resolver problemas técnicos relevantes. Entre ellos, el control de la humedad en producción, la generación de gases en el carbono duro, las dificultades en la unión con láminas de aluminio o el desarrollo de ánodos autogenerados. En total, la empresa afirma haber superado más de 100 desafíos de ingeniería.
Este esfuerzo ha venido acompañado de una fuerte inversión. Solo hasta 2025, la compañía destinó cerca de 10.000 millones de yuanes, unos 1.450 millones de dólares, al desarrollo de esta tecnología. Una apuesta que refleja que no se trata de un experimento, sino de una estrategia a largo plazo.
Primeros coches eléctricos con baterías de sodio ya en marcha

El despliegue comercial ya ha comenzado. A finales de 2025, CATL anunció su intención de llevar estas baterías a cuatro grandes sectores: intercambio de baterías, coches eléctricos de pasajeros, vehículos comerciales y almacenamiento energético.
De hecho, en febrero de 2026 ya se presentó el primer coche eléctrico de producción equipado con batería de sodio, desarrollado junto a Changan. Su lanzamiento está previsto para mediados de este año, lo que refuerza la idea de que esta tecnología no pertenece al futuro, sino al presente inmediato.
También hay otros proyectos en marcha. Uno de ellos es el Aion UT Super, desarrollado junto a GAC, que contará con una versión equipada con este tipo de batería y cuya producción está prevista para este segundo trimestre de 2026.
En paralelo, CATL ya ha introducido soluciones para vehículos comerciales ligeros, como su sistema Tectrans II, marcando el inicio de una expansión que irá más allá del coche eléctrico convencional.
A pesar de sus limitaciones actuales, las previsiones de la compañía son ambiciosas. Su presidente estima que las baterías de sodio podrían llegar a representar entre el 30% y el 40% del mercado en el futuro. No como complemento, sino como una alternativa real que cambiará el equilibrio del sector.
El siguiente paso será mejorar su densidad energética y consolidar la cadena de suministro. Si esto se cumple, veremos coches eléctricos con autonomías competitivas y precios más bajos, capaces de cubrir más del 50% de la demanda del mercado.
El mensaje es claro: las baterías de sodio ya no son una tecnología experimental, y 2026 será el año en el que comiencen a demostrarlo donde debe hacerlo, en la calle.


